Reciclar

El alto coste de eliminar la basura electrónica

Sólo EE UU genera cada año dos millones de toneladas de chatarra 'digital'. Ante la amenaza de que se imponga el llamado 'impuesto tecnológico', varias empresas informáticas han lanzado programas de reciclado

Tres años. æpermil;se es el promedio de vida de un ordenador personal. La esperanza de vida de los productos electrónicos es cada día más corta. Los teléfonos móviles, agendas electrónicas y PC quedan obsoletos, o al menos eso parecen pensar los consumidores, en cuestión de meses. Las buenas noticias para los fabricantes de estos productos son que los consumidores parecen tener un hambre insaciable por ordenadores más rápido, pantallas milimétricamente más planas o monitores de alta resolución. La mala noticia es que los productos electrónicos viejos generan toneladas de basura que si no se reciclan correctamente pueden ser perjudiciales para la salud y terminan dañando el medio ambiente.

En Estados Unidos más de 20 Estados están debatiendo cómo reciclar estos productos, quién debe ser el responsable de reciclar los PC y cómo se debe pagar la factura por estos servicios. El impacto al medio ambiente de la producción y, principalmente, del abandono de estas máquinas, también se ha convertido en uno de los temas más espinosos cuando se proponen nuevas iniciativas de reciclaje.

El debate ha dejado de ser la propuesta de un grupo de ecologistas para adquirir dimensiones nacionales. La Casa de los Representantes ya ha recibido una propuesta que requeriría que la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, según sus siglas en inglés) administrará, a escala nacional, un programa para reciclar ordenadores en todo Estados Unidos.

Los PC viejos de Dell serán enviados a cárceles, donde los presos trabajarán en su reciclaje

El debate ni es pequeño ni está exento de pasión. Hay muchas cosas en juego. Los números que se manejan son grandes. Según Gartner Dataquest, 1.000 millones de ordenadores han sido vendidos por la industria y este número se duplicará en poco más de cinco años.

Toneladas de basura

Mientras que este debate continúa, las montañas de basura se multiplican. Unos 20 millones de ordenadores se tiran anualmente en Estados Unidos por haberse quedado viejos. La Agencia de Medio Ambiente estadounidense calcula que este país produce la no desdeñable cantidad de dos millones de tonelada de basura electrónica al año.

Entre estas toneladas de basuras se encuentran miles de tubos de rayos catódicos. La principal función de estos tubos, alojados en pantallas de monitores de PC y en televisores, es evitar que los rayos X perjudiquen al usuario mientras mira la pantalla. Pero estos tubos catódicos contienen plomo y mercurio, ambos materiales son tóxicos, peligrosos para la salud y no muy fáciles de reciclar.

Las dimensiones del problema son grandes. Tan sólo en el Estado de California hay seis millones de viejas pantallas guardadas en trasteros y garajes esperando ser recicladas. En el año 2003, según datos de la organización Californianos en Contra de la Basura, se calcula que más de 3,7 millones de pantallas serán jubiladas, es decir que cada día 10.000 monitores pasaran a ser basura.

Los fabricantes de ordenadores afirman que no es justo que la responsabilidad de reciclar estas máquinas recaiga sobre sus hombros. A través de la Alianza de Industrias Electrónicas, una asociación que representa sus intereses, señalan que otras industrias, como la automovilística, no son responsables, por ejemplo, de dar salida a los coches viejos.

No obstante, el temor de que sea el propio Gobierno el que termine regulando e imponiendo normas ha sido suficiente para hacer que muchas empresas, entre ellas Staples, BestBuy, IBM, HP, Dell y Sony comiencen sus propios programas para el reciclaje de productos electrónicos.

IBM fue una de las pioneras en comenzar a ofrecer un programa de reciclaje. El gigante azul acepta envíos de PC, monitores y accesorios (teclados y ratones entre otros) previo pago de unos 30 euros. Ellos evalúan si los ordenadores aún pueden ser de algún uso. Si lo son los donan a instituciones benéficas, escuelas y organizaciones sin ánimo de lucro; si no lo son, los reciclan.

