EDITORIAL

La Fed calma los mercados

Los mercados suspiraban por una señal que cortase la sangría del lunes y miraban a la Reserva Federal de EE UU a la espera de un adelanto de la rebaja de los tipos prevista para la reunión de la próxima semana. Ben Bernanke recogió el testigo, y una hora antes de que sonara la campana en Wall Street anunció un recorte de 75 puntos básicos. El presidente de la Fed no quiso que la Bolsa de Nueva York abriera con la única referencia del pánico que vivieron los mercados del resto del mundo el lunes, que fue festivo en EE UU. La rebaja supone una decisión extrema. Desde el ataque a las Torres Gemelas no se movían los tipos en una reunión extraordinaria y, además, hacía 23 años que no se rebajaban tres cuartos de punto de una tacada. Bernanke ha disparado con toda su artillería.

Europa reaccionó positivamente y las Bolsas abandonaron los números rojos movidas por los cazadores de gangas. El Ibex ganó un 1,69% con los valores financieros como los más pujantes, en línea con el resto de los mercados europeos. En EE UU, el Dow Jones moderó las pérdidas al 1% tras arrancar la sesión con un desplome cercano al 4%. La rebaja de tipos no paró la caída, pero sí la mitigó.

Bernanke cumplió con su cometido de calmar a los inversores de inmediato, pero seguramente lo ha hecho tarde. La duda es si devolverá la confianza no sólo a los mercados, sino también a los consumidores y a las empresas. Confianza en que la primera economía del mundo no entre en recesión, lo que recortaría el crecimiento del resto del planeta. Las medidas fiscales anunciadas el viernes por George Bush no cumplieron con ese cometido y el calado de la rebaja de los tipos tampoco resulta en el fondo un mensaje tranquilizador. El calibre de las medidas de la Fed y el Gobierno Bush, que hubieran sido más eficaces juntas, hace pensar que la recesión está ahora más presente. Si esa sensación cala, cualquier medida fiscal o monetaria tendrá un efecto a corto plazo, pero difícilmente hará cambiar la tendencia a medio. Si se instala el desánimo económico, las Bolsas, y la economía en su conjunto, pueden resentirse durante largo tiempo.

Desde Bruselas se ha reconocido que el crecimiento económico de Europa será menor del previsto y se rebajarán las previsiones para 2008. Sin embargo, coherente con su papel, el Ecofin quiere quitar hierro a la situación y considera que, ante un agravamiento, siempre se podrá recurrir a las cuentas públicas, inclusive incurrir en déficits presupuestarios si fuese necesario. Pero los mercados europeos ya están un paso por delante. Estos mensajes de calma pueden llegar tarde, como el plan de Bush, en un momento en que ya se está demandando al BCE que recorte el precio del dinero para contrarrestar los tipos de EE UU, que Bernanke ha dejado en el 3,5%, por debajo de los de la zona euro -medio punto- por primera vez desde 2004.

En medio de tanta incertidumbre, Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, lanzó ayer un mensaje más pesimista que el que vienen defendiendo sus colegas de otras entidades financieras. Reconoce que tendrán que revisar sus previsiones a la baja, que la morosidad está detrás de la puerta y que hay que prepararse para 'un año bien difícil'. Mejor estar preparados.