Infraestructuras

Las grandes constructoras exploran negocio en las autovías de EE UU

257.000 kilómetros de autovías federales y 160.000 puentes deben ser reformados, según el Gobierno.

A las constructoras españolas se les está quedando pequeña Europa, tras colonizar el Este con la compra de empresas locales, y ahora están dispuestas a echar el resto en EE UU. Un día en Manhattan, transitar las autopistas de Miami o atravesar Ohio, Pennsylvania o Nueva Jersey, dan idea del reto que debe afrontar ese país en materia de renovación de infraestructuras de transporte. Sólo en la mejora de la red viaria se calcula que habrá inversiones anuales de unos 130.000 millones de dólares hasta 2030 en remodelación y mantenimiento, según trascendió en un foro sobre infraestructuras celebrado la semana pasada en Madrid.

El hecho de que las historias de carretera hayan forjado todo un género cinematográfico no es casual. EE UU es el país de las autopistas. De los 6,4 millones de kilómetros de asfalto que lo atraviesan, sólo el 25% se encuentra en zonas urbanas, apunta la Oficina Comercial de España en Chicago.

El actual volumen de inversión en infraestructuras ya ronda los 100.000 millones. Pero entre los planes de la Administración figuran la creación de 16.000 nuevos kilómetros de carretera. Además, 257.000 kilómetros de titularidad federal requieren actuaciones, así como 160.000 puentes, según el Departamento de Transportes. En opinión de Standard & Poor's, es precisa una inyección de 125.000 millones de dólares al año para atajar la situación de deterioro. Toda una oportunidad que convierte a EE UU en la tierra prometida.

La capacidad de las autovías ha crecido sólo un 4% desde 1980

Una de las decanas en ese país, la española Cintra, con peajes en Chicago y Texas, calcula que el tráfico en las autopistas ha crecido un 80% desde 1980. Sin embargo, la capacidad de estas redes sólo ha aumentado un 4%. Millones de horas perdidas en los atascos y millones de dólares malgastados en combustible son el resultado.

Los impuestos no son suficiente

Entre los problemas que afrontan las empresas españolas que miran a EE UU figuran el escaso rendimiento a corto plazo de las infraestructuras debido a un modelo en el que las carreteras se han ido sufragando con cargo a la recaudación de impuestos, especialmente sobre la gasolina. Las otras trabas a las que se enfrentan son la burocracia, debido al solapamiento de autoridades (cada estado tiene un Departamento de Transportes), y una legislación que aún debe adaptarse a las necesidades del mercado.

El Gobierno precisa capital para mejorar las arterias de su país y la señal que lanza, en forma de SOS, es que está abierto a la alianza con empresas privadas de los sectores de la construcción y financiero para la realización de obra civil y el pago mediante concesiones. Los últimos datos publicados revelan que EE UU cuenta con poco más de 10.000 kilómetros de peaje y prácticamente el 100% está operado por la Administración. Una situación que va a cambiar a corto plazo: a finales de 2008 serán más de 30 estados los que tengan legislación sobre la asociación entre lo público y lo privado para sostener la máquina de devorar dólares en que se han convertido los planes de infraestructuras.

Días atrás, Salvador Alemany, consejero delegado de Abertis, llamaba la atención sobre la necesidad que tienen las firmas españolas de ganar volumen para competir en el mercado estadounidense. 'Europa debe facilitar la creación de grandes conglomerados que resistan la competencia en el exterior', sostiene el directivo. Lo hizo unas jornadas antes de que su compañía abandonara el proyecto de fusión con la gestora italiana de autopistas Atlantia. La causa esgrimida: el veto del gobierno italiano.

La incipiente conquista de Norteamérica

Abertis opta al gran contrato de privatización de la autopista Pennsylvania Turnpike, valorado en unos 13.500 millones de euros, además de estar atenta a la posibilidad de gestionar aeropuertos como el Midway de Chicago, tasado en más de 2.000 millones.

FCC sondea el mercado estadounidense para la adquisición de empresas en los campos de gestión de tráfico y mantenimiento de infraestructuras. Además, su filial en ese área de negocio, Global Vía, se ha fijado Norteamérica como marco estratégico de actuación.

Cintra cuenta en su cesta de peajes con la Skyway de Chicago (12,5 kilómetros) y la Indiana Toll Road (253 kilómetros). Además, es socio del Estado de Texas para el desarrollo del proyecto Trans-Texas Corridor.

Sacyr cuenta con posibilidades para hacerse con la gestión, a través de su filial de autopistas Itinere, de la US 460, en Virginia, y la North Tarrant Express, en Texas.

ACS ha invertido 102 millones de euros a finales de 2007 para hacerse con una constructora, Schiavone, especializada en rehabilitación y construcción de grandes obras civiles. Esta es una de las firmas encargadas de crear, por ejemplo, la nueva línea 7 del Metro de Nueva York, donde ya trabaja Dragados desde 2006.

OHL tiene dos pequeñas constructoras en Florida. Una de ellas, Community Asphalt, atesora una buena cartera de rehabilitación de carreteras. OHL y ACS son las dos españolas que siguen contando para el concurso de remodelación de la autopista Interestatal 595, en Florida, cuyas obras están valoradas en 800 millones de dólares.

La gran obra

14.000 millones en contratos de infraestructuras saldrán al mercado en Nueva York. La mitad dependen sólo del túnel que conectará Nueva Jersey con Manhattan.