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Mercados

La Fed añade más liquidez para insuflar confianza al mercado

La crisis crediticia está obligando a la Fed a sofisticar su acción. La autoridad monetaria anunció ayer la creación de una nueva herramienta para inyectar más liquidez (200.000 millones de dólares) al sistema financiero. Parte de su acción será coordinada con otros bancos centrales.

El lunes empezaron a circular por Wall Street rumores sobre una posible bajada de tipos antes de la reunión oficial del martes que viene. No fue así, pero, no obstante, Ben Bernanke, y otros bancos centrales en todo el mundo, estaban trabajando para seguir inyectando liquidez y confianza en los mercados.

Ayer, antes de la apertura de la Bolsa de EE UU, la autoridad monetaria anunció dos medidas extraordinarias. La primera es un aumento en sus líneas de préstamos a través de una nueva herramienta llamada Term Securities Lending Facility (TSLF), con la que permite a las instituciones financieras tomar prestados 200.000 millones de dólares (unos 130.500 millones de euros) usando como aval algunos de los activos considerados ahora como los más arriesgados por el mercado: los que están apoyados por hipotecas (MBS, mortgage backed securities).

Para que la Fed los acepte, estos MBS tienen que estar avalados por Fannie Mae y Freddie Mac (instituciones privadas con el objetivo público de comprar o avalar hipotecas) o tener triple A, la máxima calificación crediticia.

El Dow Jones se disparó 250 puntos según comenzó la jornada bursátil lo que en el actual crítico momento se interpreta como una ovación.

Este TSLF es una modificación de los préstamos interbancarios que se hacen por horas. En este caso serán periodos de 28 días empezando el 27 de marzo. A diferencia de otras subastas, a éstas pueden acudir las 20 entidades que son operadores primarios de la Fed.

Al aceptar este aval, la Fed mete en sus libros una serie de activos más arriesgados pero insufla confianza a unos mercados que han querido alejarse de estos MBS como quien huye de la enfermedad. Semejante situación, agravada por la dudosa salud financiera de Fannie y Freddie, está secando aún más el mercado del crédito.

Como segunda medida y en coordinación con los bancos centrales europeos y canadiense, la Fed amplió ayer los acuerdos de intercambios de divisas (swap) para aumentar los préstamos en dólares. Un movimiento similar llegó en diciembre y esta vez amplía la cantidad de estos swaps. En el caso del BCE hasta 30.000 millones de dólares. El banco suizo podrá subastar 6.000 millones de dólares, el canadiense 2.000 millones y el británico 10.000.

En total, los bancos han anunciado inyecciones de liquidez por valor de 162.000 millones de euros. Entre estas medidas y las del viernes, la Fed intenta inyectar en los mercados un total de 458.000 millones de dólares. El viernes se incrementaron hasta 50.000 millones de dólares los fondos para las subastas temporales de liquidez, y se lanzaron acuerdos temporales de recompra, acción valorada conjuntamente en 200.000 millones.

Los analistas creen que la medida puede ser un freno para la recesión. Y se congratulan de que la Fed se adelante a los acontecimientos. La acción queda a un paso de los deseos de quienes creen que debe hacerse con la deuda mala de la banca.

Línea caliente entre Trichet y Bernanke

En los mercados de EE UU no se entiende que el BCE no esté haciendo una política más en sintonía con la de la Reserva Federal. Teniendo en cuenta que la crisis ha llegado a Europa, hay quien se pregunta por qué Jean-Claude Trichet no rebaja tipos como Ben Bernanke. La Fed, al fin y al cabo, también tiene un problema con la inflación.La acción de ayer refuerza a los escépticos y a los que más están criticando a los banqueros centrales más poderosos por la presunta falta de coordinación de sus políticas a la vista de su distinta posición en cuanto a los tipos. Pero no, la línea de teléfono entre los dos funciona por más que entre los dos bloques haya diferencias a la hora de encarar una situación económica como la actual.Para Bernanke, cuyo banco tiene como misión vigilar la estabilidad de los precios y asegurar el crecimiento económico, la tarea principal ahora es dinamizar el crecimiento. Pese a que la inflación sube, como en el resto del planeta, la apuesta de Bernanke es que un menor crecimiento ejercerá presión a la baja en los precios.En el caso de Trichet, su misión es exclusiva: poner freno a la inflación, y en ese sentido no comparte la opinión de que un menor crecimiento reduzca automáticamente los precios.Para tipos no, para lo demás, la conversación parece ser fluida.

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