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Xavier Sala recibe el Premio de Economía Rey Juan Carlos

El economista catalán Xavier Sala i Martín (Barcelona, 1963) recibió ayer el Premio de Economía Rey Juan Carlos I, concedido por la Fundación 'José Celma Prieto', en reconocimiento a sus aportaciones teóricas sobre el crecimiento y el desarrollo económico. Sala i Martín es catedrático en la Universidad de Columbia y ha impartido clases como profesor visitante en las universidades de Harvard y Pompeu Fabra.

Enfundado en una llamativa chaqueta verde con vacas estampadas, Sala pronunció un emotivo discurso en el que expuso los lastres que frenan el desarrollo económico de África. Guerras, enfermedades, ausencia de instituciones públicas fiables, escasez de inversión y, sobre todo, falta de acceso a la educación son, en su opinión, las razones detrás del subdesarrollo africano.

Sala donará los 72.000 euros del galardón a la Fundación Umbele, una organización de la que es cofundador y que se dedica a facilitar el acceso a la escuela en los países africanos.

El Rey Juan Carlos entregó el galardón a Sala, en un acto celebrado en el Banco de España al que también acudieron el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes; el gobernador Jaime Caruana y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Además asistieron varios miembros del jurado, como el profesor Enrique Fuentes Quintana, o el ex gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, ambos galardonados con este mismo reconocimiento en ediciones anteriores. Y financieros y empresarios como José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA; Ángel Ron, copresidente del Banco Popular; y César Alierta, presidente de Telefónica.

Caruana, que actuó como jefe de ceremonias, calificó a Sala como uno de los economistas de mayor prestigio y proyección internacional y uno de los autores más influyentes de la última década. El gobernador resaltó la importante contribución de Sala a la macroeconomía moderna y, en particular, la relevancia de su trabajo en el campo del crecimiento y el desarrollo, que consideró una 'bocanada de aire fresco'.

El premio Rey Juan Carlos I de Economía, de carácter bianual, fue instituido en 1986 por la Fundación 'José Celma Prieto' para reconocer la trayectoria científica o profesional de personalidades españolas y latinoamericanas en la economía. Este reconocimiento ha sido otorgado a Luis Ángel Rojo (1986), Andreu Mas (1988), Julio Segura (1990), Miguel Mancera (1992), Gabriel Tortella (1994), Salvador Barberá (1996), Enrique Fuentes (1998), Guillermo Calvo (2000) y Juan Velarde (2002).

'Los economistas estamos aquí para ayudar a la gente a superar la pobreza'

Xavier Sala i Martín cree que 'el trabajo de los economistas tiene que ir mucho más allá de la elegancia de los modelos matemáticos y tiene que ayudar a toda la gente a salir de la terrible situación de pobreza en la que vive'. Sala llegó a esta conclusión cuanto tuvo que trabajar rodeado de la extrema miseria en Bolivia, por encargo de su mentor, el profesor Jeffrey Sachs.

Extrovertido y heterodoxo en las formas (el Premio Nobel Bob Mundell le convenció para ir a trabajar a la Universidad de Columbia diciéndole que 'un hombre que viste con chaqueta de color fucsia sólo puede vivir en Nueva York'), Sala i Martín ha sido capaz de trasladar este espíritu a la teoría económica y, en concreto, a la búsqueda de soluciones para el atraso económico de África.

En su alocución de ayer, Sala reseñó que la economía no funciona en los países en guerra y recordó que desde la independencia africana casi todos los países africanos han estado involucrados en conflictos bélicos. Se refirió también a las enfermedades (malaria y SIDA), y defendió el fondo global creado por la ONU para combatirlas, pues sin la ayuda de los países desarrollados 'Africa no será capaz de superarlas'. Además vinculó la escasa inversión en Africa a la inestabilidad política y militar, a la inseguridad en materia de regulación y, como no podía ser menos, a los efectos perniciosos del proteccionismo agrícola de Europa y Estados Unidos.

'Las subvenciones a los agricultores de Europa y EE UU son obscenas'