EDITORIAL

La carga de la vivienda

La carga financiera que deben afrontar las familias españolas por la compra de una vivienda nueva ha aumentado 3,3 veces más que la renta en los últimos cinco años. Esto ha incrementado hasta el 55,3% el porcentaje medio de los ingresos que las familias deben destinar al pago de su casa, según un estudio elaborado por Caixa Catalunya. Este nivel, crítico a todas luces, es una muestra más del elevado endeudamiento que soportan las familias españolas. Y será cuestión de tiempo que sus efectos perniciosos empiecen a notarse sobre el consumo, sostén del crecimiento de la economía española hoy por hoy, junto a, precisamente, la construcción.

Este informe se suma a la serie de alarmas que han venido haciendo sonar desde el FMI a la OCDE, pasando por el Banco de España y una larga serie de instituciones privadas, sobre la elevada deuda soportada por la renta familiar debido al alto coste de la vivienda. Pero además destaca otros dos aspectos preocupantes. A pesar de los recortes de los tipos de interés, gran parte de la población está ya excluida de la posibilidad de comprar una vivienda nueva. Es decir, los precios -disparados y disparatados- han absorbido los beneficios de un coste del dinero que está en mínimos históricos. Y la proporción de la renta a destinar a la vivienda varía hasta el doble de unas zonas a otras, aunque sean limítrofes. Es decir, la divergencia entre comunidades autónomas es creciente.

Ante este panorama, inquieta la escasa batería de propuestas hechas por los partidos de cara a las próximas elecciones. Aunque se ofrezcan incentivos al alquiler, hay pocas dudas de que el mayor problema es la especulación del suelo. La carestía de la vivienda es ya una de las primeras preocupaciones de los españoles, al nivel del terrorismo o del paro. Y las autoridades no deberían descansar hasta que se resuelva.