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Qué hacer si los Reyes Magos fallan

Cuando un niño no está contento con nada de lo que pide es probable que no sepa expresar lo que realmente quiere. Pide cosas y más cosas buscando algo que quizá esté en el plano de los sentimientos y no en los estantes de una juguetería. Los psicólogos lo saben bien. 'El comportamiento de los niños ante los juguetes no es cosa de un momento sino de una educación continuada', explica Ágata Leiva, psicóloga educativa.

Según Leiva, para prevenir que el día de Reyes se convierta en una pesadilla, los niños tienen que saber de antemano que los Magos de Oriente pueden o no traerles todo lo que han pedido. Esta psicóloga cree que utilizar los regalos como chantaje no es bueno 'porque el chantaje nunca es bueno'. Pero el lenguaje de los niños sí debe incorporar los conceptos de premio y castigo. 'Los padres deben explicar a los niños por qué han recibido ese juguete y no otro y por qué sólo algunos de todos los pedidos'.

Ante gemelos o hermanos de edad muy cercana hay que evitar hacer los mismos regalos. 'Cada niño tiene que tener su identidad y su juguete', aclara Leiva, 'además con juguetes diferentes se enseña a compartir'.

Si un niño se encapricha con el regalo de su hermano es posible que el problema no esté en el regalo, sino que sienta que a su hermano se le quiere más. Los padres deben vigilar la atención que prestan a uno y a otro hermano y ver cómo esa atención se percibe por los niños.

Ante una rabieta por un regalo hay que ver qué se esconde detrás y no solucionarlo con más regalos.