Dell es la última empresa que ha anunciado que lanzará su propio programa de reciclaje para cualquier tipo de PC. El programa comenzará a funcionar al final de este verano o a principios de otoño. 'Nuestros clientes buscan una manera fácil de deshacerse de sus viejos PC de una forma responsablemente ecológica. Nuestro programa es fácil de usar y no impone una gran carga al consumidor', afirmó John Hamlin, vicepresidente de la unidad de negocios del consumidor de esta firma.

Los detalles del programa de Dell son curiosos. Los ordenadores reciclados a través de este sistema no van a ir a parar a las manos de Dell sino de otra organización llamada Unicor, también conocida como la industria de las prisiones federales.

En otras palabras, los ordenadores viejos serán enviados a las cárceles, donde los presos trabajarán en su desmantelamiento y reciclaje. El consumidor que decida reciclar su viejo ordenador o impresora a través de Dell lo enviará directamente a uno de los cuatro centros regionales de Unicor.

Dell asegura que el disco duro, el lugar donde se almacenan los datos en un PC, será destruido separadamente para evitar que los trabajadores de reciclaje, criminales convictos en algunos casos, accedan a datos potencialmente sensibles.

Lo cierto es que el programa de Dell, al igual que el de los competidores, no encarece el coste de los PC, algo que los fabricantes de ordenadores están intentando evitar a toda costa.

La industria de productos electrónicos teme que el Gobierno tome cartas en el asunto e imponga lo que algunos ya denominan el 'impuesto tecnológico', un impuesto de reciclaje. Ellos prefieren que el pago del reciclaje se haga de forma estrictamente voluntaria por el consumidor y que se haga al final de la vida del ordenador y no al principio, es decir cuando se adquiere un nuevo sistema informático.

En California, uno de los Estados más activos en este frente, se está contemplando la posibilidad de que al adquirir un monitor el comprador tenga que pagar 30 dólares adicionales que irán destinados al reciclaje de este aparato.

El debate equivocado

Todas estas opciones parten de la premisa de que los ordenadores son complicados de reciclar. Pera ya hay voces que afirman que el debate es erróneo. En vez de gastar energía y recursos en evitar que el plomo y el mercurio de los PC contamine el medio ambiente se debería pensar cómo diseñar ordenadores que no necesiten estos materiales pesados. La idea no es revolucionaria. Por ejemplo, el uso del plomo esta prohibido en la gasolina y en la pintura.

Lo cierto es que donde algunas empresas ven problemas otras ven nuevos retos y oportunidades. La firma nipona NEC ha anunciado este mismo mes que comercializará un ordenador ecológico, o por lo menos tienen intención de venderlo subrayando sus verdes virtudes. El nuevo PC se llamará PowerMate Eco y tan sólo consta de una pieza en la que se integra monitor y ordenador.

En la parte de atrás de lo que parece un monitor plano se encuentra alojado el ordenador. En este monitor no hay tubos catódicos y la carcasa está fabricada con un material plástico especial llamado NuCycle. Este material, mezcla de silicona retardada y resina de polímero, es reciclable al 100%, según NEC. El PowerMate Eco utilizará un procesador Transmeta que entre otras virtudes tiene la de ser silencioso y usar poca energía. El precio de este ordenador ecológico será de unos 1.600 euros.

Una segunda oportunidad

Cada vez hay más programas que buscan darle una segunda vida a los productos electrónicos que según sus dueños quedan obsoletos. Dell, por ejemplo, ofrece la posibilidad, a través del programa Dell Exchange, de subastar el viejo ordenador para así darle una nueva vida o donarlo a la Fundación Nacional Cristina que provee PC a adultos y niños que de otra forma no podrían conseguirlo.

