Cultura laboral

Los horarios flexibles son más productivos

Las jornadas menos estrictas y la posibilidad de trabajar desde casa aumentan la productividad

La profesora y directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE, Nuria Chinchilla, define el problema de manera elocuente: 'En España cumplimos un horario religioso. Entramos como Dios manda y salimos cuando Dios quiere'. No es ése el camino más adecuado.

Los últimos estudios demuestran que las jornadas interminables y las condiciones de trabajo inflexibles son los motivos principales del conflicto entre la vida laboral y la familiar. A esa misma conclusión se llegó en un seminario reciente organizado por el IESE. En la Guía de buenas prácticas de la empresa flexible, los profesores Chinchilla y Steve Poelmans señalan que las empresas deben evitar el conflicto entre la familia y el trabajo si no quieren encontrarse con problemas: enfermedades psíquicas, empeoramiento del ambiente laboral, falta de compromiso e insatisfacción en sus empleados, entre otros.

Adicción

Aunque, en primer lugar, hay que cambiar la 'cultura del trabajo' española, según sostiene Nuria Chinchilla. 'Tenemos un horario que no está ligado a la productividad. Muchas personas se quedan hasta muy tarde sólo porque su jefe lo hace. Al final se convierten en adictos al trabajo poco eficaces. No debería estar mal visto irse a casa'.

Los directivos y los mandos intermedios, y las secretarias de todos ellos, son los más afectados por un sistema de trabajo opuesto al que impera en Europa, sobre todo en Holanda. 'Aquí comemos y cenamos tarde y por eso se alarga la jornada. Nos quedamos más en el trabajo, pero sin rendir', explica Chinchilla. Entre las medidas recomendadas por los expertos, destacan las que afectan al tiempo de trabajo: horario flexible (el personal decide a qué hora empieza y a qué hora se marcha), trabajo a tiempo parcial, empleo compartido por dos personas, semana laboral comprimida (más horas al día a cambio de un día festivo) y jornada reducida (menos horas a cambio de menos sueldo).

Existen otras prácticas recomendables, como la posibilidad de trabajar desde casa y la existencia de permisos de lactancia y paternidad más amplios que los establecidos por la ley. Además, a las empresas les conviene ofrecer lo 'servicios de apoyo al empleado': guarderías, cuidado de ancianos, seguros de vida y seguros médicos, entre otros. Porque 'está demostrado que la flexibilidad hace que los empleados sean más productivos y creativos'.

La necesidad de enseñar a los empleados a gestionar su tiempo

En ocasiones es negativo dar mayor libertad a los empleados, ya que no todos son igual de responsables. 'Algunos directivos se quejan de que sus trabajadores entran todo lo tarde que pueden y se van lo antes posible. Pero es que deben formar a los empleados, enseñarles a gestionar el tiempo', relata Nuria Chinchilla. En cualquier caso, lo que la profesora del IESE denomina 'salario mental' (determinado por la calidad de vida que permite un empleo) tiene cada vez más influencia en los trabajadores, sobre todo en los cualificados. 'La gente también decide a qué empresa va en función de la flexibilidad que le ofrezca. El sueldo ya no es un factor único', añade Chinchilla.