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CincoSentidos

Guía para no perderse en la reforma educativa

La ley propone un nuevo sistema de aprendizaje, un bachillerato a la carta, autonomía académica y el reparto de inmigrantes entre la pública y la concertada

Guía para  no perderse en la reforma educativa
Guía para no perderse en la reforma educativaCinco Días

El curso escolar ha comenzado inmerso en la polémica. La nueva Ley de Educación ya está en marcha y los cambios introducidos por el Gobierno de Rodríguez Zapatero siguen sin gustar a una gran parte de la sociedad y de la clase política. El PP, a la cabeza de la revuelta.

La asignatura Educación para la Ciudadanía y la reforma del Bachillerato son el motivo de la controversia. Para el Partido Popular y diversos grupos de profesores y padres de alumnos, los contenidos de esta asignatura exceden, con mucho, los principios constitucionales que el Gobierno dice querer inculcar al promover el respeto a la dignidad de la persona, los derechos humanos y la democracia como el mejor sistema de Gobierno.

Después de meses de tiras y aflojas, el ministerio de Educación ha salido al paso de la disputa ofreciendo una componenda a los disidentes: los colegios podrán elegir el libro de texto que mejor se adapte a sus valores educativos, sociales y religiosos ó impartir la asignatura (en dos cursos de primero, segundo y tercero de la ESO) recurriendo a los apuntes propios y excluyendo asuntos tan polémicos como la sexualidad de los individuos o los distintos tipos de familia. Los gobiernos regionales, por su parte, podrán utilizar esta asignatura para reforzar algunos principios autonómicos, en virtud del derecho que tienen a fijar una parte de los contenidos educativos.

En cuanto a la reforma del Bachillerato, pendiente aún del dictamen del Consejo de Estado, son muchos los que consideran que atenta contra la excelencia educativa. La principal novedad se refiere al número de años en los que un alumno puede completar este último ciclo. La ministra Mercedes Cabrera propone que el estudiante pueda realizar cada uno de los cursos de Bachillerato en dos años y adaptar así las enseñanzas de la etapa a sus capacidades intelectuales y a sus intereses académicos, de tal manera que puedan compaginar estos estudios con un trabajo o con otras enseñanzas musicales o deportivas. Los estudiantes podrán elegir entre un bachillerato de artes (con dos vías, uno de artes plásticas y diseño y otro de música y artes escénicas), un bachillerato de ciencias y tecnología (con una vía científica y otra tecnológica) y un tercero de humanidades y ciencias sociales, con una vía humanística y otra de ciencias sociales. Y tienen derecho a cursar el primer curso en una modalidad y el segundo en otra diferente.

Los alumnos pasarán al segundo curso cuando hayan superado todas las materias cursadas el primer año o sólo tengan dos suspensos. Sólo se repetirá primero en su totalidad cuando suspendan cinco ó más asignaturas. Con tres o cuatro suspensos tienen dos opciones: una, repetir todo el curso de primero; dos, elegir sólo algunas asignaturas de segundo. Y completar el Bachillerato en los años siguientes. Los estudiantes que elijan este último camino dependerán orgánicamente de un tutor de primero, es decir, serán alumnos de primero de Bachillerato. Las asignaturas de primer curso que no se superen el primer año se considerarán suspensas aunque el alumno no se presente, para las asignaturas de segundo no elegidas no correrá convocatoria, como sucede en la universidad española.

Esta ley, tan contestada desde las filas conservadoras y censurada por la Conferencia Episcopal, defiende un modelo de escuela 'multicultural, pluriétnica y multilingüística', según explica Juan López, subdirector de Ordenación Académica, y marca un objetivo ambicioso: que ningún alumno se quede en el camino del sistema educativo 'para evitar a toda costa la exclusión social'

Su éxito está por ver. No será antes de que dos o tres generaciones de españoles se eduquen bajo sus preceptos. Durante el curso 2007-2008 la nueva ley modificará la forma de hacer u aprender de los alumnos de primero y tercero de la ESO, al año siguiente los cambios afectarán a tercero y cuarto de Primaria, segundo y cuarto de la ESO y primero de Bachillerato, y así sucesivamente. El escepticismo de muchos profesionales de la educación sobre el alcance de los cambios previstos, contrasta con la opinión del equipo de la ministra Mercedes Cabrera. De 'novedades de calado' los califican sus colaboradores. Pero seguirá siendo imposible elegir escuela, ya que el distrito se impone sobre otros criterios a la hora de otorgar la plaza.

