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La Bolsa de Nueva York anuncia reformas en sus normas de gobierno tras la salida de Grasso

La Bolsa de Nueva York (NYSE) ha reafirmado hoy públicamente su compromiso por reformar las normas de buen gobierno de la institución, tras la dimisión de su presidente, Richard Grasso, por el escándalo de sus remuneraciones. Así consta en un comunicado difundido por el presidente del comité de compensaciones del NYSE, Carl McCall, quien anoche presidió la reunión en la que Grasso presentó su renuncia.

En el escrito, McCall anuncia que "en las próximas semanas" se dará a conocer las conclusiones del grupo de trabajo que se creó especialmente para reformar las normas de gobierno corporativo de la bolsa, y que preside él mismo junto a Leon Panetta.

Necesidad de reforma

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La salida de Grasso de la presidencia de la bolsa, en medio de fuertes críticas por el monto de sus remuneraciones, no ha hecho sino aumentar la necesidad de reformar la estructura de la bolsa, tal y como han señalado varios observadores. El problema, según dicen, es que la institución (que actúa en realidad como un organismo supervisor del mercado) está gobernada por la misma industria financiera que debe ser vigilada. Por tanto, opinan que las reformas que estudia la institución estarán encaminadas a reducir el poder de los grandes intermediarios del mercado, con objeto de dotar el consejo de una mayor independencia.

De hecho, la presidencia de la bolsa se ha ofrecido de manera interina a Larry Sonsini, un abogado que ocupaba un asiento en el directorio de la bolsa y que no está vinculado a ninguna de las grandes compañías financieras. Sonsini parece haber declinado la oferta, según varios medios financieros, lo que deja abierta la incógnita sobre quién sucederá a Grasso.

La polémica salida de Grasso

Richard Grasso se encontraba desde hace semanas en medio de una creciente polémica después de que se diera a conocer que ha recibido un pago de 140 millones de dólares, entre sueldo, pensiones y premios, por sus años de trabajo en la bolsa, de la que es presidente desde 1995.

La semana pasada, Grasso decidió no aceptar otros 48 millones de dólares de beneficios a los que tenía derecho de acuerdo al contrato que firmó en 1999 con el directorio del NYSE. El ya ex presidente, de 56 años, trabajaba desde 35 años en la bolsa, y fue el primer funcionario de este mercado que logró llegar a la presidencia de la mayor bolsa del mundo.