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Internet

Bruselas exige que el 50% de las conexiones sea de banda ancha en 2005

La Comisión Europea (CE) urgió ayer a los Estados miembros a presentar antes de finales de este año un plan para la generalización de las conexiones ultrarrápidas a Internet. Los objetivos mínimos deben ser que una de cada dos conexiones a Internet sea de máxima velocidad en 2005, un porcentaje que debe ser del 100% en el caso de las Administraciones públicas.

El comisario de Sociedad de la Información, Erkki Liikanen, asegura que el nuevo marco regulador de las telecomunicaciones, presentado ayer en Bruselas, creará 'un sistema legislativo estable y predecible que favorecerá la inversión' en este mercado.

El nuevo marco legal entrará en vigor el 24 de julio de este año. La CE publicó ayer los 18 segmentos del sector en los que puede ser necesaria la intervención administrativa para aumentar la competencia. Las autoridades nacionales (la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones en España) podrán fijar condiciones y tarifas a los antiguos monopolios en casi todos los servicios de telefonía fija, móvil y conexión a Internet. Sólo la conexión por cable o por satélite ha escapado de la lista.

Las grandes operadoras han advertido que una regulación tan estricta puede llevarles a la construcción de unas infraestructuras que deberán abrir por ley a sus rivales. En banda ancha, la intervención pública se limitará a regular la relación comercial entre el operador dominante y otros competidores. España deberá notificar a Bruselas si desea mantener su actual regulación del tramo minorista.

En enero de este año, la UE sólo contaba con 12 millones de conexiones de banda ancha, a pesar de que el 42,6% de los hogares europeos y el 80% de las empresas con más de 10 empleados se encuentran conectadas a Internet.

La escasa velocidad de las conexiones resulta alarmante entre las instituciones dedicadas a la investigación, área en la que España sufre el servicio de transmisión más lento de toda la UE.

El comisario de Competencia, Mario Monti, indicó durante la presentación de las nuevas normas que 'someter a un operador a una regulación a priori siempre supone una pesada carga, porque limita su libertad comercial incluso cuando no hay evidencias de que se haya producido algún abuso'.

Liikanen también reconoce que 'habrá que buscar un difícil equilibrio, sobre todo en los nuevos sectores, para que no se frene la inversión ni la innovación'. Los dos comisarios confiaron en que el próximo año se podrá comenzar a relajar la vigilancia sobre el sector.

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