Aprendizaje. Habilidades para ser, conocer y crecer

La Ley de Educación complementa la enseñanza y aprendizaje de contenidos con la enseñanza y aprendizaje de competencias. Y da prioridad a éstas sobre aquéllos. Dicen los expertos que la competencia es 'la habilidad para interactuar con el mundo físico, tanto en sus aspectos naturales como en los generados por la acción humana, de tal modo que se posibilita la comprensión de sucesos y la actividad dirigida a la mejora y preservación de las condiciones de vida propia, de las demás personas y del resto de los seres vivos'. Así queda recogido en el BOE. Las competencias son: comunicación, aprendizaje digital, conocimiento matemático, interacción con el medio, aprender a aprender, aptitud social y ciudadana, comprensión artística y cultural, iniciativa personal y espíritu emprendedor. Todas ellas deben ser tenidas en cuenta a la hora de impartir cada una de las asignaturas.

Los contenidos de algunas materias también cambian. Los más significativos afectan a Ciencias Naturales, Lengua y la Literatura y Física y Química. Naturales se inspira en la famosa Carta de la Tierra y fomenta un aprendizaje 'ecológico'. Lengua y Literatura ponen las estructuras lingüísticas y los textos literarios al servicio de la comunicación. Y Física y Química sustituyen los principios deterministas de la mecánica clásica, que postularon Galileo y Newton, por la idea de indeterminación de Heisemberg.

Evaluación. Dos pruebas para medirse con Europa

Los últimos 'suspensos' del informe Pisa han hecho saltar las señales de alarma de la sociedad española y han propiciado cierto consenso sobre la necesidad de mejorar el sistema educativo y evaluarlo periódicamente para conocer su grado de excelencia. El Gobierno ha reaccionado a la demanda social fijando dos pruebas diagnósticas (que no reválidas, dicen desde el ministerio) para medir la calidad de la enseñanza española. La primera, se realizará en cuarto de Primaria y la segunda en segundo de la ESO. El primer examen se realizará durante el curso 2008-2009. Estas pruebas tendrán carácter orientador para los centros e informativo para las familias, y sus resultados se darán a conocer globalmente a la opinión pública después de haber pasado por el Congreso de los Diputados.

La evaluación del alumno será continua y global. Tanto en primaria como en secundaria, el alumno sólo accederá al ciclo educativo siguiente cuando se considere que ha alcanzado las competencias básicas correspondientes a su etapa, y el adecuado grado de madurez. Sin embargo, habrá excepciones. Así, algunos alumnos podrá pasar siempre que esa circunstancia no les impida seguir con aprovechamiento el nuevo curso. Sólo se puede repetir una vez en primaria y dos veces (cursos diferentes) en secundaria. El caso de secundaria, sólo se podrá repetir con dos asignaturas suspensas y excepcionalmente con tres, después de recibir el visto bueno del equipo docente.

Autonomía. Centros con capacidad de decisión

Una de las apuestas decisivas del Gobierno en materia educativa se refiere a la autonomía de los centros, hoy inexistente. El equipo de Mercedes Cabrera tiene gran interés en fomentar la libertad pedagógica, de organización y de gestión de las escuelas públicas y privadas concertadas. Y en la ley se declara expresamente que las administraciones educativas deberán favorecer las autonomía de forma que sus recursos económicos, materiales y humanos puedan adecuarse a los planes de trabajo y organización de los colegios 'una vez evaluados y valorados por la Administración educativa', apostilla el artículo 120.

