Presupuestos

El déficit de EEUU podría superar los 500.000 millones, según los expertos

El gobierno estadounidense informará el martes de que el déficit del actual año fiscal podría alcanzar los 535.000 millones de dólares, lo que hace temer por la incipiente reactivación económica, especialmente en el sector privado, según la agencia EFE.

La Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, que hace apenas un mes calculaba el déficit del año fiscal 2002 en la cifra sin precedentes de 400.000 millones de dólares, ha revisado sus cuentas y subirá el número en unos 100.000 millones de dólares más.

Allen Sinai, presidente del grupo Decision Economics, apuntó al diario ¢The Washington Post¢ que calcula que el período fiscal, que concluye el 30 de septiembre, arrojará un déficit de 535.000 millones de dólares. Esta cifra se aproxima, aunque con signo financiero opuesto, al superávit de 537.000 millones de dólares que el gobierno del presidente Bill Clinton acumuló en sus últimos cuatro años y que estaban en el Tesoro cuando Bush llegó a la Casa Blanca en enero de 2001.

Menos impuestos, mayor déficit

La mayoría de los empresarios simpatiza con la receta económica fundamental de Bush, que consiste en la reducción de impuestos -especialmente para los empresarios- y que desde hace dos años ha bajado los tributos en torno a 1,2 billones de dólares. Desde 2001 ha habido otros sustanciales estímulos del gobierno de Bush a la economía, como los respaldos financieros a las aerolíneas golpeadas por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, y el incremento del gasto militar bajo la etiqueta de ¢guerra al terrorismo¢.

En su mensaje radiado del sábado, Bush sostuvo que su gobierno tiene ¢un plan para reducir el déficit a la mitad en cinco años¢, pero su gobierno se mantiene firme en el plan para reducir los impuestos en otros 796.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década. Las razones para el paso de un superávit en 2001 a un déficit tremendo en 2003 son varias: la recesión económica, las secuelas de los atentados terroristas, el derrumbe del mercado de valores, los escándalos empresariales y la parsimonia de la economía que ha mermado la recaudación de impuestos.