Renta Variable

La Bolsa se pregunta si terminó el rally

Aunque no creemos que el mercado se colapse hasta los últimos mínimos, el rally parece haber terminado, al menos de momento', sostienen los analistas de DWS, la gestora de fondos del Deutsche Bank. Esta es una de las opiniones que contribuyen al debate generado en torno al futuro inmediato de las Bolsas.

Los índices bursátiles han experimentado fuertes subidas desde los mínimos del mes de marzo de hasta el 35% en el caso del Euro Stoxx 50 y del 30% en el del S&P 500 estadounidense. Desde mediados de octubre, sin embargo, las Bolsas han comenzado a dar muestras de agotamiento, al margen de pequeños shocks puntuales como el que generó el G-7 cuando apostó por una depreciación del dólar. Ayer el Ibex cerró con una caída semanal del 1,8%.

Y mientras el consenso del mercado coincide en que la recuperación de EE UU ha comenzado, aún persisten ciertas reservas. 'Aunque se confirma la recuperación, los datos económicos no han permitido disipar las dudas respecto a su amplitud y su durabilidad', confirman en BNP Asset Management. Esto último permite augurar a los analistas que los mercados de renta variable podrían situarse a corto plazo en tierra de nadie. Aquella que separa el rebote bursátil que comenzó tras la guerra de Irak con el que genere un crecimiento sólido de las economías y de los beneficios de las compañías.

En términos macroeconómicos, Estados Unidos está llamado a ser el motor mundial. Sus perspectivas para fin de año son claramente mejores que las de Europa, cuya economía aún se mantiene estancada. Pero los desequilibrios de la mayor economía del mundo podrían pasar factura en un momento dado. El déficit fiscal estadounidense se encuentra en máximos históricos (374.200 millones de dólares, unos 322.000 millones de euros) y podría alcanzar los 500.000 millones de dólares.

En el plano de los beneficios empresariales las perspectivas son optimistas, lo cual podría ser la base sobre la que se asienten las futuras subidas de las Bolsas. 'Globalmente, los beneficios empresariales se encuentran en su mejor momento desde octubre de 2000', explican en Credit Suisse First Boston. 'Cuando el sentimiento sobre los beneficios es positivo, suele mantenerse al menos cinco meses y en ese periodo las Bolsas nunca han caído'. Lo que tienen que demostrar los resultados de los próximos trimestres es que el crecimiento de beneficio de las compañías obedece a un aumento de las ventas y no sólo al recorte de gastos acometido en el pasado. De momento, los resultados más favorables corresponden al sector financiero, no al industrial.

Los aspectos positivos, en todo caso, son más que los negativos. Los analistas hacen hincapié en el exceso de liquidez que hay en el mercado -cerca del 3%, según la medición de la OCDE- y que, de comenzar a entrar en los mercados bursátiles, debería generar alzas sostenidas de los índices.

El problema, matizan algunos, es que las cotizaciones no están precisamente baratas en términos históricos, al menos en Estados Unidos. 'Resulta difícil encontrar valor en los mercados estadounidenses de renta variable', sostienen en Schroders. 'El mayor problema, desde nuestro punto de vista, es que las cotizaciones sólo están baratas con respecto a los bonos, que están caros', coinciden en Credit Suisse First Boston.

Los expertos de este banco de inversión añaden otra incertidumbre: las compañías y sus consejeros siguen vendiendo acciones de la propia empresa, lo cual es mala señal. 'Creemos que todavía estamos en un mercado de rebote técnico, no en un mercado verdaderamente alcista', afirman.