TRIBUNA

Paga extra a la mujer

No pretendo apagar el eco de la buena noticia que representa para las mujeres trabajadoras de este país, que somos casi todas, la deducción anual sobre el IRPF de 1.200 euros. Se cumple un principio de justicia para las madres trabajadoras y es un paso más hacia la racionalidad del sistema.

El incentivo de 100 euros al mes por hijo menor de 3 años, sin ser una bicoca, representa un paso hacia la homologación social europea y puede enmendar a la larga el doble objetivo de aumentar la natalidad a fin de aliviar el déficit de mano de obra que se presentará antes de 10 años y, al tiempo, contribuir mínimamente a los gastos directos del cuidado de los hijos pequeños. Si de verdad se pretende reforzar el papel del trabajador o trabajadora feliz, estable, capaz de prestar su talento a un proyecto empresarial, la siguiente asignatura es facilitar el acceso a la vivienda, evitando que los proyectos para crear una familia se estanquen ante la dificultad para conseguir una vivienda de alquiler a un precio justo. Lo cierto es que vivimos momentos en que el mundo se siente agitado ante la incertidumbre de guerras, inventadas y reales, o de economías hinchables subordinadas al poder de unos pocos que manejan el fuelle de la globalización, las acciones o las divisas. Y con todo ello parece que algunos conceptos tan sobrios y respetables como la confianza, el respeto, el afecto o la familia quieren ocupar su lugar en una sociedad extenuada por la incertidumbre.

Pero, a pesar de todo, permanece la esperanza de construir realmente una vida ligada a determinados principios de estabilidad emocional que normalmente pasan por construir un proyecto de vida en familia, criar unos hijos que sean mejores que nosotros y realizarse a través de un trabajo que nos permita no sólo el bienestar material, sino la conciencia de ser útiles a nuestra sociedad. Por ello, cuando decidimos que el trabajo y la maternidad se integren en nuestra vida, justo es que la sociedad, representada por la Administración, contribuya, aunque sea mínimamente, con esos 100 euros mensuales, extensibles a todas las madres trabajadoras con independencia del contrato que tengan, aunque, en cualquier caso, no haya mejor paga extra que el reconocimiento.