Revolución en el mercado energético

El final del petróleo barato

El barril de Brent se ha encarecido más de un 60% en 12 meses. Los expertos sitúan el nuevo rango de equilibrio entre los 35 y los 50 dólares

Todas las previsiones sobre el petróleo estaban equivocadas. Desde que empezó el año, el precio del barril de Brent, de referencia en Europa, no sólo no se ha moderado tras acumular una subida del 34,1% en 2004, sino que ha elevado el precio máximo a cotas consideradas poco menos que catastrofistas hace apenas unos meses: 55,65 dólares marcó el día 21; un 130% más que a comienzos de la década. Los rangos de 20 a 30 dólares que Occidente aceptó con resignación a partir de 1999, después de haber visto el barril a menos de 10 dólares un año antes, se han esfumado para siempre. Así lo ven la mayoría de los expertos y así lo ve la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el cártel que hoy controla el 36,7% del petróleo mundial y que espera alcanzar dentro de 20 años una cuota superior al 50%. La pregunta es ahora ¿dónde está el nuevo suelo del crudo? Los expertos aventuran un rango más o menos estable entre los 35 y los 50 dólares. Ayer, festivo en Londres donde cotiza el Brent, el crudo liviano estadounidense caía por debajo de los 55 dólares ante la toma masiva de ganancias de los inversores y por los menores temores a que los últimos sabotajes interfieran en el suministro.

Los factores distorsionadores son múltiples. Así los resume Deborah White, economista de Société Générale: 'De forma duradera, habrá un crecimiento mayor de la demanda -1,5 millones de barriles diarios cada año- ahora que los países en desarrollo, liderados por China e India, están en plena transformación, expandiendo su actividad industrial y sus necesidades energéticas. Hay además un descenso progresivo de la producción de petróleo fuera de la OPEP, de un millón de barriles diarios respecto a los niveles actuales. (...) Y la mayor parte del exceso de capacidad de extracción de la OPEP ya ha sido absorbido por el aumento del consumo. Arabia Saudí, que sabe muy bien que los requerimientos futuros son inciertos, no quiere sobreinvertir en expandir su capacidad'.

Toda la situación tiene que ver con la recuperada presencia del cártel, una organización compuesta por Arabia Saudí, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Nigeria, Libia, Qatar y Venezuela. Un grupo de 11 países que en los años sesenta decidió nacionalizar su industria petrolera y tomar las riendas del mercado. Ningún otro bloque puede rivalizar con sus niveles de producción; el grupo concentra también más del 65% de las reservas conocidas de petróleo.

El excedente mundial de crudo para hacer frente a repuntes del consumo ha caído en tres años de 6,3 millones de barriles diarios a sólo 1,5

Los optimistas tienen, no obstante, argumentos históricos a su favor. 'Todas las crisis recientes del petróleo han desembocado en una contracción de la demanda y el consecuente descenso en picado de la cotización del barril', explica Manouchehr Takin, de CGES. Así sucedió con el embargo árabe de petróleo a EE UU (1973-74) por su apoyo a Israel en la guerra del Yom Kippur; en la guerra de Irán-Irak (1980-1982) y en la primera Guerra del Golfo en 1991.

Pero tampoco se puede olvidar que el avispero de Oriente Próximo ha hecho que el precio histórico del petróleo suba escalones a marchas forzadas. Entre 1930 y 1970, la cotización media se mantuvo cerca de los 10 dólares por barril, medida en dólares de 2003, según los cálculos de BP. Desde entonces y hasta el año 2000, el sesgo medio fue más próximo a los 20 dólares. El siguiente escalón parecía consolidado en la banda de 20 a 30 dólares, hasta que el barril empezó a dispararse en octubre pasado.

Ahora, la oferta está tan ajustada que el Departamento de Energía de EE UU afirma que ya sólo hay un país en todo el mundo, Arabia Saudí, con capacidad para poner más petróleo en el mercado en un plazo no superior a 30 días. Ese volumen es de 1,5 millones de barriles diarios. 'En 2002 ese excedente era de 6,3 millones de barriles. Una erosión así en tan poco tiempo es la mejor ilustración de lo fuerte que ha sido la dinámica de la demanda respecto a la del suministro', apunta Paul Horsnell, de Barclays Capital. Este analista advierte además que poner crudo de un nuevo yacimiento en el mercado es un proceso que 'suele llevar unos cinco años por lo menos, aunque lo más frecuente es que el periodo sea de siete años'.

En conjunto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda global se incrementará un 60% en las próximas tres décadas. Para hacer frente a estas necesidades hay una industria que se encuentra en plena sequía de nuevos yacimientos. '2003 fue probablemente el primer año desde 1920 que no ha registrado ningún gran descubrimiento, con sólo 2.270 millones de barriles de nuevas reservas añadidas', explica Mamdouh G. Salameh, asesor de Energía para el Banco Mundial.

El protagonismo de China

El hecho es que el seísmo económico provocado por China ha dado un vuelco al mercado. El país ha aumentado su demanda un 47,5% en cinco años. La AIE calcula que sólo este año el consumo chino será de 6,9 millones de barriles al día, más que cualquier otro país de Asia, más que toda América Latina y un 43,5% de lo que consume Europa.

Aquellos que creen en un descenso del crudo arguyen que los precios actuales hacen rentables pozos costosos y animan a desarrollar energías alternativas. Pero hay matices. 'Desafortunadamente, la industria de refino ya está operando al máximo de su capacidad y los crudos pesados no pueden procesarse sin una compleja capacidad de destilado', opina Charles Whall, analista de Newton. 'La sustitución de petróleo por otros combustibles es cada vez más difícil. No sólo por la falta de verdaderas alternativas, sino también por la enorme inversión que requiere tanto en la cadena de suministro y en su transporte'. Las inversiones, en cualquier caso, serán ineludibles. La AIE cifra el gasto necesario para atender los requerimientos energéticos en 568.000 millones de dólares al año las próximas tres décadas.

Fuerzas de tensión en el sector

PRESIâN AL ALZA

Auge demográfico. Los grandes exportadores precisan maximizar sus ingresos ante la bomba de relojería social que afrontan. Dos ejemplos: la población de Arabia Saudí crece a un ritmo anual del 2,4%; al menos el 50% de los argelinos menores de 30 años está en paro.

Sequía de yacimientos. Cuando el petróleo del Mar del Norte empezó a fluir en los ochenta, Occidente respiró al encontrar un contrapoder a la OPEP. Hoy la zona está en una fase irreversible de agotamiento. De los 20 yacimientos más grandes del mundo, el último se descubrió hace una década.

Demanda. Entre 1990 y 2000, la demanda global de petróleo creció un 15,7%. Desde esa fecha hasta hoy, el incremento supera ya el 10%.

PRESIóN A LA BAJA

La dependencia de la opep. El cartel necesita que el precio no esté tan alto como para hundir el consumo. Por ejemplo, el 90% de los ingresos públicos de Kuwait vienen del crudo; el 80% de las exportaciones venezolanas son de petróleo; el 75% del presupuesto libio depende del oro negro.

Tasas de crecimiento. Ningún experto cree que China pueda mantener eternamente tasas de crecimiento cercanas al 9%.

Nuevas oportunidades. Los problemas políticos, seis países comparten el territorio, están retrasando el desarrollo en el mar Caspio, pero el mercado calcula que las reservas petrolíferas de la zona superan a las del Mar del Norte en sus mejores tiempos.