Opa

Telefónica necesita el 75% de Terra para acceder a 1.100 millones de crédito fiscal

Telefónica y Hacienda van a verse las caras con mucha frecuencia en los próximos años. La carrera es de fondo y las dos partes pelearán al máximo sus posturas, pero es un duelo en el que ambas están obligadas a batirse. La primera se lo debe a sus accionistas y la segunda tiene la obligación de velar por los que no lo son. Y el centro de la batalla son los créditos fiscales de Terra.

La filial de Internet ha acumulado durante años de pérdidas ininterrumpidas -a las que en 2000 se añadieron las que arrastraba Lycos- cuantiosos créditos fiscales. Este escudo eximiría a la compañía de pagar impuestos compensando las bases imponibles negativas que ha acumulado con los beneficios de los 15 años siguientes al periodo de generación del crédito. Así lo establece la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS) y así lo hubiera hecho Terra en el caso de que esos beneficios -y en una cuantía suficiente como para compensar las bases imponibles- negativos existieran.

El problema es que las expectativas de que esta hipótesis se hiciera realidad están muy cerca de cero y así lo constató la propia compañía en sus últimas cuentas anuales: 453,4 millones de euros de créditos fiscales fueron desactivados ante la imposibilidad de recuperarlos. Los correspondientes a las pérdidas del cuatro trimestre del año pasado -1.676,68 millones de números rojos- ni se contemplaron y en balance sólo quedaron 233,93 millones.

Lo que para Terra es un espejismo, se convierte, sin embargo, en un activo por el que pelear en territorio de Telefónica, al menos con la regulación en la mano. En la operadora reconocen que trabajarán por ello, aunque conseguir la totalidad sería 'un milagro'. En cualquier caso, ése no ha sido el motivo de la opa, ya que la consecución de los créditos se presenta muy difícil, añaden.

El primer requisito que debe cumplir Telefónica es tener el 75% de su filial, tal y como establecen los artículos 81 y 82 de la LIS. Esta condición permitirá a Telefónica integrar a Terra en su grupo fiscal y es la misma que figura como determinante para el éxito de la opa. La operadora ha fijado como límite las tres cuartas partes del capital de su participada. Si no lo consigue, puede desistir de la oferta.

A partir de este punto, y dando por triunfante la opa, Telefónica tiene garantizados los créditos fiscales por las pérdidas futuras de Terra. Pero ¿qué pasa con los pasados? La compañía de Internet tiene 687,3 millones reconocidos en balance, más una estimación de otros 428 millones que proceden de las pérdidas del cuarto trimestre de 2002.

La respuesta está en el artículo 88, apartado 2: 'Las bases imponibles negativas de cualquier sociedad pendientes de compensar en el momento de su integración en el grupo fiscal podrán ser compensadas en la base imponible del mismo, con el límite de la base imponible individual de la propia sociedad'.

De este artículo, según coinciden dos expertos en fiscalidad consultados por este periódico, se deducen dos cosas. Telefónica podrá efectivamente tener acceso a los créditos fiscales de su filial, pero sólo en el límite en el que las bases imponibles positivas de la sociedad individual -en este caso, Terra- lo permitan.

¿Dónde está entonces el conflicto y la dificultad para Telefónica? En que bases imponibles positivas significan beneficios netos, y eso, aplicado a una sociedad que nunca ha tenido números negros y que, en principio, sólo los contempla y en cantidades limitadas a partir de 2005 -según consta en el informe de auditoría de 2002-, puede ser un problema.

Pero al igual que Terra no podía beneficiarse de créditos fiscales en solitario, su integración en Telefónica está llamada a acelerar la entrada en beneficios, y ésta es la tarea a la que se enfrentan los gestores. La parte de los fiscalistas será convencer a la Agencia Tributaria de que la rentabilidad es legal y no se ha logrado por caminos dudosos.

