La volatilidad no es flor de un día

Miguel Rodríguez

Cuando la desconfianza se adueña del mercado, los inversores no distinguen el grano de la paja y todos los activos, independientemente de su calidad, caen a plomo. Las recomendaciones de los analistas pasan a un segundo plano y la pregonada selección de valores cae en el olvido, arrastrada por una espiral de ventas indiscriminadas.

Sucede estos días con el sector financiero. Si las entidades no se fían entre ellas, si los bancos centrales han tenido que inyectar liquidez en el sistema interbancario, no es de extrañar que los inversores tampoco se fíen de los bancos.

Así que el sector financiero en su conjunto acaba pagando los excesos, lo cual tiene su lado positivo, porque cuando los desplomes no están justificados, lo que se crean son oportunidades de compra.

Pero para que las aguas vuelvan a su cauce, para que los inocentes ganen de nuevo el crédito del mercado, se necesita recuperar la confianza, un activo tan intangible como vital en los sistemas financieros. Y ello requiere de señales y mensajes positivos e inequívocos, algo de lo que las Bolsas no están sobradas últimamente.

Esta semana va a ser importante en lo que se refiere a señales y mensajes. La decisión de tipos que tomará hoy la Reserva Federal va a ser determinante para el devenir de los mercados en las próximas sesiones. Pero hay otras citas en la agenda que no conviene pasar por alto. También hoy comienza la temporada de resultados de la gran banca de inversión estadounidense, artífice y víctima posteriormente del complejo entramado financiero que ha permitido que una crisis local, como la de las hipotecas subprime, se extienda por todo el globo.

Lehman Brothers inicia hoy la campaña, y le seguirán Morgan Stanley, el miércoles, y Bear Stearns y Goldman Sachs, el jueves. El mercado no espera buenas noticias, pero aguarda con interés conocer el impacto real de la crisis de liquidez sobre las cuentas de estas entidades. Lo que digan los bancos de inversión en los próximos días puede ser tanto o más importante para las Bolsas que el mensaje de la Fed. Eso sí, no parece, en cualquier caso, que ni unos ni otro vayan a ser capaces de atemperar el riesgo actual del mercado. La volatilidad, lamentablemente, no es flor de un día.

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