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Compromiso literario

'Paisajes después de la batalla', novela de Juan Goytisolo, el próximo lunes con Cinco Días

El jurado del premio alemán Nelly Sachs, considerado por muchos como la antesala del Premio Nobel y que obtuvieron autores como Elías Canetti, Erich Fromm, Milan Kundera o Nadine Gordimer, distinguió en 1993 a Juan Goytisolo, por su intervención universal en la cultura. El escritor nacido en Barcelona en 1931 siempre se ha distinguido por el ejercicio público de su compromiso intelectual, que ha trasladado a sus novelas. 'Escribo exactamente como pienso', ha declarado en alguna ocasión. Su obra literaria denuncia situaciones como la inmigración ilegal, las tragedias nucleares, las guerras o el consumismo.

Paisajes después de la batalla, la próxima entrega de la Colección Narrativa del siglo XX en lengua castellana que Cinco Días ofrecerá a sus lectores el 25 de agosto, es una autobiografía ficticia de un extranjero en un barrio de París. Para la crítica, Goytisolo inaugura con Paisajes después de la batalla la novela del inmigrante y sus desplazamientos, creando un mestizaje lingüístico que corresponde al mestizaje racial y cultural abordado en el conjunto de su obra. Además del Nelly Sachs, Goytisolo ha recibido los premios Europalia, concedido en 1985 por el conjunto de su obra, y el Octavio Paz de Poesía y Ensayo, otorgado el año pasado. Los tres reconocimientos le han llegado desde fuera de España. El escritor se autoexilió a París en otoño de 1956 y actualmente reside en Marraquech. Es autor de las novelas Señas de identidad (1966), Reivindicación del conde don Julián (1970) y Juan sin Tierra (1975), en las que manifiesta su ruptura con España, Makbara (1980), Las virtudes del pájaro solitario (1988), La cuarentena (1991), El sitio de los sitios (1995), sobre la guerra de la antigua Yugoslavia, Las semanas del jardín (1997) o Carajicomedia (2000).

Juan Goytisolo es pieza clave en la literatura española de posguerra, como Juan Carlos Onetti lo es de la novela contemporánea latinoamericana. La vida del novelista uruguayo, galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1963 y el Premio Cervantes en 1980, se vio transformada con la dictadura militar en 1973, fue encarcelado y terminó por exiliarse en Madrid en 1975, donde residió hasta su muerte en 1994. Admirador de Faulkner, Onetti heredó del escritor norteamericano la prosa compleja y la rica imaginación, que desembocó en la creación de una ciudad perdida llamada Santa María, uno de los grandes universos novelescos del siglo XX en lengua española. En este espacio mítico se desarrolla Dejemos hablar al viento, publicada en 1979, que se puede conseguir con este diario el próximo jueves 28 de agosto.

Galardonada con el Premio de la Crítica como mejor novela de ese año, Dejemos hablar al viento cuenta las desventuras íntimas de Medina, comisario doblegado por la desidia y el alcohol, médico frustrado y pintor amparado por una prostituta, que representa de un modo simbólico la condición humana, sometida al fracaso y a la desolación. La obra cierra el ciclo narrativo que gira en torno a Santa María y que Onetti inició con La vida breve (1950) y continuó en El astillero (1961) y Juntacadáveres (1964). El escritor es autor, además, de El pozo (1939) y Tierra de nadie (1942).