'Caso Enron'

Un informe revela evasión de impuestos de Enron entre 1996 y 1999

La empresa Enron no pagó impuestos entre 1996 y 1999 mediante trucos financieros y la ayuda de banqueros, abogados y contables, según un informe del Congreso divulgado hoy.

La compañía energética, cuya bancarrota el 2 de diciembre de 2001 destapó una serie de escándalos financieros en EEUU, pagó 325 millones de dólares en impuestos federales entre 1990 y 1995 y otros 63 millones entre 2000 y 2001, según la investigación del Comité de Finanzas del Senado. Durante una audiencia, el senador republicano y presidente del Comité Conjunto sobre Impuestos, Charles Grassley, expresó indignación por la manera en que ejecutivos de alto rango de Enron recurrieron a métodos cuestionables para ejercer influencia en puntos clave del Gobierno.

El informe fue elaborado a petición de ese comité, de forma que se investigasen las irregularidades en las prácticas contables de Enron y, sobre todo, su historial de pago de impuestos, para determinar si la empresa cometió actos ilegales. "Enron no sólo recurrió a trucos de contabilidad para incrementar el precio de sus acciones, sino que reiteradamente abusó del código de impuestos", ha señalado el senador Max Baucus, el demócrata de mayor rango en el Comité.

El informe, según sus autores, presenta con mayor claridad los esfuerzos de la ahora desprestigiada compañía por manipular sus libros de contabilidad para ocultar su verdadera situación financiera y evadir impuestos. La quiebra de Enron, que era la quinta empresa más importante del país, dejó en la ruina a miles de empleados y accionistas.

El ex jefe de finanzas de Enron Andrew Fastow se ha declarado inocente de 78 cargos de fraude, lavado de dinero y conspiración, entre otros. Pero el ex presidente de la compañía Kenneth Lay invocó la Quinta Enmienda de la Constitución para no responder a las preguntas de los investigadores, cuando fue citado a comparecer ante una audiencia del Senado. A raíz de los escándalos financieros de Enron, de su auditora Arthur Andersen y de otras compañías estadounidenses, el Congreso aprobó una ley de reforma empresarial para castigar a quienes cometan fraude en los libros de contabilidad.