Bolsas

Telefónica lleva el Ibex a otro máximo

El mercado tuvo que lidiar esta semana con el lastre del mal dato de empleo en Estados Unidos -publicado el pasado viernes 3-, el precio del petróleo al alza y con una cierta sensación de agotamiento en las principales Bolsas del mundo. Añádase a ello una semana semifestiva, con dos sesiones sin Bolsa y otra a caballo entre fiestas. El resultado final no pudo ser mejor. El Ibex cotiza a 8.827,2 puntos, el cierre más alto desde antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Subió un 0,59%, y en las tres sesiones de Bolsa de la semana, un 0,45%.

La superación de esta cota supone culminar la recuperación iniciada por los mercados desde el pasado mes de agosto. La Bolsa ha pasado en este periodo de arrojar un preocupante balance plano en lo que iba de 2004 a cotizar ahora con una rentabilidad que se acerca al 15% y supera las predicciones de los expertos que, hace ahora un año, señalaban que las subidas de la Bolsa de finales de 2003 iban a cortar las alas al ejercicio 2004. Una letanía que se vuelve a escucharse en estos días.

La mejora de la sesión del viernes respondió al buen comportamiento de Telefónica, que ganó un 1,39% -gracias en buena medida a la entusiasta recomendación de Lehman- y fue el valor que más aportó a la subida del Ibex. Otros grandes del mercado se mostraron mucho más fríos.

La ficticia reducción de la producción de crudo no tuvo eco en la renta variable

En cualquier caso, los grandes índices europeos registraron avances de similar calado, como el Euro Stoxx 50, que ganó el 0,55%. Las Bolsas de Francia, Italia y Alemania también subían en torno al 0,5%, mientras el Footsie londinense se quedaba atrás.

Esta jornada fue la más jugosa de la semana, que había transcurrido sin pena ni gloria. La escasa creación de empleo en EE UU enfrió los ánimos de los inversores a la hora de comprar, si bien éstos se han resistido a vender hasta tal punto que avances de poca entidad como el de ayer llevan los índices a máximos. Sólo el precio del petróleo inquietó algo a los inversores.

En este sentido, la reunión de la OPEP el viernes estaba marcada con tinta roja. Y el supuesto recorte en la producción de petróleo decidido por la OPEP debería haber afectado a los mercados. Pero éstos, por una vez, supieron leer un poco más allá del titular y comprobaron lo kafkiano de la decisión: en realidad la OPEP se compromete a reducir en un millón de barriles diarios el exceso de producción que, admite, se está produciendo por encima de las cuotas fijadas por el cártel. Esta maniobra equipararía teóricamente la producción real a la oficial -27 millones de barriles al día-, si bien el mercado descuenta que las cuotas, por sistema, no se cumplen y que poco ha cambiado tras esta reunión.

Por eso, el precio del barril apenas se movió tras la reunión, algo que agradeció la renta variable. Es más, a última hora de la tarde se precipitó a la baja un 5,77% hasta 37,38 dólares. Pero la Bolsa española ya estaba cerrada. El Ibex sólo cotizó, con subidas, la tranquilidad de las primeras horas. Con la apertura de las Bolsas de Estados Unidos las compras se aceleraron.

En la agenda macro de este país, los precios al por mayor avivaron los temores inflacionistas, pero la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan mostró que el principal motor de la economía mundial puede tener correa para rato. Con todo, los inversores de Wall Street se dejaron llevar por la apatía y tanto Dow Jones como S&P 500 pasaron la sesión entre los números rojos y los negros, para cerrar con descensos del 0,9% y el 0,1%, respectivamente.

La Fed espera

La estabilidad de los mercados de Estados Unidos se debe, en cualquier caso, más a la cercanía de la reunión de la Reserva Federal que a otros aspectos. Los inversores esperan que Alan Greenspan suba los tipos un cuarto de punto en la cita del martes. Es más, una decisión de dejar los tipos de interés como están supondría el riesgo de transmitir al mercado la idea de que la recuperación está cogida con alfileres.

Dicha reunión determinará, con toda seguridad, el perfil que tomen los mercados de valores en las pocas sesiones hábiles que quedan de 2004.

Telefónica y EADS, en la cartera de Lehman

10 valores poco comunes. Lehman Brothers elige para cada año una lista de 10 valores especiales o poco comunes, en los que el precio de la acción no refleja la fortaleza fundamental de la empresa que representan. En Europa Telefónica ha sido uno de los 10 valores elegidos, el único valor del sector de telecomunicaciones y la única empresa, junto a EADS, que cotiza en el continuo. El banco de inversión destaca de la compañía española un potencial de crecimiento superior al de otras acciones del sector, así como su potencial alcista en la generación de caja y una valoración que consideran atractiva a los precios actuales. Estiman el PER en 9,4 veces.

El banco, además, señala que la telefonía móvil en América Latina supone tres cuartas partes del crecimiento de los beneficios y que las perspectivas de la compañía reflejan la fortaleza de estos mercados y la capacidad de Telefónica y de Móviles para hacer frente al desarrollo de los negocios. Lehman calcula para la compañía un precio objetivo de 16,5 euros, lo que supone un 19% más que el cierre del viernes, 13,86 euros.

Sobre EADS, Lehman destaca la fortaleza del negocio de aviación civil, con un crecimiento del 50% en los pedidos entre 2004 y 2008 y una continuada ventaja sobre Boeing en cuota de mercado. La presentación del A380 en París en junio y la llegada de pedidos de este aparato serán los catalizadores del valor.

Las otras empresas incluidas en esta lista de 10 elaborada por Lehman son la química francesa Air Liquide, la tecnológica holandesa ASM Lithography, las británicas GlaxoSmithkline (farmacéutica), Barclays (banca) y Man Group (gestión de activos), las suizas Swiss Life (seguros) y Richemont (lujo) y el fabricante francés de piezas de automóvil Valeo.