Convergencia

Solbes recuerda a los candidatos a la ampliación de la UE que el euro es "una obligación"

Cuando las dificultades económicas apremian en los países del Este para adoptar la moneda única y ultimar la convergencia hacia la UE, el comisario Pedro Solbes les recuerda que habrán de probar la estabilidad de sus divisas durante dos años en relación con el euro. Para ellos, un deber, "no un derecho".

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, ha instado hoy en Praga a los países que en mayo se adherirán a la UE a que adecúen sus economías a las exigencias del euro, ya que ésta "no es un derecho, es una obligación" que emana de los tratados comunitarios.

Solbes participa en una conferencia de dos días, organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Nacional Checo, sobre la adopción de la moneda única por los países candidatos. El español destacó que sigue vigente el criterio empleado por Bruselas respecto de dichos aspirantes a compartir la moneda única, y que éste establece una banda de oscilación del 2,25% en ambas direcciones.

Esta condición deberá cumplirse durante dos años antes de adoptar la moneda comunitaria, si bien no prohíbe la modificación de la paridad central, aunque "sin que se produzca a menudo", puntualizó al respecto Solbes.

También tuvo palabras para referirse al el Pacto de Estabilidad, incumplido por Alemania, Francia y Portugal, y señaló que la Comisión espera "con urgencia" el veredicto del Tribunal Europeo de Justicia sobre una "decisión política del Consejo de Ministros, que supuso el incumplimiento de los procedimientos establecidos en los tratados comunitarios".

Una moneda fuerte

El director del FMI y uno de los anfitriones del encuentro, Horst Köhler, aseguró en su intervención que los desequilibrios de la cuenta corriente global siguen planteando riesgos para la recuperación económica, aunque un euro fuerte y un dólar más débil ayudan a ajustarlo, informa la agencia Reuters. "La recuperación se está profundizando y ampliando, y todas las regiones principales muestran una mejora", manifestó. La globalización de los mercados financieros, con bajos tipos a largo plazo, consecuencia de los reducidos niveles de inflación, también contribuyen a este desarrollo, señaló. "Espero que este escenario se traduzca en un aumento en el pronóstico de crecimiento mundial del FMI para este año", apostilló.

Así se unía el máximo representante del Fondo a las tesis defendidas por el presidente del BCE, Jean Claude Trichet. Un euro fuerte, según Köhler, ayuda a crecer y a reequilibrar "las cuentas corrientes de los países", aunque, aseguró, "todos sabemos que todavía existen riesgos, principalmente derivados de los grandes desequilibrios del déficit global".

Cede posiciones ante el dólar

Mientras, el euro terminó el día ligeramente por debajo de su valor de la mañana, ajeno esta vez a los discursos sobre su evolución e importancia. Indiferente, en opinión de los expertos, a la relativa calma con la que Köhler asiste a su apreciación de los últimos meses. En la jornada de hoy dominó la falta de impulso en los mercados de divisas, donde la europea terminó con un cambio de 1,2440 dólares, mientras el BCE lo estableció oficialmente en 1,2461.

Los expertos destacaron la escasa negociación, que no se alteró ni siquiera después la publicación del índice de actividad manufacturera en EEUU de enero. Ahora, los mercados esperan los debates en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores centrales del G7 en Boca Raton (Florida, EEUU) los días 6 y 7 de febrero próximos. Trichet participará allí, por primera vez en calidad de presidente del BCE, tras haber sido un asiduo a estas conferencias periódicas durante más de una década en su anterior cargo como gobernador del Banco de Francia.