Informe

La OCDE prevé que la economía española crezca un 2,5% en 2003 y un 3% en 2004

La economía española crecerá un 2,5% en 2003 según las previsiones de la OCDE recogidas en su informe sobre las perspectivas económicas de España. Las reformas estructurales que se han llevado a cabo y la política macroeconómica han permitido que el empleo haya crecido de forma importante y que la economía española haya crecido más rápidamente que la zona euro, incluso durante la reciente desaceleración.

No obstante, considera necesario acometer reformas futuras pues, advierte, el persistente diferencial de inflación con la zona euro "es preocupante y puede erosionar la competitividad progresivamente", con lo que podría conducir a un extenso periodo de crecimiento ralentizado. A su juicio, el problema del aumento de la inflación requiere reformas en el mercado laboral y reforzar la competencia en ciertos sectores, reformas que deben ayudar también a reducir el desempleo, que es mayoritariamente estructural y de los más altos de la OCDE.

Asimismo, aboga por aumentar la productividad para avanzar en el proceso de convergencia real. Para ello apunta la necesidad de promover la inversión en capital humano, reducir el diferencial tecnológico y acelerar la lenta difusión de las nuevas tecnologías.

Por otro lado, la OCDE estima que es deseable una reforma del mercado inmobiliario porque las distorsiones existentes minan la movilidad laboral e incrementan el riesgo de burbuja especulativa. En su opinión, las reformas son necesarias para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas ante el envejecimiento de la población, que se verán amenazadas por un importante aumento de las pensiones y de los servicios médicos entre 2020 y 2025.

Desaceleración económica

Según en Informe, España no escapó de la desaceleración económica, pero creció más que la mayoría de los países, cerrando 2002 con un crecimiento del PIB del 2% y un diferencial positivo con la zona euro alrededor de 1,2 puntos. La inversión en vivienda fue el componente más dinámico y la creación de empleo fue boyante, creciendo cerca del 1,5%, aunque la productividad sigue siendo baja. Sin embargo, el desempleo alcanzó a finales de 2002, por primera vez desde 1994, una tasa del 11,5%.

Por otra parte, destaca que a pesar de la moderación salarial, la inflación se ha mantenido en niveles significativamente altos, en parte por razones excepcionales como la introducción del euro. Así, el diferencial con la zona euro no ha disminuido (en torno a 1,2 puntos desde 1999) y está erosionando la competitividad internacional.

En opinión de la OCDE, las condiciones monetarias de la economía española son en los últimos años muy relajadas, debido a la política del BCE. La consolidación fiscal que empezó en la segunda mitad de los años 90 ha permitido eliminar el déficit público en 2001, pese a la desaceleración económica, y es probable que las cuentas públicas se mantengan en equilibrio en 2002.

El Gobierno aspira a mantener el equilibrio en 2003, con unas previsiones de crecimiento del 3 por ciento, aunque de acuerdo con las previsiones de la OCDE, el PIB crecerá en torno al 2,5% en 2003 antes de alcanzar el 3% en 2004, año en que la inflación debería situarse progresivamente por debajo del 3%. En este sentido, el organismo internacional no descarta un ligero déficit público en 2003, "tolerable sobre todo si las perspectivas internacionales empeoran".

La OCDE indica también que es necesario mantener el equilibrio de las cuentas públicas en el proceso de descentralización de las finanzas públicas. Recuerda que con el sistema de salud transferido a todas las comunidades autónomas en 2002 se ha completado el proceso de transferencias, haciendo de España uno de los países más descentralizados de la OCDE.

Pese a ello, para consolidar la política fiscal estima que las autoridades públicas deben llevar a cabo dos reformas. La primera consiste en aumentar la suficiencia financiera y la responsabilidad fiscal de las comunidades y los ayuntamientos; y la segunda, en la adopción de una de ley de estabilidad fiscal que obligue a los gobiernos a mantener en equilibrio sus cuentas públicas.

Pensiones

En cuanto a la reforma de las pensiones, afirma que "es más urgente de lo que se percibe generalmente", ya que es importante asegurar a largo plazo la sostenibilidad financiera del sistema. La OCDE valoró el aumento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, aunque subraya que para solucionar el problema de las pensiones hay que adoptar medidas más ambiciosas.

Como primer paso, aboga por calcular la base de cálculo de las pensiones sobre toda la vida laboral del trabajador en lugar de los últimos 15 años, sin que la gradual introducción de esta medida afecte a las actuales pensiones. A su juicio, esta reforma debe discutirse pronto con los agentes sociales.