Quince años para sacar partido a la reconversión de la compañía

Por difícil que pueda parecer el reto de convertir a Terra en una sociedad rentable, la operadora tiene 15 años, como límite máximo, para ir captando poco a poco el crédito fiscal.

æpermil;ste es el plazo que marca la ley y que empieza a contar a partir del momento en que el escudo impositivo se genera, de forma que cada base imponible negativa a compensar tiene un plazo diferente de caducidad, dependiendo del momento en que se dieron las pérdidas.

Telefónica no ha hecho públicas estimaciones sobre las previsiones de resultados que tendrá su filial en caso de que la opa triunfe y una vez integrada en el grupo. La única cifra aportada es el efecto en las cuentas de la operadora. Según reconoció Fernando Abril-Martorell, el consejero delegado, a los analistas, la compra de Terra será dilutiva para el beneficio neto de Telefónica en el primer año, en torno a un 1% o un 1,5%. A partir del próximo ejercicio, sin embargo, ya no habrá impacto, de donde se deduce que se espera una notable mejoría de las cuentas de Terra.

En cualquier caso, como recuerdan fuentes de Telefónica, estos cambios no se producirán sin un duro trabajo dentro de la compañía ni sin inversiones, que saldrán, en última instancia, de los accionistas de la operadora. En este sentido, cualquier beneficio que pueda derivarse de los créditos fiscales de la compañía de Internet habrá requerido previamente un esfuerzo de Telefónica que puede llegar a no ser compensado, añaden.

Merrill Lynch, sin embargo, cree que sí merecerá la pena. El banco de inversión tiene claro que 'la transacción puede ser muy positiva para Telefónica, debido al valor de los créditos fiscales de Terra, estimados en 700-800 millones. Si la oferta tiene éxito, nuestra previsión de flujo de caja libre en 2005-2006 puede incrementarse considerablemente como resultado del ahorro de impuestos', aseguró en una nota difundida el jueves.

Un escudo impositivo que viene por triplicado y en el mismo año

Si de algo va a estar sobrada este año Telefónica es de créditos fiscales. En 2002, tres de las empresas cotizadas del grupo dieron pérdidas sin precedentes y a cual más elevada. Fueron 2.009 millones, 3.724,5 millones y 5.576,8 millones de euros de números rojos procedentes, respectivamente, de Terra, Telefónica Móviles y Telefónica.

Todas estas pérdidas, como no podía ser de otra forma, han generado su correspondiente crédito fiscal. Aunque contablemente el efecto se reflejó en la minoración de los números rojos brutos del año pasado, fiscalmente la partida empieza ahora. Será a partir del presente ejercicio cuando Telefónica y Móviles, que tributa en el grupo consolidado, empiezan a compensar los beneficios que a buen seguro generarán con las bases imponibles negativas.

Las cifras de créditos fiscales son, como no podía ser de otra forma, tan impresionantes como fueron las pérdidas. Según su memoria, Telefónica tiene un escudo impositivo de 3.338,6 millones, que incluye 2.837 millones de créditos fiscales por las licencias UMTS.

Uno-e, otro activo valioso

Con estos números, no es de extrañar que Telefónica descarte como finalidad de la opa sobre Terra la consecución de más créditos fiscales. Lo cierto, sin embargo, es que el periodo de 15 años en el que se pueden utilizar estos recursos juega a su favor y las previsiones de beneficios de la operadora para este año se acercan a los 3.000 millones de euros, para dispararse a más de 4.000 millones en 2005.

Pero el crédito fiscal no es el único activo oculto que puede ser útil para Telefónica. Terra Lycos tiene una opción de venta gracias a la cual podrá deshacerse de su 33% en Uno-e por 148,5 millones de euros a partir de abril de 2005.

En el lado contrario, la opa lanzada la semana pasada por Telefónica sobre Terra también tiene sus desventajas. La primera y más evidente es el aumento de la deuda, a lo que se unen los 47 millones de euros en los que se cifra el coste de reestructuración.