La opinión del experto

Retribuciones a la luz

Antonio Cancelo recomienda a la CNMV, aprovechando el informe sobre responsabilidad corporativa que acaba de difundir, instar a los ejecutivos a hacer públicos sus sueldos

La búsqueda de la transparencia como parte integrante de la responsabilidad social corporativa, o la reputación corporativa, o como desee llamársela, constituye una buena noticia para la ciudadanía en general y más particularmente para aquellos que, como los accionistas, trabajadores, clientes, proveedores, etc., tienen una vinculación más directa con la empresa. El informe que acaba de hacer público la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) apunta en la dirección señalada, estableciendo, aún como propuesta, nuevas recomendaciones que, a buen seguro, contribuirán, de llevarse a la práctica, avances significativos en el buen gobierno de las empresas que cotizan en Bolsa, que serán las directamente afectadas.

Aunque el documento sigue abierto, ya en su redacción actual hay que reconocerle valores indudables, entre los que ciertamente hay que incluir el relativo a la presencia de la mujer en los consejos de administración, que, caso de no producirse, debería llevar al consejo a explicar las razones de tan escasa o nula presencia, así como las acciones emprendidas para corregir la situación. Alabando la intención de la propuesta, pienso que se va encontrar en su puesta en práctica con algunas dificultades si previamente no se intensifica la presencia de la mujer en puestos directivos de alta responsabilidad en las empresas. Son pocas todavía las mujeres que ocupan cargos directivos, lo que será un handicap a la hora de incorporar candidatas, ya que se presupone que a los consejos se accede tras años de desempeño con éxito de tareas directivas. Habrá que comenzar, por tanto, por dar acceso a la mujer a puestos directivos en número muy superior al actualmente existente.

Pero con relación a la mujer me parece que hay un agravio de mucha mayor trascendencia que no se aborda, quizá no sea la CNMV el organismo competente, relativo a los niveles retributivos a igualdad de puesto de trabajo, que, incomprensiblemente, e injustamente, sigue vigente en nuestra sociedad, sin que al parecer cause alarma, a pesar de que constituya una discriminación inaceptable. Sobre conceptos retributivos, ahora ya en general, el informe mantiene una posición muy tibia, a la luz de las preocupaciones e iniciativas que parecen surgir en otros países. Se limita a definir cuestiones relativas al pago en acciones, opciones e instrumentos relacionados, que atribuye exclusivamente a los consejeros ejecutivos, o a recomendar que las retribuciones de los consejeros no sean tan altas que puedan comprometer su independencia.

'Puede que haya directivos que se sientan incómodos con la publicación de sus emolumentos'

Pues bien, curiosamente en las mismas fechas en que aparece el informe que comentamos, la SEC, entidad reguladora de la Bolsa en Estados Unidos, realiza una propuesta de modificación de normativa sobre publicación de las retribuciones de los directivos. La primera constatación es que allí no se trata de los consejeros, sino de los directivos, lo que constituye una diferencia de fondo, sobre los cuales el informe de la CNMV no emite opinión alguna. La preocupación que mueve a la SEC a modificar una normativa que tiene ya catorce años de existencia está fundada, por una parte, en los escándalos que se han producido en empresas señeras, generando una lógica desconfianza en los accionistas, y, por otra, en los sofisticados sistemas de retribución que hacen difícil, si no imposible, conocer la realidad.

Para corregir esta situación propone una serie de medidas que dejan, a mi parecer, poco espacio a las interpretaciones interesadas. Las empresas que cotizan en Bolsa estarán obligadas, no es una recomendación, a publicar las retribuciones de los directivos, incluyendo todos los conceptos, entre los que se contemplan los pagos en especie, siempre que superen los 10.000 dólares. Como se trata de dar una imagen real de las retribuciones que perciben los directivos por todos los conceptos, deberá expresarse en términos inteligibles, sin que sea necesario recurrir a cálculos matemáticos para conocer los hechos. Deberán tenerse en cuenta conceptos retributivos ligados al futuro, tales como los planes de opciones sobre acciones, las compensaciones por despidos o pactos sobre jubilaciones. Uno cree sinceramente que sería bueno que estas cuestiones se abordaran también en España y que, ahora que aún es tiempo, la CNMV se atreviera a incluir dentro de sus recomendaciones algunas orientaciones sobre la publicación interna de las retribuciones de los directivos. Seguro que sin alcanzar el nivel de escándalo de los Estados Unidos, ni probablemente el mismo nivel de gravedad, también hemos tenido acontecimientos que han preocupado y preocupan, sobre todo a los pequeños accionistas, inevitablemente alejados del conocimiento de las particularidades de las empresas.

Puede que haya directivos que se sientan incómodos con una propuesta que haría públicos sus emolumentos, sobre todo si se sitúan en niveles de difícil comprensión para el común de los mortales. Pero no hay lugar para el sonrojo cuando las retribuciones corresponden, como debe ser siempre, al grado de aportación que desde los puestos directivos se realiza a la empresa. Sólo en el caso de que algún directivo tuviera dudas de la correspondencia entre lo que aporta y lo que recibe, podría sentirse incómodo ante la publicidad de su retribución.

En fin, son caminos que habrá que ir haciendo a lo largo del tiempo, pero bueno será tener en cuenta la realidad de aquellos países que nos llevan la delantera y que se atreven a tomar decisiones que algún día tendremos por suerte que implantar. Cuanto antes mejor, por lo que sería un gran acierto que la CNMV, que está en la tarea, no se olvidara de una cuestión tan significativa.