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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

No tan nueva economía

Cinco años después del estallido de la burbuja bursátil, el mercado vuelve a mirar con buenos ojos a lo que entonces se llamó, quizás ingenuamente, nueva economía. El mercado ha escarmentado de aquel batacazo y las empresas, también. Ya no se compra humo, que es lo que entonces eran algunos proyectos muy sobrevalorados en Bolsa, sino que ahora se eligen valores sólidos de empresas con planes de negocios realistas.

Dicho lo cual, los inversores están viendo otra vez el atractivo de valores de internet, fabricantes de equipos o creadores de software. El éxito de Google, que ha más que triplicado su precio desde su estreno en Bolsa hace menos de un año, ha vuelto a poner de moda a las puntocom, que tienen otros ejemplos de éxito en Bolsa como Amazon, Ebay o Yahoo. Los máximos de los años de la burbuja eran insensatos y están muy lejos de recuperarse, pero el mercado también ha dejado muy atrás los mínimos. El Nasdaq Computer, que incluye valores de informática e internet, está un 45% por encima de sus niveles más bajos, alcanzados en 2002.

Muchas empresas tecnológicas, también españolas, paralizaron en los primeros años de la década sus planes para cotizar en Bolsa. Pero ese clima está cambiando. Algunas compañías como Soluziona, IT Deusto, Vitelcom y Tech Sales Group han confirmado a este periódico que están retomando sus planes para salir al mercado a medio plazo, entre los años 2006 y 2008. A diferencia de muchos valores de éxito en los años noventa, el mercado mira con buenos ojos a las compañías que están saneadas, que cuidan más la cuenta de resultados que el marketing y que recurren al parqué para financiar planes razonables de expansión. Nada que ver con experimentos fracasados del pasado como Terra, recién desaparecida del mercado, una compañía que llegó a valer más que Endesa en plena fiebre bursátil cuando era poco más que una página web. Ahora la nueva economía tiene bases sólidas. Y no pretende ser tan nueva, sino cumplir con los criterios tradicionales con que juzga el mercado.

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