Mercados

'Call' cubierta ante las dudas

Esta estrategia, que consiste en la venta de una opción de compra sobre un subyacente que ya se tiene en cartera, permite rentabilizar carteras de activos que están muy paradas en épocas de incertidumbres o sin expectativas claras

Una call cubierta es una estrategia en la que el inversor vende una call sobre un subyacente que ya tiene en la cartera. La acción también puede comprarse simultáneamente a la venta del contrato call. En ambos casos la acción debe tenerse en la misma cuenta en la que el inversor vende la opción para que pueda servir de colateral y no haga falta depositar dinero como garantía para la opción.

Esta estrategia puede utilizarse en cualquier situación de mercado, pero es muy adecuada para cuando el inversor es alcista en el subyacente, pero cree que el mercado permanecerá en un rango durante el periodo de tiempo que dura la vida de la opción. Estas circunstancias describen lo que ocurre ahora con las incertidumbres bélicas y la debilidad de los datos económicos que mantienen a las Bolsas en un rango de precios; muchos piensan que, cuando se despejen las incertidumbres, las Bolsas subirán. Al vender la call, el inversor genera un ingreso adicional (al que ya tiene por los dividendos de la acción subyacente si es el caso) y obtiene una cierta protección ante una caída en el precio de las acciones. Por eso esta estrategia también sirve para rentabilizar carteras de activos que están muy paradas en épocas sin expectativas de tendencias claras o en las que se espera poco movimiento. El beneficio de esta estrategia es la prima cobrada por la venta de las opciones. No es una estrategia que permita beneficiarse de una subida en los precios y tampoco genera beneficios con caídas, por eso se considera una estrategia conservadora. Su mejor escenario es un movimiento limitado del subyacente mientras dura la opción, de forma que el precio de la acción sea igual o algo superior al precio de ejercicio de la call. Unos números para ilustrar el funcionamiento. El jueves las acciones de Repsol cotizaban a 13,1 euros, y existen en el mercado opciones con precio de ejercicio de 13,5 euros y vencimiento el 21 de marzo de 2003. Estas opciones valen 0,90 euros. Compramos 1.000 títulos de Repsol y vendemos 10 opciones (cada opción tiene 100 acciones de subyacente). Ingresamos 900 euros por la prima de las opciones vendidas. Si el precio de la acción cae, las pérdidas pueden llegar a ser importantes. En el vencimiento de la opción, la pérdida se calcula como el precio de compra de las acciones menos el precio de cotización ese día menos el dinero ganado por la venta de las opciones. Las primas sirven para minorar las pérdidas en este escenario. Si Repsol cotiza a 11,5 euros el 21 de marzo, las pérdidas por cada acción comprada serán de 1,6 euros, pero, como hemos obtenido el dinero de las primas, las pérdidas reales son de 0,7 euros por acción. Si el escenario que considera el inversor es el de una caída en los precios, la mejor estrategia es una cobertura mediante la compra de opciones put -que obtienen ganancias con las caídas en los precios-.

Como las opciones sobre Repsol son de tipo americano, si el precio de la acción sube por encima del precio de ejercicio, es posible que el comprador ejerza la opción antes de su vencimiento. En este caso deberemos entregar las opciones que tenemos en cartera como contrapartida.

El punto muerto de esta estrategia ocurre cuando el precio de la acción cae hasta el nivel del precio de compra menos las primas. En nuestro caso es Repsol a 12,2 euros. El paso del tiempo tiene un efecto positivo, ya que el componente temporal del precio de las primas cada vez vale menos -las primas tienen un valor intrínseco, que depende de la diferencia entre la cotización del subyacente y el precio de ejercicio, y un valor temporal que depende del tiempo que queda a vencimiento-, algo positivo para quien ha vendido las opciones cuando estaban más caras. Cualquier aumento en la volatilidad del subyacente aumenta los precios de las primas y tiene un efecto negativo en la estrategia, por lo que es mejor desarrollarla cuando se espera un descenso en las volatilidades.

Si la opinión del inversor cambia antes del vencimiento, puede deshacer la posición con la compra de las opciones que ha vendido, con lo cual quedará liberado de la obligación que tenía al vender las calls. Una vez hecho, podría cubrir sus acciones con la venta de opciones a distinto precio de ejercicio.

La 'put' sobre Fenosa se revaloriza un 98,51%

Las pérdidas han sido, una semana más, las protagonistas del contado. Todo pese a que el balance semanal del Ibex 35 (-0,72%) no ha sido todo lo malo que cabría esperar en una semana en la que la mayor parte de las empresas cotizadas han presentado sus cuentas anuales y éstas han sido bastante negativas. De ahí que la mayoría de los subyacentes sobre los que se negocian derivados hayan cerrado el periodo con abultadas caídas.

Este comportamiento ha beneficiado a aquellos inversores que confiaron en un mercado bajista a través de las opciones de venta (puts).

Uno de los mayores descensos ha sido el registrado por Unión Fenosa, que en las últimas cinco sesiones se ha dejado un 8%. Esta evolución del subyacente ha propiciado que la put (opción de venta) sobre esta acción se haya revalorizado un 98,51%. Todo, gracias a que la prima de la opción ha pasado de valer 0,67 euros a 1,33 euros en la última semana.

Inferiores, pero no por ello menos importantes, han sido las ganancias que han materializado los inversores que apostaron por la caída de Endesa a través de la opción de venta. La caída que ha experimentado el beneficio de la eléctrica en 2001 no ha sido muy bien recibido por los inversores, que han castigado la acción con ventas. No obstante, aquellos que confiaron en el descenso del subyacente a través de la put han podido realizar importantes beneficios. Mientras el subyacente se ha dejado un 6,72%, la put se ha revalorizado un 75,86%.

Por su parte, los inversores que apostaron por la caída de Sogecable a través de la opción de venta han ganado un 43,86%, mientras el activo ha perdido un 8,39%.