Brasil

El BBVA vende su banco brasileño a Bradesco a cambio de capital y dinero

El BBVA ha decidido replegarse en el principal país latinoamericano, Brasil, en espera de oportunidades. El banco que preside Francisco González anunció ayer la venta de su filial BBVA Brasil a Bradesco, el tercer banco del país y primero de capital privado.

BBVA Brasil cuenta con 438 oficinas y unos activos totales de 16.787 millones de reales (unos 4.700 millones de euros al cambio actual), lo que le sitúan en el puesto 17 en el ranking de la banca brasileña por activos.

El banco español recibe a cambio de la pequeña entidad brasileña 557 millones de euros y el 4,5% del capital de Bradesco, porcentaje valorado en 181 millones de euros, con lo que se convierte en el segundo accionista del grupo.

BBVA 2,94 7,02%

El valor contable de BBVA Brasil es de 714,28 millones de euros, prácticamente el importe recibido por este canje. Aunque esta venta también supone una pérdida neta de 244 millones de euros para el BBVA a causa de la depreciación del real, que se ha cargado contra las reservas del grupo en el ejercicio de 2002, pero, que según fuentes del banco, no supone ninguna alteración patrimonial. La cartera de deuda brasileña que posee el BBVA, y que se eleva a 2.000 millones de reales (557 millones de euros), que pasan a Bradesco.

El grupo español ha invertido en Brasil desde 1998, fecha en la que entró en este país, un total de 1.479,05 millones de euros, pero tras las reiteradas caídas del real brasileño el valor de esta inversión se ha situado en los 714,28 millones. BBVA Brasil tiene en la actualidad una cuota de mercado de sólo el 1,4%, porcentaje muy alejado del que posee en México, Perú o Venezuela, donde cuenta con más del 15%, y también muy distante de la que controla su más directo rival, el SCH, que con Banespa, domina entre el 4% al 5% del mercado.

Esta venta es la primera desinversión que realiza una entidad extranjera en Brasil tras la llegada a la presidencia del país de Luiz Inácio Lula da Silva el pasado 1 de enero.

Tanto fuentes del BBVA como el presidente de Bradesco, Marcio Cypriano, aseguraron ayer que pese a haberse acordado la venta de BBVA Brasil, el banco español continuará en el país. 'El BBVA no está saliendo del país. Lo que está haciendo es cambiar una red fija por una participación en Bradesco', afirmó ayer Cypriano.

Segundo accionista

El BBVA reconoce que su presencia en Brasil no era rentable, dada la reducida cuota de mercado que poseía en el país, lo que ha motivado la venta de su filial, pero no es una salida de Brasil, sino 'un repliegue táctico', en espera de una oportunidad. Además, confirma que la participación que toma de Bradesco es estratégica.

De hecho, el BBVA, que por primera vez cambia de estrategia en Latinoamérica al convertirse en el segundo accionista de un banco sin controlar su gestión (siempre ha buscado socios locales, pero con la gestión de la entidad), no descarta seguir aumentando su participación en Bradesco, cuyos primeros accionistas son sus ejecutivos, que controlan más del 70% de su capital. Le siguen la familia Aguiar, con el 6%, pero sin representación en el consejo; mientras que el BBVA tendrá un consejero, aún por determinar, aunque no se descarta que sea José Vicente Esparza, actual responsable de BBVA Brasil.

Con esta operación, además de entrar en el capital de Bradesco y embolsarse 557 millones de euros, logra reducir sus riesgos en Latinoamérica, disminuir el consumo de capital y mejorar su rentabilidad.

El acuerdo incluye también la creación de un área de negocio con Bradesco, específicamente dedidada a la originación de negocios entre ambos grupos (BBVA-Bradesco), a la prestación de servicios bancarios a los clientes corporativos del BBVA en Brasil por parte del banco brasileño, 'así como otras posibilidades de colaboración que puedan surgir en el futuro', según indica el comunicado del BBVA.

Según explicó ayer el director general responsable del área financiera, Manuel González Cid a los analistas, con esta operación, que se concretará en el primer semestre del año, el beneficio por acción del BBVA mejora entre un 1% y un 1,5%. Además, el porcentaje de activos denominados non investment o de mayor riesgo pasa del 7% sobre el total al 5%. El Tier I (ratio de solvencia) mejora un 0,14%. La noticia fue bien recibida por el mercado, ya que los títulos del BBVA subieron ayer un 4,49% y cerró a 10,25 euros por acción.

La operación está aún pendiente de la aprobación de las autoridades preceptivas en Brasil y España, así como de la revisión económica, financiera y legal. Tras esta integración, Bradesco contará con unos activos totales de 156.938 millones de reales (43.714,28 millones de euros), unos recursos generados de clientes de 131.236 millones de reales (35.710,47 millones de euros) y 3.374 oficinas.

Un repliegue oportuno

Brasil ha sido, junto a México, el país que más ha interesado al BBVA en Latinoamérica. De hecho, durante varios años ha estado estudiando el mercado bancario del país para adquirir alguna entidad financiera que le proporcionara la masa crítica que considera lógica para competir allí.Uno de los últimos bancos en mirar fue Unibanco. Pero el BBVA no está dispuesto a crecer a cualquier precio, razón por la que ha preferido entrar en el capital de Bradesco, a un precio muy razonable, según aseguran los analistas. La apertura de oficinas en el gigante latinoamericano sería, además de costoso, lento para crecer, y la compra de un banco resulta aún cara, según fuentes del BBVA. Por ello, la opción de Bradesco parece muy oportuna, señalan los analistas. El BBVA inició en julio pasado una revisión de sus inversiones en Latinoamérica, aunque ésta no supone la salida de ningún país, aunque sí un cambio de estrategia en algunos países, aseguran en el banco. Y a esto obedece la operación anunciada ayer y que empezó a gestarse el pasado 12 de diciembre en Madrid. Esta venta se produce cuatro días después de que el BBVA reestructurase su cúpula directiva, que ayer celebró su primera reunión en Bilbao. Mientras, la prensa brasileña destacaba ayer la tendencia de los bancos extranjeros a desinvertir en Brasil, después del fuerte proceso de internacionalización del sistema financiero brasileño vivido la década pasada. Este proceso comenzó a acentuarse en marzo de 1997 con la entrada del HSBC, que adquirió Bamerindus, dentro del programa de reestructuración del sistema financiero. En el caso español, se inició con la entrada del Santander en noviembre de 1997, con la adquisición del 51% del Banco Geral do Comercio. En 1998 compró Noroeste y poco después el Grupo Meridional. En 2000 se produjo la mayor operación, con la toma de control de Banespa.