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El imperio de Trump se tambalea pese a su éxito en televisión

Donald Trump es más que nunca un icono en EE UU. La televisión, en particular un reality show del que él es jurado e inspiración, ha vuelto a disparar la popularidad de este multimillonario empresario de ajetreada vida personal y social. Arropado por The Apprentice, el concurso en el que pontifica sobre gestión empresarial, Trump acaba de lanzar un libro sobre la cuestión que mejor domina: él mismo. Trump: how to get rich (Cómo hacerse rico) se vio catapultado en las listas de los libros más vendidos a los pocos días de su lanzamiento la semana pasada. Los analistas creen que el empujón de la fama televisiva ha influido también en las acciones de su empresa Trump Hotels, que languidecían a 1,51 dólares el año pasado y se revalorizaron un 62% desde que comenzó el programa.

Pero la Bolsa, donde se llegaron a cotizar esas acciones a 36 dólares a mediados de los noventa, no vive de decorados. El valor de Trump Hotels está otra vez a la baja porque, pese a los consejos que da a sus aprendices, él mismo camina por las movedizas arenas de la suspensión de pagos.

La empresa de la que posee el 49% y gestiona sus negocios de casinos está atada de pies y manos por una deuda de 1.800 millones de dólares. A la dificultad para pagarla se une el hecho de que los casinos, en especial el Taj Mahal, en Atlantic City, necesita un lavado de cara para competir con los nuevos y sofisticados establecimientos que se han abierto en esta localidad de Nueva Jersey. La semana pasada, los auditores de Trump Hotels, una empresa que no ha dado beneficios anuales desde que salió al mercado en 1995, decían estar 'preocupados por el futuro' si no se produce una inyección de capital de 400 millones de dólares que se negocia con el CSFB. Este acuerdo que puede salvar a la compañía reduciría la participación de Trump hasta el 20% y le dejaría fuera de la gestión de la empresa.

El empresario mantiene su aire de estrella y afirma que este negocio supone sólo un 3% de su fortuna personal. Con esta referencia, los números dicen que tiene una caja de 1.600 millones de dólares, la mayoría provenientes del negocio inmobiliario del que Trump asegura ser el número uno en Nueva York pese a las dudas de sus competidores en el sector.

Poses mediáticas aparte, el de la quiebra no es un territorio desconocido para un hombre de negocios que se ha reinventado en varias ocasiones y llegó a anunciar en 1999 que se presentaría como candidato a la presidencia del país 'si pudiera ganar'. El holding de casinos y propiedades inmobiliarias de Trump ya estuvo bordeando la suspensión de pagos hace varios años bajo la presión de 3.200 millones de dólares de deuda. Entonces escapó de acudir con los libros ante los tribunales, aunque en el camino tuvo que ceder propiedades como el Hotel Plaza de Manhattan.

Esta vez puede probar de nuevo esa fama que tanto pule desde la televisión. Los acreedores de Trump Hotels están de acuerdo en el plan de rescate y que daría al banco el control, no obstante, querrían que Trump, con su menor porcentaje, fuera su presidente. Es la prueba de lo que significa ser una estrella.

Trump Hotels no ha tenido beneficios desde que salió a cotizar en Bolsa en 1995 y ahora afronta una deuda de 1.800 millones de dólares