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Balnearios para recuperar energía

Galerías de manantiales y vapores, mármoles centenarios que sirven para tomar efervescentes baños... Los balnearios no son únicamente centros en los que se puede combinar relax y placer con remedios para recuperar la energía perdida. Son también, en ocasiones, una opción para disfrutar de una arquitectura y de un entorno lejanos a la uniformidad de otras alternativas de ocio. Y en España, en algunas instalaciones emergen, junto a las técnicas más modernas, las huellas de un pasado que se remonta a la dominación romana o árabe.

También la etapa dorada del termalismo, el siglo XIX, emerge en ciertos establecimientos, especialmente en los del norte de la Península. Era una época en la que la burguesía imitaba a Isabel II y a los aristócratas, que acudían a los balnearios en los que, a su vez, se reflejaban las costumbres y tratamientos de las estaciones termales de localidades del centro de Europa y del sur de Francia, como Biarritz.

En Galicia, en donde la densidad de estos establecimientos es elevada, se encuentra el ubicado en la localidad pontevedresa de Mondariz. Este balneario, en cuyas antiguas instalaciones se llegaron a celebrar consejos de ministros en el etapa de la Restauración, basa sus tratamientos en las más diversas aplicaciones del agua, desde el baño de burbujas al de vapor, pasando por el baño Niágara, así como por el circuito y la sauna celta.

Y, asimismo, se pueden beber las aguas medicinales de los manantiales próximos al hotel. Pero quizá uno de los mayores atractivos es el entorno, con los valles del río Tea y las impactantes ruinas del que fue el Gran Hotel.

También en Galicia, en Orense, se encuentra el balneario de Lobios, situado en la comarca de Riocaldo y a seis kilómetros de Portugal. Esta estación termal cuenta con aguas bicarbonatadas sódicas y clorudadas, aunque su principal característica es la elevada temperatura, ya que manan a 77,1 grados centígrados. Esta condición las hace recomendables para aliviar trastornos respiratorios y como cura antiestrés. Y, entre los tratamientos de este centro, se encuentran los baños carbogaseosos y la fangoterapia. Al igual que otros establecimientos similares, Lobios ha diseñado programas con otros posibles entretenimientos, como la práctica de montañismo, escalada, rafting, espeleología y piragüismo, con la compañía de monitores.

A seis kilómetros de la playa de Salou, en Tarragona, está situado el Termes Montbrió, con aguas hipertermales, entre 41 y 81 grados centígrados, dependiendo del manantial, ricas en iones, cloruro sódico y bicarbonato. Y tiene piscina termal, baño turco, saunas, jacuzzi de fango de algas... Este hotel, que cuenta con construcciones de principio del siglo pasado y de arquitectura moderna, ha optado básicamente por la oferta de lujo y un cierto capricho, tanto en las habitaciones como en las prestaciones. Y, un ejemplo: este hotel dispone de suites temáticas, entre ella sauna japonesa, con acceso a solarium-jacuzzi privado.

Pero si se busca lo clásico, una posible opción es Termas Pallarés, un balneario fundado en 1863 y ubicado en Alhama de Aragón. Este centro, rodeado de cerca de 70.000 metros cuadrados de parques y jardines, cuenta con aguas de mineralización media, bicarbonatadas, sulfatadas y magnésicas, con una temperatura de 34 grados centígrados. Y también tiene uno de los pocos lagos termales de Europa, con una extensión de 24.000 metros cuadrados, en el que es posible bañarse en cualquier época del año. Las aguas de ese centro están recomendadas especialmente para personas que sufran de insomnio, alergias, dolores articulares y tendencia a los catarros. Y en él se aplica la mayor parte de las técnicas de la hidroterapia: duchas circulares, parafangos, baños termales con masajes, vaporium o cascadas naturales. Un conjunto de estos tratamientos se reúnen en un programa que cuenta con un nombre muy significativo: crucero de salud.

Una amplia gama de programas

Los precios en los balnearios dependen, además de la categoría del establecimiento y de la época del año, del programa elegido. Pero, por ejemplo, un fin de semana en la Villa Termal Lobios puede costar alrededor de los 200 euros por persona.

En Mondariz, un tratamiento antiestrés, descanso y belleza, con tres noches de estancia en habitación doble, sale por 396 euros en temporada baja.

Si opta por Termas Pallarés, que está abierto entre el 1 de marzo al 18 de diciembre, un programa como el 'respiratorio-oxigenante', con estancia de seis días en habitación doble, tiene un precio de 536 o 606 euros por persona en régimen de media pensión.

Y en Termes Montbrió, dos días de estancia en un programa llamado dúo forma cuesta 455 o 551 euros por persona, en función de si es temporada baja o alta. Pero si elige un tratamiento más largo, como el denominado balnoterapia, siete días de estancia le puede costar 1.659 euros por persona.