Guerra en Irak

Bush y Blair eluden definir el papel de la ONU en Irak una vez que termine el conflicto

Estados Unidos y Gran Bretaña quieren que la ONU reactive cuanto antes el programa Petróleo por Alimentos, parado al comienzo de la guerra contra Irak tras seis años en vigor. Lo dijeron ayer sus máximos dirigentes, George Bush y Tony Blair, respectivamente, que sin embargo prefirieron no comentar la controvertida cuestión de la administración de Irak una vez acabe el conflicto. Ninguno de los dos dio detalles sobre qué papel tendrá la ONU en esta compleja etapa en la que tienen diferencias, pero se comprometieron, mediante una declaración más política que concreta, en ayudar a los iraquíes a reconstruir su país.

Bush no ha dado demasiadas pistas sobre el futuro más allá de señalar que habrá una administración americana tras la guerra, liderada militarmente por el general Tommy Franks, actualmente al frente de las operaciones, y civilmente, por el ex general Jay Garner.

En realidad, el viaje que ayer llevó a Blair al refugio presidencial de Camp David era sobre todo la resolución de estos puntos y allanar el camino para una normalización de las relaciones entre la coalición en guerra y países opuestos a ella, además de la ONU en sí misma.

Pero en el dinamitado camino de la diplomacia hay muchos obstáculos, empezando por el programa Petróleo por Alimentos. Hasta ahora este programa de intercambio comercial procuraba un cierto alivio a Irak, pues cubría el 60% de sus necesidades.

El problema es que antes de la guerra la coordinación del programa corría por cuenta del Gobierno de Irak, pero con la actual situación tanto Reino Unido como EE UU quieren que se redacte la resolución para que la coordinación esté a cargo de 'autoridades relevantes'.

La vaguedad de la descripción ha levantado ampollas entre las delegaciones rusa y siria, entre otras, en el Consejo de Seguridad, pues consideran que es una forma de legitimar el establecimiento de un poder efectivo 'ocupante' en el país. Rusia y Siria quieren que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, se asegure de que el programa se haga 'en coordinación con el Gobierno de Irak en la medida de lo posible'. La resolución tendría una efectividad de 45 días. En el aire sigue quedando la reclamación de Irak de que aún no se ha hecho efectiva la entrega de alimentos y medicinas por 8.900 millones de dólares ya adelantados.

Blair, del que Bush dijo 'haber aprendido mucho por su visión y determinación', dijo que 'trabajarán con la ONU, nuestros aliados, socios y donantes bilaterales'. 'Buscaremos una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que afirme la integridad del territorio, asegure la rápida entrega de ayuda humanitaria y refrende una administración para Irak tras el conflicto', dijo Blair que aseguró que se seguiría negociando este punto sin que se usaran las ruedas de prensa para hacer 'diplomacia con megáfonos'.

El primer ministro quiere un mayor papel de la ONU en Irak que la Administración Bush, aunque hasta ahora tampoco ha abogado por un papel central de este organismo. Hay 'un gran número de detalles que tienen que ser objeto de discusión', dijo. Bush llegó a afirmar que el Gobierno de Irak será representativo y que no querían 'injerencias de terceros'.

Lo que los analistas políticos deducen es que ambos líderes desean obtener 'las bendiciones de la ONU' o conferirle un papel coordinador en la ayuda humanitaria y quizá una parte de la reconstrucción del país.

No obstante, ayer mismo el secretario de Estado, Colin Powell, dijo ante una comisión del Congreso que EE UU se opondrá a cualquier iniciativa de la ONU que implique el trazado de un mapa para Irak tras la guerra y que además tome el control de las decisiones de la coalición que intenta echar a Sadam Husein del poder.

Powel matizó diciendo que se perfila un 'paraguas internacional en la transición a la democracia en Irak, 'pero no hay un deseo de parte de la ONU de convertirse esencialmente en los dueños del país'. 'Quieren trabajar con nosotros, ayudar', dijo.

Rusia y Francia ya han manifestado que es inaceptable que la fuerza de ocupación anglo-americana se haga cargo de la administración del país sin la participación de las Naciones Unidas. Ni el presidente francés Jacques Chirac ni su homólogo ruso, Vladimir Putin, van a aceptar un Gobierno de ocupación de Irak formado por EE UU y Gran Bretaña sin la ONU.

Sin embargo, la posición de los que están contra la guerra es difícil, porque tanto Francia como Rusia, China o Alemania se encuentran ahora en la tesitura de participar en la reconstrucción de Irak, y pagar por ella puede significar una aprobación tácita de una guerra a la que se oponen.

Francia, con derecho de veto, duda sobre el tipo de mandato que habría que dar a la ONU, lo cual indica que habrá unas duras negociaciones que no están basadas en una confianza mutua.

'La guerra durará lo que tenga que durar'

El presidente Bush, el miércoles en Florida: 'La guerra será larga'. Lo dijo antes el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld: 'Estamos más cerca del principio que del final', pero ayer The Washington Post advertía que el conflicto durará meses. El periódico se hizo eco de las palabras de varios oficiales de alto rango del Ejército y no de la oficialidad, más optimista, del Pentágono. La primera Guerra del Golfo duró 43 días.

Sobre la marcha de la guerra, tanto Blair como Bush afirmaron ayer que la coalición está dispuesta a prolongar la ofensiva 'todo lo que haga falta' para provocar la caída de Sadam Husein, pero no quisieron precisar la posible duración del conflicto, que 'no está definido por el tiempo, sino por la naturaleza de la misión'.

El primer ministro británico pidió paciencia: 'llevamos tan sólo una semana de guerra', antes de puntualizar que 'en una semana hemos conseguido muchas cosas: estamos a 80 kilómetros de Bagdad, hemos logrado proteger los campos petrolíferos y hemos introducido fuerzas en el norte'.

Los dos mandatarios reiteraron que sus soldados se enfrentan a 'tropas duras' en Irak, pero reiteraron que la liberación 'está cerca'.

Los militares de EE UU empiezan a evidenciar sus diferencias con Rumsfeld y afirman que se da una combinación de mal tiempo, mal aprovisionamiento de tropas y escasez de fuerzas. Los mandos del ejército avisan que la guerra puede ser mucho más larga de lo que las autoridades quieren dar a entender.