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La pasión coleccionista de Hernando Colón

Hernando Colón, hijo ilegítimo del descubridor del Nuevo Mundo, fue uno de los más grandes coleccionistas de su época. Su avidez por los libros y los grabados le llevó a reunir más de 15.000 volúmenes y más de 3.200 estampas en su villa sevillana, ejemplares que iba adquiriendo en sus viajes por Europa como consejero de Carlos V. Pero a su muerte, en 1539, la colección de estampas se desgajó de la biblioteca y acabó dispersándose, posiblemente para pagar algunas deudas.

Mark McDonald, conservador del British Museum, se ha pasado los últimos años siguiendo el rastro de la colección por medio mundo. Ya ha identificado alrededor de 1.600 grabados exactos a los que pertenecieron a Hernando Colón y que están descritos en la serie de inventarios que elaboró cuidadosamente. Para este experto no existe un inventario de una colección del Renacimiento tan exclusivo como el de Colón.

McDonald ha seleccionado 109 de estos grabados para la exposición La colección de estampas de Hernando Colón (1488-1539). El coleccionismo en la era del Descubrimiento, que se pueden admirar desde hoy hasta el 25 de julio en la Fundación La Caixa en Madrid (Serrano, 60). La mayoría de los grabados proceden del British Museum, aunque también han prestado obras la British Library, el Ashmolean Museum de Oxford, la Biblioteca Colombina de Sevilla, la Biblioteca Nacional de Madrid y el Kupferstichkabinett de Berlín.

Las piezas expuestas están realizadas por los grandes grabadores de la época, como Alberto Durero, Van Leyden, Pollaiuolo o Raimondi.

Josep Vilarasau, presidente de la Fundación La Caixa, calificó ayer la exposición de doblemente interesante, por la calidad de los grabados y también por su origen. Hernando Colón fue un humanista al modelo italiano, que a través de su colección dejó constancia de la riqueza cultural de Sevilla, que ahora queda patente en la muestra.

Algunos de los grabados que se exhiben podrían ser los que pertenecieron a Hernando Colón. Es lo que opina el comisaro McDonald. Sobre el que alberga menos dudas es el titulado La batalla de Zonchio, de factura anónima, que perteneció a Rodolfo II de Praga y que se conserva en el British Museum.