TRIBUNA

La influencia de los lobbies en la UE

En los pasillos y a puerta cerrada, muchos parlamentarios admiten que los grupos de presión tienen más influencia y están menos regulados en Bruselas que en Washington, según el autor, quien destaca la falta de transparencia con que operan en la Unión Europea

La UE es democrática, abierta y transparente. Al menos eso es lo que se nos dice. ¿Es realmente así? Numerosos ciudadanos europeos desean que la UE cierre filas para contrarrestar la influencia de EE UU en la arena política. Lo que denuncian esos ciudadanos, entre otras cosas, es la indebida influencia de los lobbistas en el funcionamiento del Congreso estadounidense. Europa, se nos dice, con su elaborado sistema de partidos y financiación pública de la mayoría de las campañas electorales, es mucho mejor en ese sentido que EE UU. ¿Seguro que es así?

En los pasillos y a puerta cerrada, muchos colegas admiten que Bruselas está peor en este terreno que Washington. Pero cuando llega el momento del cambio, la mayoría no se pronuncia. ¿Por qué? Como miembro del Parlamento Europeo mi lema es 'no hay democracia sin transparencia'. Algunos estamos trabajando para crear la Iniciativa por la Transparencia en Europea (www.eti.info) ¿Por qué no hacemos algo ya?

La influencia de los grupos de presión sobre la Comisión Europea ha aumentado bajo la presidencia actual de Romano Prodi. Según algunos funcionarios, los proyectos de directivas se hacen directamente a partir de las propuestas de los lobbistas. En el Parlamento Europeo es conocida la frecuente costumbre de aceptar enmiendas a las propuestas legislativas planteadas por la industria y presentarlas como propias. Algunos europarlamentarios respaldan abiertamente tales prácticas, se enorgullecen de ellas y se presentan a sí mismos como reflejo directo de las preocupaciones de una determinada industria.

En comparación con EE UU, su competidor global, la UE se caracteriza por una grave falta de transparencia. Mientras que la Lobbying Disclosure Act de 1995 aprobada por el Congreso estadounidense fija unos detallados requisitos de trasparencia sobre la actividad y contactos de los lobbistas, en la UE sólo el Parlamento tiene un sistema de acreditación con ciertas normas.

Lo mismo puede decirse sobre la calidad del lobby. Aquellos con responsabilidades en las instituciones europeas la describen como muy insatisfactoria, tanto en cuanto al calendario como a las maneras demasiado agresivas y la falta de conocimientos de una gran parte de los lobbistas. La presión de última hora es también común, incluso con métodos rudos inmediatamente antes de una votación.

Y mientras que hace años el salto del antiguo comisario europeo Martín Bangemann al sector de las telecomunicaciones fue un titular en los medios de comunicación, la sistemática labor de lobby que llevan a cabo antiguos comisarios o miembros del Parlamento pasa a menudo desapercibida. Hay también parlamentarios en activo que abiertamente se involucran en la actividad de los lobbies.

Hay 2.600 grupos de presión que tienen sede permanente en el centro de Bruselas, de los cuales alrededor de un tercio son organizaciones empresariales europeas y un 10%, compañías privadas. La Comisión calcula que hay alrededor de 10.000 personas trabajando en estos grupos en Bruselas. Cada año se producen unos 70.000 contactos entre los lobbistas y los parlamentarios europeos.

Las grandes compañías no sólo tienen su propio lobby para representar sus intereses, sino que han obtenido un papel dominante en los numerosos grupos de presión de carácter general. En cambio, continúa siendo difícil para los representantes de las pymes lograr que se escuchen sus inquietudes en proporción directa a la importancia que tienen en términos de empleo en Europa.

Los análisis muestran que los lobbies más efectivos son los que actúan en sectores donde hay pocos competidores. La presión de las empresas que operan en mercados con elevada concentración logra a menudo enorme éxito, lo que supone un claro estímulo para las fusiones y adquisiciones en aquellos sectores donde todavía no se ha producido una reducción en el número de competidores. La actividad de presión con más posibilidad de éxitos, según los veteranos del sector, es la que comienza antes incluso de que un tema se haya recogido en algún documento. En la Comisión, por ejemplo, la influencia debe ejercerse antes de que los asuntos hayan salido a la luz pública. La presión sobre el Consejo tiende a realizarse vía Gobiernos nacionales y sus representaciones permanentes en Bruselas. De esta manera, los diplomáticos se convierte en lobbistas en nombre de los lobbistas.

Hay también parlamentarios en activo que abiertamente se involucran en la actividad de los lobbies. Un rasgo con el que se describe a muchos parlamentarios, y no sólo a los que pertenecen a grupos de derecha, es su receptividad hacia los planteamientos de los grupos de presión.

Europarlamentario austriaco (independiente, en el Grupo Socialista), autor de 'The Global Trap'

El poder de los 2.600 grupos de presión que hay en Bruselas ha aumentado bajo la presidencia de Prodi