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Vivir Turquía por libre

No me la imaginaba así'. æpermil;sta es probablemente la afirmación que más se pueda escuchar entre un grupo de turistas que visite Turquía por primera vez. Y más si tienen la oportunidad de recorrer cientos de kilómetros asomados a la ventana de una autocaravana. Con una diversidad climática poco común, no es difícil encontrar en ella campos verdes, enormes árboles y paisajes húmedos rebosantes de vegetación y tierras mucho menos áridas y secas de lo esperado.

Tampoco sirven los tópicos para describir Estambul, la capital económica y cultural y única ciudad en el mundo situada en dos continentes. A menos que se dediquen tres o cuatro días a conocerla, el visitante se marchará de ella sin haber visto centros históricos o culturales que en cualquier otra ciudad, con menos acervo histórico, hubieran sido imprescindibles.

Nacida Bizancio en el siglo VII a. C. y rebautizada Constantinopla por el emperador romano Constantino en el año 330, fue capital del imperio romano de Oriente y luego del Bizantino y hoy es una enorme ciudad, ni totalmente occidental, ni oriental, habitada por 15 millones de personas. El centro histórico, bañado por las aguas del Mármara y del Cuerno de Oro, concentra los tres principales monumentos: el palacio de Topkapi, la basílica de Santa Sofía y la Mezquita Azul.

La Basílica de Santa Sofía (año 325), con una cúpula central de 31 metros de diámetro, fue transformada en mezquita tras la caída de Constantinopla, momento en que se construyeron los cuatro minaretes y los medallones serigrafiados que cuelgan en las esquinas de la nave. La Mezquita Azul, ubicada frente a la anterior y acabada en 1616, es un elegante conjunto de cúpulas y semicúpulas flanqueada por seis minaretes. En cuanto al Palacio de Topkapi, sede del poder de los sultanes durante cuatro siglos a partir de su construcción en 1465, es imprescindible visitar el harén y la sala del tesoro. Tampoco hay que abandonar Estambul sin contemplarla desde un ferry en el Bósforo, el estrecho que une el mar de Mármara con el mar Negro.

Aunque suena llamativo por tratarse de un destino sobradamente conocido, la otra gran sorpresa de Turquía es la Capadocia, a unos 600 kilómetros de Estambul. Un paisaje extraño con rocas en forma de chimeneas o agujas, que ha surgido como fruto de la erosión de la lava expulsada por dos volcanes hace tres millones de años. A parte de la propia contemplación de las peculiares formaciones rocosas, entre lo más destacable de la zona figura el museo al aire libre de Goreme, que agrupa a unas 400 iglesias excavadas en la roca con espectaculares frescos del siglo XI, y las ciudades subterráneas. La fragilidad de la roca facilitó que sus moradores excavaran estancias, pasillos y chimeneas de ventilación hasta una profundidad de 80 metros, formando auténticos hormigueros a escala humana. Kaymakli, con ocho pisos subterráneos, o Derinkuyu, con capacidad para 10.000 personas, son dos de las poblaciones más recomendables.

Un país con buenas carreteras centrales

Turquía es, como pocos lugares, un destino ideal para ser explorada con autocaravana. El visitante podrá moverse con rapidez gracias a la red de carreteras, que en general está en buen estado y bien asfaltada. Hay pocas autopistas, desde Edirne (casi en la frontera con Grecia) a Ankara y en la periferia de las grandes ciudades, pero las autovías con dos carriles para cada sentido de la marcha son muy comunes. Las carreteras del litoral mediterráneo, las de orillas del mar Negro o las que atraviesan las cordilleras requieren una conducción más atenta debido al gran número de curvas y baches. Para pasar de Europa a Asia es necesario utilizar uno de los dos puentes colgantes de peaje o el ferry que atraviesa de un lado al otro el estrecho de Bósforo.

Los lugares idóneos para hacer un alto en el camino se encuentran con facilidad. A parte de los numerosos parkings, también se puede pernoctar en moteles -caravanparks- como el de Dolunay en Goreme (Capadocia). Alquilar una caravana de seis plazas cuesta 180 euros al día. Para más información: Salón Internacional del Caravaning de Barcelona (902 233 200).