Unión monetaria

El BCE cumple con las previsiones de los mercados y mantiene los tipos en el 2%

El consejo de gobierno del Banco Central Europeo se ha reunido hoy en Berlín para analizar la política monetaria de la eurozona, y como preveían los mercados financieros, no ha modificado los tipos de interés en los doce países de la Unión Monetaria, que siguen estables en el 2,0%.

Los principales analistas ya daban por seguro que el BCE no se iba a dejar influir por la decisión tomada ayer por la Reserva Federal estadounidense, de incrementar en 0,25 puntos los tipos, hasta el 3,0%, ante el aumento de las tensiones inflacionistas, y pese al escaso crecimiento de la primera economía mundial.

Y es que la situación en la eurozona parece ser diferente. La inflación se ha mantenido en abril en el 2,1%, un nivel que apenas sobrepasa en una décima el punto que el organismo emisor europeo considera como ideal. Ante unas previsiones que indican que el crecimiento no sobrepasará el 2% en 2005, la decisión de mantener los tipos estables seguía pareciendo obligada, aunque los expertos anuncian ya subidas de al menos un cuarto de punto antes de que acabe el año.

El petróleo pone en riesgo el crecimiento

Trichet ha insistido en que el elevado precio del petróleo sigue siendo un riesgo para el crecimiento económico de la zona euro.

El banquero galo ha reiterado que el consejo de gobierno de la entidad no se plantea actualmente una bajada de los tipos de interés y pronosticó que la tasa de inflación de los doce países que comparten el euro se mantendrá cercana al 2% en los próximos meses.

En este sentido, Trichet ha dicho que las perspectivas de inflación para el área euro se sitúan en la zona que garantiza la estabilidad de precios, es decir, una tasa cercana pero siempre por debajo del 2%.

No obstante, Trichet ha asegurado que es importante observar la evolución de los precios del petróleo, así como las perspectivas de inflación a largo plazo.

Además, el presidente del BCE ha advertido de que el exceso de liquidez en la zona euro podría generar presiones inflacionistas a medio plazo.