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Las gangas de la Bolsa

El lenguaje bursátil está plagado de expresiones complejas para el inversor particular. Conocer el funcionamiento de las ratios más utilizadas puede ayudar a encontrar valores con una buena relación entre el precio y su rentabilidad

Cosa apreciable que se adquiere a poca costa o con poco trabajo'. Así define el Diccionario de la lengua de la Real Academia Española el término ganga. ¿Existen en Bolsa compañías interesantes que coticen a precios de saldo? Los expertos son cautos, ya que los conceptos de caro y barato aplicados en el parqué son muy variables. Los mercados amplifican los fenómenos psicológicos de euforia y pesimismo y lo que ayer estaba muy barato hoy puede resultar prohibitivo. Sin embargo, los analistas señalan que el inversor sí que dispone de instrumentos de valoración cuyo fin no es el cálculo del valor de una compañía (lo que se conoce como precio objetivo), sino establecer una comparación para determinar sin un valor está caro o no en términos relativos al mercado.

Estos instrumentos se conocen como ratios bursátiles. Algunos de los más usados son el PER, la rentabilidad por dividendo o el valor de la empresa dividido por el beneficio bruto de explotación (Ebitda) de la compañía. En su aplicación conviene respetar ciertas pautas. La comparación hay que hacerla generalmente entre compañías de un mismo sector y a veces entre empresas del mismo país. Otro factor que se debe de tener en cuenta a la hora de comparar precios es el temporal. æpermil;ste nos permite determinar si una compañía está cara o barata en términos históricos. Por ejemplo, una empresa puede presentar el PER más barato de todo su sector pero cotizar al mismo tiempo bastante por encima de su PER medio histórico. En este caso los expertos advierten que habría que estudiar más aspectos a la hora de determinar si conviene o no entrar en este valor.

La liquidez es otro de los elementos a vigilar de cerca cuando se estudien posibilidades de inversión. Una empresa puede estar barata según todos sus múltiplos pero tener un free float (acciones que cotizan libremente en Bolsa) muy bajo, lo que dificultaría la venta de los títulos.

El PER del Ibex 35 en 2003 se sitúa en 14,8 veces, según las previsiones de los analistas, inferior a los múltiplos del mercado alemán, francés e italiano

Ventajas e inconvenientes

La valoración de una compañía a través de sus ratios presenta ventajas e inconvenientes, según Mariola Cobos, responsable del departamento de análisis de Consors. Entre los aspectos negativos está que se trata de una valoración relativa, sin referencias en valores absolutos. 'Es una forma sencilla y estática de mirar algo complejo. Además hay compañías que han cotizado siempre con descuento respecto a sus competidores'. Entre las ventajas de este tipo de análisis, Cobos destaca que permite a los inversores crearse juicios adecuados sobre las compañías además de facilitar la comparación de unas empresas con otras, especialmente dentro de un mismo sector. 'Las ratios permiten combinar la evolución financiera de las compañías con las expectativas del mercado', añade.

La búsqueda de valores baratos se topa con la dificultada añadida de que la mayor parte de las ratios que se utilizan se basan en estimaciones futuras de beneficios, flujos de caja o dividendos. La rentabilidad conseguida por una empresa en el pasado no es necesariamente indicativa de la rentabilidad que pueda obtener en el futuro, lo que supone un plus adicional de riesgo a la hora de entrar en un valor y no en otro atendiendo sólo a sus múltiplos. 'Al basarse en expectativas, el uso de las ratios requiere el mayor consenso posible en las estimaciones. Además, para comparar compañías es recomendable no basarse en una sola ratio, sino complementar unas con otras', según Juan José Fernández Figares, responsable de análisis de Link Securities.

