La propietaria de Unix demanda a IBM y acusa a Linux de infringir sus patentes

SCO, que controla la propiedad intelectual de Unix, ha llevado a los tribunales a IBM y advierte que Linux infringe sus patentes. La compañía estadounidense está dispuesta a denunciar a usuarios y desarrolladores. Casi al mismo tiempo, Microsoft anuncia la compra de licencias de la tecnología Unix de SCO.

IBM hace frente en los tribunales de EE UU a una denuncia que le podría costar 1.000 millones de dólares. SCO, la compañía antes conocida por el nombre de Caldera y que se hizo con los derechos de Unix, mantiene que los desarrollos basados en el sistema Linux de IBM infringen sus patentes.

Pero IBM no es la única que está en el punto de mira de SCO. La compañía ha advertido, a Oracle y a otra docena de empresas que ofrecen servicios basados en Linux, que podrían ser los próximos en recibir una querella. Además, ha enviado una carta a 1.500 empresas avisándolas de que podrían hacerse acreedoras a pagos si usan Linux en sus redes corporativas. General Motors y Boeing son dos de las múltiples organizaciones que han recibido la misiva en la que SCO explica que 'Linux infringe nuestra propiedad intelectual sobre Unix', informa Bloomberg.

La determinación de la antigua Caldera ha llegado a tal extremo que ha suspendido la distribución de todos sus productos Linux. La postura de SCO sorprende al recordar que Caldera constituyó una de las primeras ofertas comerciales de Linux para clientes corporativos. Pero parece que SCO ha dejado de interesarse por el software libre y prefiere centrarse en el viejo negocio de venta de licencias de Unix. Más de 6.000 empresas cuentan con licencias de SCO: IBM, HP o Sun compraron los derechos para construir sus versiones de Unix.

Sorprendentemente, el último en incorporarse a la cartera de clientes de SCO ha sido Microsoft. La compañía de Gates ha decidido comprar tecnología Unix para mejorar la interoperabilidad con su sistema Windows en la misma semana que SCO inicia su campaña contra Linux.

'Esto no es un ataque contra la comunidad del software libre', asegura Jesús Vega, director general de SCO en España. 'Queremos que Linux prospere, pero dentro de la legalidad', añade.

Por su parte, IBM prefiere no hacer valoraciones del caso, aunque cree que no existe ninguna justificación jurídica que sostenga la denuncia de SCO. Y añade que no recibió ningún aviso previo para solventar sus diferencias de manera amistosa.

En la comunidad Linux esta maniobra se interpreta como un intento de frenar el avance del software libre por parte de empresas que no están sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos y que se aferran al modelo de la venta de licencias. 'No pueden parar el movimiento del software libre. En pocos meses la comunidad de programadores puede cambiar cualquier código que SCO considere que sea una copia, e incluso mejorarla', añade José María Olmo, presidente de Andago, compañía española que desarrolla e implanta software libre.