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Las terapias orientales se lanzan a la piscina

El californiano Harold Dull vio clara la utilidad de unir los efectos relajantes y curativos del agua y del shiatsu cuando en los años ochenta inventó el llamado watsu. De esa manera surgió una terapia que comienza a colarse en los centros de wellness y balnearios españoles, aún con timidez.

Watsu toma las pautas del masaje japonés shiatsu y lo lleva al medio acuático (water en inglés). La terapia consiste en hacer flotar a una persona en agua caliente, a unos 36 grados, y aplicarle un masaje basado en estiramientos que fortalecen los músculos y aumentan la flexibilidad.

'Escuchar lo que el cuerpo necesita' es una de las claves de esta gimnasia pasiva según Tania Mather, una de las pocas terapeutas de watsu que existen en España. 'Cada persona necesita un tipo de watsu distinto: más afectivo, más juguetón...', explica esta canadiense de origen español.

Tania se introduce en el agua con su cliente, Marta, de 23 años, y sujeta su cabeza y sacro y la sostiene a flote. Masajea y estira el cuerpo y moviliza sus articulaciones de una manera imposible fuera del agua. Para el espectador, el watsu es una coreografía a dos, en la que una de las personas permanece totalmente relajada y pasiva.

Estrés, insomnio, dolores de espalda o incluso la hiperactividad pueden ser tratadas con el watsu. José Alberto Barrigón aplica desde hace dos años sus conocimientos de watsu en el centro de estimulación precoz de Cádiz, donde trata a niños con síndrome de Down, secuelas motoras o hiperactividad. 'El watsu ayuda a movilizar y relajar a niños con problemas motores e incluso el contacto y la cercanía de la terapia puede ser beneficioso para niños con autismo'.

Una de las trabas del watsu ha sido esa confianza casi ciega que el cliente debe otorgar al terapeuta para dejarse manipular por completo. 'Ha habido ocasiones en que tras una sesión de watsu el cliente se ha puesto a llorar o a reír porque los 50 minutos que dura una sesión son capaces de cambiar el estado de conciencia', afirma Tania.

Para los que prefieran un ejercicio menos íntimo y pasivo, el ai chi es la adaptación acuática del taichi con influencia también del watsu. Es una forma de fitness en el agua que fomenta el equilibrio, la relajación y la flexibilidad. En las dos terapias es fundamental la respiración.

Pistas del 'watsu'

l Beneficioso para combatir el estrés, la ansiedad y el insomnio. En casos de problemas afectivos puede resultar también beneficioso e incluso para la comunicación de la parejas. También recomendado para tratar los dolores de espalda o la osteoporosis.

l No recomendado en casos de fiebre alta, problemas cardiacos, tensión excesivamente alta o baja, infecciones severas del tracto urinario, heridas abiertas o epilepsia, entre otras afecciones.

l Dónde recibir watsu. En Madrid, en el centro Wellness O2 (914 314 043), la sesión está entre los 50 y los 65 euros. En Centro MásQueAgua (915 284 669), 45 euros. En Barcelona, el hotel Termes La Garriga también ofrece watsu (938 717 086). Información detallada en www.aguasana.net.