Producción

General Dynamics paraliza tres plantas de Santa Bárbara por la falta de pedidos

General Dynamics ha disparado con pólvora del rey en la operación de compra de Santa Bárbara. La multinacional de EE UU, paralelamente al incumplimiento de buena parte de los compromisos adquiridos con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) cuando compró la compañía, ha puesto en marcha una estrategia de paralización de plantas por falta de pedidos que puede afectar también a otras factorías del grupo, además de a las instalaciones fabricantes de pólvora y munición.

La inactividad de las fábricas de Granada, Palencia y Murcia se ha hecho efectiva a principios de esta semana y puede desembocar en un expediente temporal de regulación de empleo, según aseguran fuentes del sector. La plantilla conjunta de estas plantas se acerca al medio centenar de personas.

El Ejército español, principal cliente de estas fábricas, ha cuestionado últimamente los productos elaborados en Murcia, Granada y Palencia y no ha activado los programas de munición y de renovación de su fusil de asalto. Esta situación ha provocado una drástica caída de la cartera y de la carga de trabajo.

La escasa apuesta realizada de General Dymanics por Santa Bárbara, ahora denominada Santa Bárbara Sistemas, ha despertado los recelos de la SEPI, su anterior propietaria. El grupo público se garantizó, cuando privatizó la compañía de armamento, una serie de cláusulas de indemnización si la multinacional norteamericana incumplía el plan industrial.

La SEPI reconoció, hace apenas un mes en una respuesta parlamentaria, que General Dynamics está cumpliendo 'con cierta ralentización' algunos de los compromisos firmados al comprar Santa Bárbara. Según esta respuesta parlamentaria, la aportación de carga de trabajo de General Dynamics, desde que asumió el control de la compañía española de armamento en julio de 2001 hasta finales del mismo año, ascendió a 164.000 euros.

En el plan industrial se fijaba una aportación de cartera por parte de General Dynamics de 83 millones de euros para el periodo 2001-2004. En cuanto a las inversiones comprometidas, éstas se elevaban a 64 millones de euros en cinco años. La compañía norteamericana se puso como objetivo convertirla en su cabecera de operaciones para Europa. Esta política, afirman medios del sector, ha quedado en parte diluida ante la pérdida de General Dynamics de algunas oportunidades de negocio que se han presentado en Europa como la privatización de algunos astilleros europeos.

En el dibujo inicial, el grupo estadounidense había previsto dar carga de trabajo a la factoría de A Coruña por un importe de 30 millones para fabricar el fusil deportivo Waetherby. A esta partida se iban a sumar otros 180,3 millones de euros para elaborar, en Trubia (Asturias), componentes para el carro de combate Abrams y otros 240,4 millones para construir la barcaza, la torre y el cañón blindado ligero LAV-III, un vehículo para el Ejército de Estados Unidos adjudicado al 50% a General Dynamics y General Motors.

La compañía también tenía previsto aportar a Santa Bárbara otros 601 millones procedentes de la fabricación de componentes para la lancha de desembarco AAAV, cuyo destinatario es la Marina estadounidense. Pues bien, ninguno de estos contratos ha sido, todavía, aportado.