En la valoración de las compañías mediante el análisis fundamental, el PER o price earnings ratio es el más común y completo de todas las ratios. El PER se obtiene al dividir el precio de la acción entre el beneficio por acción previsto para esa compañía. Cuanto más bajo es el PER más barata está la compañía. 'Sin embargo, múltiplos bajos no tienen por qué ser señal de compra. El caso más claro es el de las compañías cíclicas', advierte Cobos. Los PER elevados se dan en compañías de alto crecimiento, en las que el inversor lo que compra son beneficios futuros. Entre los aspectos más positivos de esta ratio se encuentra su carácter universal: es aplicable a todo tipo de compañías siempre y cuando tengan beneficios. Sus detractores hablan de que varía en función de los criterios contables y financieros de cada compañía y que da la misma importancia a los resultados extraordinarios que a la evolución operativa de la empresa.

En función de la mediana de las previsiones de las casas de análisis para 2003 recopiladas por JCF Group, Global Steel, Dinamia y Sacyr Vallehermoso son las compañías que cotizan a un PER más bajo dentro del Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM). Su cotización representa 5,3 veces, 6,3 veces y 7,2 veces respectivamente el beneficio por acción previsto por los expertos para el ejercicio actual. Entre los 10 valores con el PER más bajo se encuentran otros dos valores del Ibex, Repsol YPF y Gamesa. El PER previsto para 2003 del selectivo, 14,8 veces, es más bajo que el del Dax alemán (18,3 veces), el Cac francés (15,4 veces) y el Mib 30 italiano (17,2 veces), y superior al del Footsie inglés (13,9 veces).

Una ratio muy parecida al PER, tanto en su cálculo como en su utilización, es el price cash flow ratio. Uno de los aspectos positivos de este instrumento es que utiliza los flujos de caja de las compañías, lo que elimina las distorsiones que pueden provocar en los beneficios ciertos apuntes contables como las amortizaciones o los ingresos atípicos. Su uso es un poco más limitado que el del PER, ya que el concepto de flujo de caja no se puede aplicar a las empresas financieras como bancos y aseguradoras. Tal y como ocurre con el PER, cuanto más baja es esta ratio más barata está la compañía. Dogi, Dinamia, Arcelor y Repsol YPF son las compañías con el price cash flow ratio más bajo de todo el mercado continuo, según las previsiones recopiladas por JCF Group para 2003.

En la búsqueda de gangas también sirve de referencia la ratio que divide la capitalización entre el valor contable. En teoría, cuando el múltiplo es inferior a uno implicaría un alto atractivo. Sin embargo, los expertos matizan que la mayoría de las empresas suelen cotizar por encima de este nivel debido a que la contabilidad da una medida 'conservadora' del valor de una compañía. Otro inconveniente de esta ratio es que la contabilidad no es uniforme, y existen diferentes criterios contables en función del país donde se aplique. 'Esta ratio es muy útil para valorar compañías financieras, ya que el valor en libros de sus activos suele ser muy parecido a su valor de mercado', según Mariola Cobos.

La rentabilidad por dividendo también puede servir para identificar si un valor está caro o barato, al mismo tiempo que aporta información adicional sobre el atractivo de una compañía. El yield es uno de los dos componentes de la rentabilidad global para el accionista, junto con la plusvalía o minusvalía generada en el momento de la desinversión. A la hora de valorar una compañía por el dividendo que paga, al inversor no le interesa tanto el porcentaje de los beneficios que esa empresa destina a la retribución de los accionistas (pay out), sino la rentabilidad que el dividendo por acción supone en la cotización. El problema es que el dividendo no es el mismo todos los años. Por lo tanto, para calcular la rentabilidad por dividendo se suele dividir las previsiones de los analistas acerca de cuál será el dividendo de una compañía con cargo a los resultados de cada ejercicio entre el precio de la acción. No es, sin embargo, un indicador inmóvil: con la caída del denominador (el precio de las acciones) la rentabilidad se incrementa y viceversa.

La rentabilidad por dividendo es una ratio que se utiliza para tomar decisiones de inversión en sectores maduros o regulados con alta visibilidad de beneficios como las compañías eléctricas (Endesa y REE) y las concesionarias de autopistas (Abertis y Europistas). No es un indicador representativo en épocas alcistas, como ocurrió durante la burbuja tecnológica, cuando lo que importa es la revalorización de los títulos. 'Esta ratio es muy útil para inversores con aversión al riesgo o aquellos que quieran diversificar su cartera de valores de crecimiento', apunta Mariola Cobos.

