Competencia

Bruselas frena la compra del área editorial de Vivendi por Lagardère

Instalado de forma oficial a la cabeza del grupo que lleva su nombre, Arnaud Lagardère no ha conseguido que sean las autoridades de la Competencia francesas quienes investiguen la compra del grupo editorial de Vivendi Universal, que el año pasado alcanzó 1.220 millones de euros de cifra de negocios. La fusión, valorada en 1.247 millones de euros, impulsaría al grupo, hoy número dos de la edición en Francia, a la cabeza del sector en este país, al número 3 en Europa y a la quinta posición mundial.

Alarmada por el claro abuso de posición dominante que para ella representa, la clase editorial independiente gala ha conseguido una tregua de cuatro meses, hasta octubre, cuando el equipo de la competencia de Mario Monti autorice la operación o exija concesiones de la parte de Lagardère. Pese a los intentos de calmar al Ministerio de Economía francés, partidario de devolver el dossier a tierras galas, Bruselas habría encontrado 'entre 10 y 20 mercados' en los que la operación crearía una concentración contraria a la libre competencia, según el diario Financial Times.

Tres son al menos los que preocupan a los editores y distribuidores independientes, 'los que aportan la mayor cantidad de dinero', afirma un editor parisiense: la distribución, el libro de bolsillo y los textos escolares. Y no sólo en Francia, sino también en los mercados francófonos de Bélgica y Luxemburgo. Los detractores de la operación critican además que, para evitar que el control de la edición pase por manos extranjeras, el grupo prefiera crear un monopolio que ponga en peligro ciertos libreros independientes y, de este modo, la diversidad.

La distribución es el gran caballo de batalla, en el que el grupo controlaría dos tercios del mercado tras la compra de VUP, según el sector independiente. Diccionarios, libros escolares y enciclopedias pasarían a sus manos. El libro de bolsillo no estará tampoco fuera de los tentáculos de este imperio, del que se haría con un 50%, que posee además las librerías y puntos de venta de prensa Relay repartidos por aeropuertos y estaciones de toda Europa. El nuevo patrón de Lagardère ha dado a entender que no está dispuesto a hacer muchas concesiones en distribución.

La compra de Vivendi Universal parece ser el primer gran examen para Arnaud Lagardère, que asumió las riendas del grupo tras la muerte de su padre, Jean-Luc Lagardère, el pasado marzo.