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Una planta nuclear para China enfrenta a Schröder con los verdes

Socialdemócratas y ecologistas alemanes han demostrado que pueden trabajar bien juntos. Además de la frecuente cooperación cuando ambos partidos estaban en la oposición, las dos formaciones llevan más de cinco años en la coalición de gobierno y, salvo problemas puntuales, la armonía ha sido la nota dominante. Sin embargo, en las últimas semanas, se ha abierto una brecha entre ambos. La culpa no la tiene ni el controvertido proyecto de reformas Agenda 2010 ni el adelanto de la reforma fiscal, sino los proyectos en materia de energía atómica del grupo Siemens, uno de los principales consorcios industriales de Europa.

El tema saltó a la palestra a principios de diciembre y cogió a todos por sorpresa. El grupo Siemens quería exportar su fábrica de plutonio de Hanau (en el oeste del país), a día de hoy en desuso, a China. El precio, una ganga: 50 millones de euros. Para Siemens se trata de una buena salida para una planta que costó unos 700 millones de euros y que nunca llegó a estar en activo. La compañía pidió al Gobierno la autorización para exportarla y éste se mostró dispuesto a concederla. Además, el grupo tecnológico trató de solicitar un crédito Hermes -con aval del Estado- para construir una planta nuclear en Finlandia junto a la firma francesa Areva.

El Partido Verde, socio minoritario del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en la coalición gubernamental, se echó las manos a la cabeza. Para los ecologistas, es inadmisible que el Gobierno se involucre en este tipo de operaciones cuando el abandono de la energía nuclear ya se ha puesto en marcha en Alemania. El ministro de Asuntos Exteriores y líder de Los Verdes, Joschka Fischer, que calificó el apoyo del canciller Gerhard Schröder a la exportación de la planta nuclear de 'amarga decepción', se encuentra en una posición especialmente complicada. La prensa alemana publicó que el jefe de la diplomacia alemana conocía desde mayo la noticia, pero que no hizo nada al respecto. Fischer fue uno de los principales defensores del cierre de la planta cuando ocupaba el cargo de ministro de Medio Ambiente del Estado federado de Hesse, donde está Hanau. Según el Ejecutivo, la venta de la fábrica de plutonio es legal y segura porque China ha confirmado que nunca la utilizará con fines militares.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica supervisará la operación cuando la instalación se encuentre en suelo chino

La Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) supervisará la operación y la fábrica una vez que esté en suelo chino. Para Los Verdes, esto no supone ninguna garantía y dudan que China facilite el trabajo a los inspectores internacionales. La venta de la planta está en este momento paralizada, aunque se cuenta con que el Gobierno dé su visto bueno definitivo.

Y para evitar males mayores, Siemens ha decidido renunciar a la solicitud del crédito Hermes para su proyecto en Finlandia aunque confirmó hace dos semanas la firma del contrato para la construcción de la central finlandesa junto a Areva. La compañía gala suministrará el reactor nuclear y la alemana, el resto de los componentes de la central, que costará unos 3.000 millones de euros y será la primera que se construye en un país occidental desde la catástrofe de Chernobyl.