A examen

El petróleo aprieta, pero aún no ahoga

El barril vuelve a romper la barrera de los 100 dólares y se ha encarecido un 64% en 12 meses, espoleado por una demanda que no cede

Una convicción extendida y asumida es que el petróleo se acabará en este siglo. No será algo inmediato, pero sí irremediable. Desaparecerá así una materia prima que ha acompañado al hombre desde al menos los tiempos del Imperio Persa. Los expertos calculan que hay abastecimiento garantizado para 40 años más; eso sí, en el supuesto improbable de que la tasa de consumo se mantuviese inalterada. Pero ahora lo que ocurre es que, lejos de una crisis de oferta, el mercado vive un apogeo contumaz de la demanda. La debilidad del dólar -la moneda en que se negocia el crudo- y el descubrimiento de la economía de consumo para millones y millones de habitantes de países como China e India ha alimentado la cotización hasta límites que muchos creían insoportables para la actividad económica. El crudo Brent cotiza hoy a más de 100 dólares y se ha encarecido un 64% en un año.

'A diferencia de las crisis de los setenta o los ochenta, lo que se está viviendo hoy no es una crisis de la oferta, si de demanda. No se ha secado el abastecimiento, sino que el consumo no reacciona a la escalada del precio', explica Francisco Blanch, estratega jefe de materias primas de Merrill Lynch. 'A este se le suma que una política monetaria demasiado relajada, estimulativa de la actividad y que redunda en una depreciación del dólar, y subsidios al consumo minorista de hidrocarburos en países como China. Entonces lo que ocurre es que el precio sigue subiendo y subiendo hasta que encuentre el punto de dolor... algo que no ha sucedido todavía'.

El crudo West Texas, el que sirve de referencia en EE UU, alcanzó este viernes su máximo histórico de cotización, al llegar a venderse a 106,54 dólares. El récord del Brent, el indicador para Europa, también tuvo lugar el viernes, cuando el precio para entrega en abril alcanzó los 103,98 dólares. Detrás de estos repuntes subyace la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no elevar su cuota oficial de producción -incumplida sistemáticamente-, a pesar de las peticiones de países consumidores.

EE UU es el primer consumidor con una cuota del 23,6% para un economía que es el 30% del PIB mundial. 'Las economías occidentales ya han reaccionado a los altos precios del petróleo', asegura Sandy Christie, del equipo de recursos naturales de BlackRock. El consumo en EE UU, Japón y Europa es menor ahora que en 2005, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). 'El foco de atención hay que ponerlo en Asia y Oriente Medio. Son dos regiones que se están industrializando, que están elevando sus estándares de vida y de consumo', añade Christie. El gestor pone por ejemplo el caso de Irán, donde un litro de combustible cuesta 10 centavos, unos 6,5 céntimos de litro. 'En Asia, los precios se aproximan más a los estándares de Europa, pero siguen siendo inferiores y no hay voluntad de los Gobiernos de elevar los precios, ya que eso implicaría un incremento de la inflación', añade el gestor de BlackRock.

La economía mundial vive en términos globales el periodo más próspero en medio siglo. 'Con una diferencia fundamental. En los años cincuenta y sesenta, la producción de petróleo aumentaba a tasas del 6 al 8% y ahora crece a ritmos de entre el 1% y el 2%', advierte Francisco Blanch. 'Es como atender las mismas necesidades de consumo, pero con la quinta parte de petróleo disponible', añade el experto de Merrill Lynch. La producción lleva dos años detrás de la demanda y las proyecciones de la AIE, apuntan a que esta tendencia persistirá durante los próximos 20 años, en los que el petróleo persistirá como la principal fuente de energía, con una participación del 31,5% del total de abastecimiento global.

De hecho, el consumo de petróleo lleva 10 años consecutivos creciendo sin descanso y la previsión es que aumente un 8,5% adicional en los próximos cuatro años. Dadas las circunstancias, lo que cabe esperar es menos petróleo y cada vez más caro. La propia OPEP lo ha avisado hace poco: el mundo puede ir olvidándose de volver a ver el barril de crudo por debajo de 70 dólares.

El mercado. Un complejo universo

La moneda. El petróleo se negocia en dólares, lo que supone una importante ventaja competitiva en algunos casos. El barril de Brent ha subido un 64% en 12 meses, pero el ascenso de un 40% si se mide en euros.

El volumen. Hay más de 400 variedades de petróleo cotizando cada una a distinto precio. Nueva York y Londres copan en volumen y liquidez la negociación mundial de derivados de crudo. En esas dos plataformas se intercambian a diario 900 millones de barriles, más de 10 veces el consumo real.

Los contratos. 'La mayor parte del petróleo negociado nunca llega a entregarse. La mayoría de los contratos se cancelan antes de expirar', observa Stephen Thornber, de la gestora Threadneedle. Cada contrato equivale a 1.000 barriles. Aunque sean productos financieros, detrás hay un subyacente real y, en consecuencia, puntos de entrega. En el caso del crudo West Texas, es el centro de almacenaje de Cushing (Oklahoma). Para el Brent es la terminal de Sullom Voe, en las Islas Shetland (Reino Unido).

Los actores. 'Hay dos tipos de jugadores: los comerciales, productores y consumidores de petróleo, y los especuladores.', expone Steeve Brument, de la gestora Dexia. 'Los inversores no comerciales son los hedge funds y otros fondos que tratan de anticiparse a una tendencia de mercado. A los operadores nos causan muchos problemas, porque todo ese dinero es muy volátil', advierte Álvaro Mazarrasa, director general de la AOP.

Los números

400% es lo que ha subido el precio del crudo Brent desde 2001, el último año bajista del petróleo.

900 son los millones de barriles negociados cada día en Londres y Nueva York; 10 veces la demanda real.

38,7% es el peso de la OPEP en el volumen mundial de producción y equivale a 32 millones de barriles al día.

20,7 millones de barriles al día es el consumo de EE UU. Eso es más que la suma del resto de países del G-7.

Favoritas en el actual panorama

Total

Invertir en una determinada petrolera es una vía que, con sus ventajas e inconvenientes, no está agotada. La francesa Total se mantiene como una de las favoritas. Sus resultados de 2007 han batido las previsiones. Citi le da un precio objetivo de 64 euros, cerró el viernes a 48,16 euros.

ENI

También la italiana ENI mantiene el interés de analistas y gestores, entre ellos los de Citi, que esperan una mejora de sus posiciones en el área de exploración y producción de hidrocarburos. El 65,79% de los analistas consultados por Bloomberg se decantan por comprar la compañía; un 23,68%, por mantener, y un 10,53%, por vender.

Statoil

La empresa nórdica permanece entre las preferidas de los expertos. Su potencial se basa en sus reservas de hidrocarburos y en su posición geográfica estratégica en Europa.