Por otra parte, muchos teléfonos móviles terminan en los bolsillos de mujeres en situaciones de alto riesgo, normalmente amenazadas por ex maridos o novios, que no pueden pagar por un teléfono pero cuya vida puede llegar a depender de uno.

Algunos expertos señalan que incentivar los mercados tecnológicos de segunda mano podría ser parte de la solución. Los propios fabricantes de ordenadores han empezado a vender productos usados que ellos mismos han revisado y que vienen con su garantía, pero éste no es un programa económicamente viable para todos.

Según datos del año pasado una de las organizaciones que trabajó con la Agencia para la Protección del Medio Ambiente, Public Service Enterprise Group, y que se dedica a reciclar ordenadores se gastó 130.000 dólares en arreglar los ordenadores pero los vendió por tan sólo 43.000 dólares.

Su experiencia parece no ser única. Aunque los fabricantes de PC son reluctantes a ilustrar las pérdidas tanto HP como Sony afirman que por ahora no obtienen ningún beneficio de esta parte de su negocio.

Alternativas a la exportación de la chatarra

Los PC son un producto multinacional. Los ordenadores que se adquieren en EE UU son una colección de pequeñas piezas producidos en varios países y, en muchas ocasiones, ensamblados con mano de obra extranjera fuera de las fronteras estadounidenses. Pero el viaje de un PC estadounidense no termina cuando llega a EE UU o cuando la máquina se vuelve obsoleta. Al contrario, lo normal es que comience otro viaje por mar hacia un lejano cementerio de chatarra de alta tecnología. 'Un 80% de nuestra basura electrónica es enviada a países asiáticos, allí termina sumergida en los ríos o se deshacen de ella de una forma no adecuada', afirma el republicano Mike Thompson que ha pedido al Gobierno que tome cartas en el asunto y comience un programa de reciclaje a escala nacional. Thompson señala que EE UU exporta su basura, ya que 'nuestros programas de reciclaje no son suficientes para dar salida a la vasta cantidad de basura producida por los ordenadores'. Esto ha llegado a un punto donde 'no podemos seguir poniendo en peligro nuestra salud y nuestro medio ambiente al ignorar la gran cantidad de basura que producimos'. EE UU no ha firmado, a diferencia de Europa, el Tratado de la Convención de Basilea de 1989 que prohíbe el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos. Así que no viola ninguna ley ni tratado internacional enviando miles de contenedores llenos de chatarra de alta tecnología a India, Pakistán o China. Varias organizaciones agrupadas a través de la Asociación de Acción de Basilea han denunciado las condiciones en las que esta basura se recicla en Asia. Y es que reciclar un ordenador no es una tarea excesivamente sencilla si se quiere hacer de forma adecuada. Reciclar un PC requiere desmontar sus componentes, clasificarlos y luego tratarlos para deshacerse de ellos o para extraer los materiales deseados. Según Basel Action Network, una vez que los viejos PC llegan a Asia, éstos son tirados al aire libre donde cientos de personas buscan y rebuscan partes que puedan darle algún beneficio. Las bobinas de cobre o los hilos de oro, que se encuentran en los procesadores, son algunos de los elementos codiciados. El problema es que los componentes electrónicos se sumergen en ácido para así extraer los preciados metales. Este proceso se hace sin tomar ninguna medida para proteger al operador ni al medio ambiente. Esta organización afirma que los PC deberían ser reciclados en el mismo país donde se usan. Este punto de vista, como es de esperar, no es compartido por los fabricantes, que han insinuado que no tiene nada de particular que en una economía global los PC se envíen a reciclar, al igual que a construir, a un tercer país. Por ahora no parece que exista una alternativa fácil a la exportación de la basura. Algunos Estados, entre ellos Massachusetts y California, han mandado un mensaje claro. No quieren la basura en su casa. Así que han prohibido que sus vertederos den alojamiento a más televisores o monitores por miedo a que el plomo que contienen dañe el medio ambiente.