Economía alemana

Europa teme la pulmonía económica en Alemania

Un dicho económico asegura que cuando Alemania estornuda, el resto de Europa se constipa. El motor de la economía europea padece en estos momentos algo más cercano a una pulmonía que a un simple catarro, y ello ha despertado la alarma en los países de la zona euro.

El producto interior bruto (PIB) alemán descendió un 0,2% durante el primer trimestre de 2003, después de registrar un crecimiento nulo en el cuarto trimestre de 2002. Italia atraviesa una situación similar y Holanda ya se encuentra en recesión técnica, lo que denota que el crecimiento de la zona euro se encuentra cuanto menos estancado.

Los analistas, ante esta situación, dudan de que Alemania pueda erigirse como el motor del crecimiento que era hasta ahora. 'El catalizador puede ser la recuperación de otros países de la zona euro que impulsen la demanda de exportaciones alemanas', apuntan en Goldman Sachs.

La economía alemana ha crecido por debajo de la media europea desde 1995, debido principalmente a la unificación del país tras la caída del muro de Berlín. De hecho, los problemas de Alemania tienen más componente estructural que cíclico, aunque bien es verdad que la desaceleración estadounidense (país al que dirige un 10% de sus exportaciones) y la vertiginosa apreciación del euro están pasando factura.

Con Alemania en esta situación, la zona euro en conjunto parece abocada a registrar en 2003 un estancamiento con crecimiento cero del PIB. 'La zona euro está muy estancada en estos momentos y cualquier crecimiento desaparecerá si se mantiene la apreciación del euro', afirma Patrice Gautry, jefe de estrategia de la entidad suiza Union Bancaire Privée (UBP).

Los datos procedentes de Alemania, en cualquier caso, son de alguna manera contradictorios. De un lado, el crecimiento negativo del primer trimestre podría convertirse en recesión oficial de mantenerse esta tendencia en el periodo que va entre abril y junio. Del otro, el índice de confianza empresarial del país, que mide el instituto IFO, subió sorprendentemente en mayo, gracias a la mejora del comercio minorista y a pesar de la fuerte revalorización del euro, que puede minar el crecimiento de los beneficios de compañías exportadoras como Volkswagen.

La revalorización del euro es un problema, pero también lo es el aumento del paro y el impacto que está teniendo en el consumo minorista. 'Dado que la movilidad laboral en Europa es muy baja, creo que el paro en Alemania seguirá creciendo. El círculo vicioso en que está atrapada Alemania afecta a toda Europa: Alemania todavía representa el 30% de la producción de la zona euro y es, de largo, el mayor mercado para las exportaciones de la mayoría de sus socios europeos', explica en un informe de Eric Chaney, analista de Morgan Stanley.

España, por poner un ejemplo, exportó a Alemania, entre enero y febrero, productos por valor de 2.573 millones de euros, un 12% del total, según datos de la Secretaría de Comercio y Turismo. Paralelamente, España es receptor de inversiones, pues son varias las compañías alemanas que tienen fábricas en el país. Es el caso de la fábrica de Seat en Martorell, propiedad de Volkswagen, o la de Opel en Zaragoza.

El Gobierno del canciller Gerhard Schröder ha propuesto una batería de reformas estructurales para el país que pasan por el recorte de los derechos sociales, tanto en prestaciones por desempleo como en pensiones públicas. Schröder tiene el domingo que viene un examen de confianza en el congreso de su partido, el SPD, que podría dar al traste con todo el plan de reformas.

A medio y largo plazo, las reformas pretenden impulsar las pensiones privadas, lo que conllevaría un aumento del ahorro y, en consecuencia, que la población destine menos al consumo. Y a menor demanda, menor crecimiento de los beneficios de las compañías. 'En último caso, estas medidas serán positivas para el crecimiento, pero los efectos son ambiguos para los próximos 12 o 18 meses', sostienen en Goldman Sachs. 'Las reformas podrían dar el impulso necesario a la confianza empresarial y al gasto en inversiones, pero es probable que sean negativas para la confianza de los consumidores y el gasto minorista'.

La tercera pata de la crisis alemana es el déficit presupuestario. El país, junto con otros de la zona euro, ha optado por saltarse el Pacto de Estabilidad presupuestaria ante la acuciante necesidad de aumentar el gasto público para reflotar su economía. El déficit podría acabar el año por encima del 4% del PIB.

Son muchos los analistas que opinan que el Pacto de Estabilidad no debe dinamitarse, pero reconocen que éste no es el mejor momento para aplicarlo. 'El pacto es útil, pero ahora no es el momento de ajustes. Alemania está en recesión y la inflación cerca de cero', sostiene Gautry, de UBP, quien recuerda que el aumento del déficit constriñe el consumo e impulsa el ahorro ante las perspectivas de la población de que aumentarán los impuestos para financiar el gasto público.

Las miradas se encuentran fijas en el Banco Central Europeo, del que se espera una rebaja de tipos de 50 puntos básicos en la reunión del próximo jueves. Esta decisión aumentará, teóricamente, el endeudamiento de las familias. 'Pero es muy importante para la financiación de las pequeñas compañías alemanas, que son ahora el motor del empleo', asegura Gautry.

Baja dependencia española, pero no tanto

Al margen de las exportaciones que las compañías españolas puedan realizar a Alemania, un 12% del total, su dependencia directa de la economía germana es bastante limitada. 'Las compañías españolas, de por sí, están expuestas al mercado local y al de América Latina', explica Cristina Dávila, analista de Sabadell Banca Privada.

NH Hoteles puede ser la compañía más directamente afectada por la situación económica alemana. Tras la compra de Astron, es quizá la compañía cotizada más dependiente de aquel país. Sus resultados del primer trimestre, de hecho, ya han acusado esta dependencia, con pérdidas de 3.600 millones de euros. 'Astron equivale a un 25% de los ingresos de NH Hoteles', explica Cristina Dávila. 'Si persisten los problemas con el consumo en aquel país, el valor podría verse perjudicado', añade.

Indirectamente, sin embargo, hay otros grupos españoles que pueden verse perjudicados, principalmente el bancario.

La creciente desaceleración alemana, motor de la economía europea, puede forzar al Banco Central Europeo a rebajar los tipos de interés oficiales 50 puntos básicos, hasta el 2%, el jueves que viene.

La rebaja es beneficiosa para Alemania, pero sitúa a España en un escenario de tipos de interés negativos, dada la elevada inflación que aún arrastra y que es superior a la media europea. En este contexto, pueden verse perjudicados los grandes bancos, porque la rebaja del precio del dinero podría afectar a su margen operativo.