Las compañías eléctricas y las inmobiliarias, así como Repsol y Arcelor, aparecen entre las empresas que cotizan con los múltiplos más bajos del mercado, según los datos de JCF Group. Los analistas explican que son empresas que históricamente presentan ratios bajas porque son valores refugio. Para saber si su precio es atractivo hay que compararlo con el de su sector. Repsol presenta, según las previsiones de las firmas de Bolsa para 2003, el PER más bajo entre las compañías petroleras del Euro Stoxx 50, pero los expertos señalan que el descuento está justificado por su endeudamiento y su exposición a Latinoamérica.

Europa, más atractiva que EE UU

La Bolsa europea está más barata que EE UU y que el mercado de bonos, según los expertos. El problema es su gran dependencia de Wall Street. Algunas casas de Bolsa prevén que el ejercicio bursátil 2004 al otro lado del Atlántico será plano. En este contexto surgen las dudas. Aunque estén infravalorados, ¿podrán los mercados europeos continuar con su revalorización sin EE UU?

Citigroup Smith Barney ha publicado un informe acerca de esta situación. Tobias Levkovich, su estratega para el mercado estadounidense, fija el objetivo del índice S&P 500 para 2004 en 1.025 puntos, es decir, un nivel muy próximo al actual. Levkovich prevé subida de tipos en EE UU para mediados del próximo año, lo que estrecharía más el hueco entre la valoración de la renta variable y la renta fija.

Citigroup Smith Barney ha analizado el comportamiento de la Bolsa europea y la estadounidense durante los últimos 15 años para determinar si Europa, que en opinión de sus expertos sigue estando infravalorada, puede continuar con su rebote al margen de Wall Street. El resultado de este análisis arroja que la relación entre ambos mercados es la mayor de todas y tan sólo en dos ocasiones en este periodo han presentado movimientos opuestos (1992 y 1994-5). En ambos casos las Bolsas europeas cayeron mientras EE UU hacía lo contrario.

Lo que sí ha habido son faltas de sincronía parciales. Es decir, con un mercado estadounidense plano, subidas de la renta variable europea. Ocurrió en 1993 y 1999, y en ambos casos las circunstancias eran similares a las actuales: mejora de los datos macro en Europa y repunte de los beneficios. 'Con la diferencia de que ahora el descuento que presenta Europa es mayor', según Citigroup Smith Barney.

Saldos tras el rebote desde mínimos

Las Bolsas europeas marcaron su nivel más bajo del ejercicio el pasado 12 de marzo. Desde entonces se han apuntado importantes subidas. Sin embargo, no todos los valores se han subido al carro del rebote. Los expertos creen que quizás ha llegado el momento de prestarles atención de nuevo.

En España el repunte desde mínimos ha estado capitaneado por tres sectores: servicios de información y comunicación, bienes de inversión y servicios financieros. Valores de corte defensivo como Altadis, Metrovacesa, Abertis y REE son algunos de los desheredados.

'En junio nuestras principales apuestas eran compañías de mediana y pequeña capitalización, con un fuerte potencial de crecimiento en beneficios y con una beta ratio que mide el riesgo y la volatilidad de una acción alta. También nos gustaban sectores castigados como las aseguradoras, ocio, tecnología y telecomunicaciones', explica Jordi Falgueras, responsable de análisis de Gaesco Bolsa.

Desde entonces, los fondos compuestos por este tipo de compañías han presentado un gran comportamiento y Falgueras reconoce que ha llegado el momento de apostar poco a poco por otro tipo de valores. 'Nuestros favoritos han rotado hacia empresas de gran capitalización, con un perfil más de valor que de crecimiento, aunque con una beta elevada'. Por sectores, Falgueras destaca entre sus preferencias al sector farmacéutico, financieras, distribución minorista o transporte. También incluye a las compañías de telecomunicación. 'Dentro de los valores de crecimiento, quizás las telecos han sido las que menos se han revalorizado, mientras que tecnología y medios de comunicación presentan ahora menos potencial', explica.