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A la caza del talento

Empresas como IBM, Ferrovial Aeropuertos, DMR Consultores o BBVA fichan a alumnos en últimos cursos de carrera. Necesitan reclutar cuanto antes talento joven

El año pasado comenzó a hacer prácticas en BBVA. Gonzalo Chávarri, de 22 años, está en quinto curso de Administración y Dirección de Empresas en la Comercial de la Universidad de Deusto y en el mes de septiembre se incorporará a la plantilla de la entidad financiera. Es un ejemplo de la tendencia de las multinacionales, cada vez más necesitadas de incorporar a sus filas a profesionales con buen currículo académico, sin experiencia previa, que es lo que precisamente facilita la adaptación a cualquier cultura corporativa. 'Es la mejor manera de seleccionar a sus candidatos, mucho mejor que la entrevista de trabajo, que es un sistema bastante más limitado porque el trabajo del día a día no engaña', afirma Chávarri, que se considera afortunado por varias razones. La primera, por haber encontrado un trabajo, antes de finalizar la carrera, relacionado con sus estudios. La segunda, por haber adquirido experiencia de trabajo en equipo, algo que no se adquiere en la universidad. 'Allí también haces trabajos con los compañeros, pero es distinto a la realidad de una empresa, donde verdaderamente te curtes', señala este alumno.

Entre 400 y 600 euros

El talento hay que buscarlo. Y no hay tiempo que perder. La competencia es cada vez mayor y los departamentos de recursos humanos han emprendido una imparable carrera por conseguir a los mejores. Empresas como Unilever, Procter & Gamble, Merrill Lynch, Telefónica, IBM o L'Oréal, se anticipan y rastrean en las universidades, también en las escuelas de negocios, y hasta organizan sus propias competiciones para encontrar a candidatos que puedan encajar en el perfil corporativo de la organización. El primer paso es ofrecerles antes de que finalicen sus estudios la posibilidad de realizar prácticas dentro de la empresa. Muchos de ellos acaban teniendo un contrato.

Son los Centros de Orientación e Información de Empleo (COIE) los que canalizan este tipo de ofertas. Y hay carreras más afortunadas como Económicas, Administración y Dirección de Empresas, toda la gama de ingenierías (industriales, telecomunicaciones, aeronáutica, informática), y últimamente todas las titulaciones relacionadas con la construcción, dado el auge del sector en estos momentos: Arquitectura, Arquitecto Técnico, Obras Públicas e Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. En el COIE de la Universidad Autónoma de Madrid aseguran que no tienen suficientes informáticos para atender la demanda de ofertas que tienen por parte de las empresas. Este campus tiene acuerdos suscritos con 700 empresas y, en estos momentos, tiene a 400 alumnos becados en empresas. La Universidad Politécnica de Madrid es una de las más demandadas: a lo largo de 2004 se ofrecieron 1.363 puestos y los candidatos enviados a cubrirlos 12.677 alumnos El salario bruto que reciben al mes los alumnos que realizan este tipo de prácticas oscilan entre los 360 y los 600 euros. Esta cantidad es variable y algunos pueden superar los 1.000 euros.

De las prácticas sacan provecho todos. Los estudiantes adquieren experiencia y las empresas consiguen fichar a los mejores para el futuro. Aunque algunas compañías sólo se preocupan por captar empleados con salarios bajos o incluso sin él. Raquel Lacarra, de 23 años y también en quinto de Administración y Dirección de Empresas de la Comercial de Deusto, considera que las compañías se pueden dividir en tres bloques en función del motivo por el que contratan becarios. 'Las hay que buscan mano de obra barata, que te cogen para que trabajes mil horas a cambio de casi nada. Otras se esfuerzan para que aprendas, y las más grandes, los bancos y las multinacionales, se toman la contratación de becarios como un proceso de selección profundo, lo hacen con perspectiva, con la intención de hacer una oferta a quienes lo hagan bien', sostiene Lacarra.

Las empresas de mayor tamaño son las más interesadas en descubrir cuanto antes a los buenos profesionales, pero, en opinión de esta estudiante, los universitarios aprenden más en las compañías pequeñas. Ella trabajó el verano pasado en la empresa vasca del metal Doistua, y allí tuvo un contacto directo con el gerente y con el director financiero. 'En una gran empresa no sueles tener una función definida, yo pude hacer más cosas de las que pensaba', asegura Lacarra, a quien sorprendió la 'brecha gigante' que separa las enseñanzas teóricas del mundo real. 'La teoría es importante, pero hasta que no haces una entrevista, hasta que no trabajas, no tienes una visión de conjunto de tu carrera', concluye.

Además de la preparación académica, hoy en día, las empresas reclaman habilidades y capacidades que la universidad no enseña en sus programas. Tienen en cuenta las actitudes personales del alumno, como el liderazgo, la creatividad o la capacidad para adaptarse a entornos cambiantes. Por eso empiezan a surgir cursos de apoyo, como el que organiza gratuitamente durante el mes de julio la Universidad de Salamanca, en el que adiestrará a los alumnos en habilidades de comunicación, capacidad de trabajo en equipo, toma de decisiones y expresión oral, entre otros contenidos. 'Los estudiantes cojean en estas competencias. Es un área que debemos reforzar', opina la directora del Servicio de Orientación al Universitario de esta institución, Cristina Pita. 'Se supone que la reforma de las enseñanzas universitarias debe ir por este camino. Ha de ser uno de los objetivos principales', añade. Otro, a su entender, es fomentar las prácticas. La Universidad de Salamanca ofrece un servicio de becas (subvencionadas por la Junta de Castilla y León) para los recién titulados, que trabajan medio año a razón de 450 euros al mes. Pita lo califica como 'un buen sistema, porque después pueden firmar contratos en mejores condiciones y no se estancan como becarios'. Y un 85% de ellos se queda en las compañías.

A pesar de que se acusa a la universidad de ofrecer planes de estudios excesivamente teóricos, las cifras de inserción laboral son altas en los mejores centros españoles, tanto públicos como privados. El 87% de los graduados de la Universidad de Navarra está trabajando al año siguiente de acabar sus estudios, la Universidad Autónoma de Barcelona presenta un porcentaje del 89,9% y un 91,3% de los titulados de la Complutense de Madrid logra empleo en menos de seis meses. La inserción laboral en la Carlos III es del 97,8%.