Motor

Los fabricantes necesitan ampliar sus ventas para sobrevivir, según Deloitte

Los fabricantes de automóviles occidentales han dado el primer paso hacia su recuperación aplicando la tijera en el capítulo de gastos. Pero han de prestar más atención a los ingresos. 'Lo importante siempre son los productos, si no tienes uno que se venda, da igual los esfuerzos que hagas en otras áreas', asegura Steve Laughman, responsable mundial de la industria de la automoción de Deloitte.

Los fabricantes occidentales de automóviles han de volcarse en desarrollar productos novedosos que incrementen sus ingresos si quieren sobrevivir frente a sus competidores. Es la opinión de Steven Laughman, el responsable mundial de la consultora Deloitte para el sector de la automoción, en una entrevista concedida a Cinco Días durante una visita a España. 'Hay muchos retos que las compañías con sobrecapacidad tienen que superar. Lo importante siempre son los productos, si no tienes uno que se venda, da igual los esfuerzos que hagas en otras áreas', afirma.

El ejemplo está en EE UU. 'Lo que está ocurriendo en Detroit es una dinámica interesante, donde el tercero de los tres grandes (DaimlerChrysler) triunfa con sus productos, mientras los otros todavía tienen que sacar al mercado coches que convenzan'. Para Laughman, el gran problema de los fabricantes de Detroit reside en los costes sanitarios de sus empleados, que lastran su competitividad frente a otras compañías que no los soportan. 'Hay que trabajar con sindicatos y lograr compromisos con los empleados', recomienda, si bien rehusa ser más explícito dado que, en muchas ocasiones, Deloitte ha de mantener la confidencialidad por su trabajo en empresas del sector.

Lo cierto es que no corren tiempos muy boyantes para los grandes fabricantes occidentales. El beneficio agregado de los ocho mayores constructores de coches de Europa y EE UU descendió un 5,6% hasta junio, con los números rojos de General Motors y Ford en el extremo negativo y la recuperación de Volkswagen en el positivo.

Laughman, en todo caso, no cree que haya un problema occidental. 'No lo llamaría un problema occidental, pero desde luego tienen que mirar la situación actual del mercado y ver sus salidas: posibles alianzas, entradas en otros mercados o formación de alianzas para poder acceder a nuevos productos'.

El directivo advierte que la evolución de las materias primas no sólo 'no ayuda', sino que además va a cambiar el comportamiento de los consumidores. 'Ya hemos visto cambios en los volúmenes. Creo que las demandas de los clientes se han de adaptar a las circunstancias', dice. Y añade que 'La industria tiene que llegar a algún acuerdo respecto al futuro de los combustibles. Aún no se sabe cuál va a ser la respuesta definitiva, el hidrógeno, un sistema híbrido...'.

Europa y el problema de la deslocalización

En Europa se da 'la misma preocupación que puede tener cualquier mercado maduro', estima Laughman. Los gobiernos, en cualquier caso, tratarán de que las producciones se queden en sus países. 'La mayor parte de los mercados dice que la automoción es importante para ellos. Hasta tal punto que se dará una negociación para poder mantener esta presencia. Y todo el mundo trabaja para asegurar la continuidad de este tejido industrial en sus territorios'.

'El problema para España es que no hay fabricantes nacionales', dice por su parte Mariano Cabos, responsable de manufacturing de Deloitte. 'Tenemos que ser prácticos. No tenemos un productor español, no se toman decisiones aquí y, por ello, tenemos que ser extra competitivos para poder mantener a los fabricantes' en España. 'Si no juegas el juego, en seguida te vuelves irrelevante', añade.

Por otra parte, la industria de componentes también se enfrenta a dificultades. Para Cabos, el futuro de esta industria en España pasa por la consolidación. 'Las empresas españolas tienen que convertirse en actores globales, y para ello hará falta un proceso de fusiones. El tamaño en muchos casos es importante'.

Además, tendrán que viajar más. 'Buena parte del crecimiento de las empresas tendrá que producirse en otros mercados. Y éstos habrán de ser los emergentes, en el centro y Este de Europa, Asia y, por qué no, México'.