Se podrán adoptar planes de trabajo experimentales, formas de organización propias y ampliar el horario escolar siempre que ello no suponga 'exigencia económica alguna para las administraciones educativas y las familias'. Todo ello sin que afecte a la obtención de títulos académicos o profesionales. Para fomentar la apuesta por la excelencia, la ley señala que las consejerías de Educación podrán asignar mayores recursos a determinados centros públicos o privados concertados cuyos proyectos educativos apuesten por la calidad. En este mismo sentido, la ley permite a los gobiernos regionales, como ha hecho Madrid, regular que una parte de las materias del currículo se impartan en lenguas extranjeras, aunque esto no significará en ningún caso que el acceso a los centros bilingües imponga como requisito el saber inglés, francés o alemán.

Sólo tres horas de castellano

El Gobierno es el responsable de fijar el 55% de los contenidos educativos. El 45% restante es potestad de los gobiernos regionales. Los territorios con lengua propia -Galicia, Cataluña y País Vasco- pueden dedicar, además, si así lo desean, un 10% del tiempo académico a la enseñanza de la lengua cooficial.En estas regiones los maestros impartirán las clases en el idioma del país -gallego, vasco y catalán- y los padres que por motivos laborales se trasladen a estas comunidades a trabajar no tendrán derecho, salvo que consigan formar un grupo de 10 alumnos, a una enseñanza en español para sus hijos.La ley sólo impone en todo el Estado tres horas de lengua castellana a la semana, y se ha llegado a dar el caso de que en Cataluña ERC se jactase públicamente de lograr que el Gobierno de la Generalitat haya esquivado la tercera hora.El derecho a fijar contenidos autonómicos también permitirá a los gobiernos regionales utilizar la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía para reforzar contenidos de carácter nacionalista.Para evitar el fracaso escolar (el porcentaje es del 30% en la actualidad, ocho puntos por encima de la media europea) y facilitar la integración de los niños inmigrantes, la norma y sus reglamentos despliegan un conjunto de medidas de atención a la diversidad -programas de apoyo y refuerzo, programas de diversificación curricular, programas de enseñanzas adaptativas y desdoblamiento en grupos-, todas ellas viejas conocidas de los maestros. Pero, sobre todo, inyecta nuevos fondos al presupuesto de Educación (5,3% del PIB), 7.000 millones de euros adicionales que se irán desembolsando paulatinamente y a medida que la reforma adquieran velocidad de crucero.

Escuela integrada

Todos los padres, incluidos los emigrantes, tienen derecho a escolarizar a sus hijos en un centro privado concertado, si ese es su deseo, dice el Gobierno. Por eso, el artículo 87 de la nueva ley se refiere al equilibrio en la admisión de alumnos. Se lee textualmente: 'con el fin de asegurar la calidad educativa para todos, la cohesión social y la igualdad de oportunidades, las administraciones garantizarán una adecuada y equilibrada escolarización del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (…) entre los centros públicos y privados concertados, y garantizará los recursos personales y económicos necesarios para ofrecer dicho apoyo'. Es decir, se pretende que haya un equilibrio, hoy inexistente, entre el número de inmigrantes que recibe la pública y la concertada. æpermil;ste es el objetivo último del Ejecutivo, pero aún queda un buen trecho para lograrlo, el que media entre los deseos del Gobierno y una norma que los respalde. Y en este apartado, curiosamente, todavía no hay reglamento.En este capítulo, Educación también quiere que dejen de ser obligatorios tanto el uniforme del colegio como las aportaciones a fundaciones y asociaciones vinculadas a ellos. O cualquier otro elemento o actividad que limite la capacidad de elección (entre pública y privada) de los padres. Las actividades extraescolares, las complementarias y los servicios escolares serán voluntarios.

El examen de Madrid

El debate sigue. Esperanza Aguirre anunció ayer que Madrid someterá a los alumnos de tercero de ESO a una 'prueba de conocimientos básicos' desde este curso, a imagen de la que ya realiza en sexto de Primaria, y que incluirá las principales materias.

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