5d. Análisis

La evolución de la economía española a través del Íbex 35

Santander se ha convertido en líder de un índice que tras trece años de existencia es más diversificado, más representativo y menos volátilAnálisisAnálisis

El pasado martes el Banco de Santander superó a Telefónica como primera empresa española por capitalización bursátil. En consecuencia, el banco se ha convertido en el valor que más pondera dentro del Ibex 35 (el peso de un valor se fija en función de su capitalización y su capital flotante).

Se trata de un momento óptimo para echar la vista atrás y ver cómo ha evolucionado la composición del selectivo. También es interesante analizar el reparto de pesos entre las compañías que lo han integrado desde que el índice echara a andar el 14 de enero de 1992. Ambas tendencias, aparte de servir como base de estudios más o menos académicos, van a tener una repercusión directa en el devenir de las inversiones, puesto que provocan que el mercado español, en función de cada época, esté más expuesto a unos factores económicos que a otros.

'La composición actual del Ibex 35 es bastante armónica y aunque está sujeta, como el resto de índices, a la evolución de la economía mundial dada la interconexión de los mercados, aún sigue teniendo rasgos propios diferenciadores, como el gran peso que conservan bancos y eléctricas. Eso le otorga un mayor grado de estabilidad', explica Domingo García, responsable del servicio de estudios de la Bolsa de Madrid.

El sector bancario pesa un 33%, lo que hace más vulnerable a la Bolsa española a los tipos de interés

El índice cotizó el dominio eléctrico, la 'burbuja', la apuesta americana y ahora el tirón del 'ladrillo'

El tirón experimentado por la capitalización del Santander ha hecho que el sector bancario se consolide como el de mayor peso dentro del selectivo, con una ponderación conjunta del 33,4%. Le siguen a una considerable distancia telecomunicaciones, con un 17,8%, electricidad (13,3%) y energía (10,4%).

La importante presencia del negocio financiero en la Bolsa española implica que el comportamiento de ésta sea más sensible a determinadas variables. Así lo cree Natalia Valls, analista de la sociedad de valores GVC, que enumera cuatro factores. 'En primer lugar, el propio ciclo económico, indirectamente a través del consumo, la inversión y el ahorro, y mediante la evolución de la cuenta de resultados de las empresas participadas por el sector financiero'. La segunda variable serían los tipos de interés, 'indirectamente a través de su influencia en el ciclo económico y directamente como determinante de los márgenes de negocio que obtienen los bancos'. Por último, esta experta cree que el peso de los bancos hace que el 'ritmo de crecimiento de la inversión crediticia en la economía', así como el nivel de endeudamiento 'de familias y empresas', junto con los 'eventuales movimientos corporativos que podrían suceder' tienen un impacto significativo en la evolución del Ibex 35.

El protagonismo de los bancos, aunque siempre ha sido importante, no en todas las ocasiones fue hegemónico. A comienzos de la década de los noventa, en las primera fase del selectivo, el sector energético en su conjunto (eléctricas, gasísticas y petroleras) era el que mayor peso tenía en la Bolsa española, con cerca del 40%. Entonces, por encima de los tipos de interés, había otros factores a los que el mercado presentaba mayor exposición. 'æpermil;stos tenían que ver con el cambio regulatorio en cuanto a actividad y precios, la concentración sectorial, el precio de las materias primas el nivel de endeudamiento y la política de privatizaciones', asevera Valls.

Disminuye la 'telefónicadependencia'

Telefónica, que tras nueve años como primera empresa por valor bursátil tendrá que pelear ahora este puesto con el Santander, llegó a tener un peso en el Ibex 35 del 28.3% el seis de marzo de 2000, jornada el que el mercado español alcanzó su máximo histórico. Si se le sumaba la ponderación de sus filiales cotizadas en ese momento (Terra y TPI) el peso del grupo era del 39,4%.

Los cinco años transcurridos desde el pinchazo de la burbuja tecnológica han corregido esta situación. Hoy día la Bolsa española está menos expuesta al devenir de un único valor, algo que los expertos consideran muy positivo. 'La excesiva concentración de un mercado en pocas compañías no es recomendable', apunta Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros. 'En este sentido, la reducción en la ponderación de Telefónica es buena. Cuantas más empresas se animen a cotizar mejor, para reducir la todavía excesiva concentración de la negociación en un número reducido de valores', añade Giménez.

Desde GVC coinciden en esta apreciación. 'Que una única empresa tenga un peso muy elevado en el índice provoca que éste sea menos representativo', señala Natalia Valls. 'A la vez, condiciona enormemente la actuación de los gestores de fondos, que para no alejarse demasiado del índice se ven obligados a incluir el valor en cuestión dentro de las carteras con un peso relativo muy elevado', agrega.

En este sentido, tanto la pujanza inicial del sector energético, como el nacimiento y posterior pinchazo de la burbuja tecnológica o el aumento de tamaño de las constructoras (hoy pesan un 7,2% frente al 6% de 1992) así como la mayor presencia de los medios de comunicación (hay cuatro en el índice por ninguno hace una década), convierten al Ibex 35 en uno de los mejores espejos de la transformación vivida por la economía española en los últimos años.

'En el selectivo también se refleja, a través del considerable aumento de capitalización de los valores, el proceso de internacionalización y la concentración vivida por las principales compañías españolas cotizadas', recuerda Domingo García. Cuando el Ibex 35 comenzó incluía siete eléctricas y seis bancos. Actualmente el número ha descendido hasta cuatro y cinco, respectivamente. Además, Telefónica, por ejemplo, valía sólo 7.019 millones de euros; hoy su capitalización alcanza los 67.000 millones.

'El gran tamaño que han alcanzado los principales valores es positivo puesto que son extremadamente líquidos (por encima de la media europea) y eficientes. La consecuencia de este proceso es que las cotizaciones son más difíciles de manipular y, por lo tanto, es más raro ver episodios de volatilidad sin justificación que hace diez años', puntualiza el responsable del servicio de estudios de la Bolsa de Madrid.

A pesar de que el Ibex 35 ha ganado en representatividad, aún ofrece lagunas. El sector turístico, uno de los motores de la economía española, sólo se ve reflejado en el índice a través de Iberia, cuya ponderación apenas alcanza el 0,5%. 'Todos los que están son, pero no están todos los que son', resume Isabel Giménez. 'Para que el índice fuese representativo de toda la economía española, se deberían incorporar, por lo menos, empresas de servicios como consultoras y muchas más compañías familiares, ya que su importancia en la economía es muy grande', añade.

No obstante, los expertos recuerdan que la principal función de un índice no es la de la representatividad. 'La misión del Ibex 35 no es ser un fiel reflejo de la evolución empresarial y económica del país. El Ibex es un índice bursátil para negociar sobre él, es decir, su utilidad es la de servir como subyacente de opciones y futuros. Por ello, el criterio fundamental de inclusión es la liquidez y la frecuencia de contratación', argumenta Pablo Fernández, profesor del IESE. Fernández es miembro del comité asesor técnico del Ibex 35, el organismo que ha decido acerca de las 72 inclusiones, con sus correspondientes exclusiones, desde el nacimiento del índice.