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De enólogo a socio tecnológico de hoteles

Fractalia, dirigida por un miembro de la familia Domecq, lleva Internet a distintas cadenas hoteleras, mantiene los equipos y cobra un canon a cada establecimiento que depende del uso

Jerezano, de familia bodeguera, pero con escaso apego a las barricas, José Ignacio Domecq se ha convertido, junto con su socio, Alejandro Fernández, en uno de los mayores proveedores de tecnología enfocada al sector hotelero. Y es que su empresa, Fractalia, lleva Internet a más de 200 establecimientos. Lo llamativo es que los gastos corren a su cuenta, al igual que el mantenimiento.

La aventura de Domecq y Fernández comenzó hace tres años. Procedentes de la consultora Arthur D. Little, tenían claro que allí donde se alojaban encontraban una fuerte carencia tecnológica. 'El nicho de mercado existía porque eran muy pocos los que ofrecían conexión o un simple PC a sus clientes. Lo malo es que tampoco estaban por la labor de realizar gastos', recuerda Domecq. Una vez comprobado que sus intentos chocaban con la negativa de las principales cadenas, decidieron arriesgar.

Fractalia invierte entre 12.000 y 15.000 euros por hotel y atiende cualquier tipo de incidencia. Firma contratos por tres años, a lo largo de los que trata de recuperar su apuesta cobrando un canon por uso. 'Siempre depende del número de habitaciones o del tipo de soluciones que montamos, pero hasta un 85% de lo que paga el usuario por la conexión a la Red llega a nuestras manos', explica su director.

En 30 meses han convencido a Sol Meliá, Fiesta, NH o Accor. El objetivo es cerrar el año con más de 350 hoteles asociados a su servicio Conéctate Business Center. A su favor juega el hecho de que sólo el 17% de los hoteles incluyen el acceso a Internet entre su oferta.

Fractalia busca ahora en Portugal, Alemania, Francia y República Dominicana, países a los que se ha acercado de la mano de sus socios españoles y donde ya cuentan con contactos locales.

El primero que confió en Fractalia fue el madrileño Tryp Ambassador, en junio de 2001. A punto de finalizar el contrato, su subdirector, Carlos Ortiz, realiza una lectura positiva: 'Nuestro cliente requiere Internet, como la televisión o el aire acondicionado. El uso está creciendo cada día'. Utilizar un equipo durante media hora cuesta 2 euros y hacerlo durante 60 minutos eleva la cuota hasta 3 euros. Aunque la tarifa es aún orientativa: 'Se probó con precios cercanos a los diez euros a la hora y se ha rebajado para estudiar si es un condicionante del uso', admite José Ignacio Domecq.

Según Fractalia, un 4% de las personas que se alojan en un hotel de lujo utiliza Internet durante su estancia. 'Esperábamos una buena acogida por parte del hombre de negocios, pero la sorpresa la están dando los turistas porque leen la prensa de su país y buscan información sobre España a diario', relatan.