Informe

El comercio de la OCDE frenó su caída en el primer trimestre

En términos interanuales, sin embargo, el valor del comercio de los 30 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) continúa por debajo de los niveles del primer trimestre de 2001. En volumen, el descenso se produjo tanto a nivel trimestral como anual, según las estimaciones hechas ayer por la Organización.

EE UU es uno de los países que más se ha resentido de la comparación con las estadísticas de hace un año. Sus exportaciones se redujeron un 12,7%, mientras que sus importaciones lo hicieron un 4,3%. No obstante, la mejoría que ha protagonizado la economía estadounidense en los últimos meses, tras la desaceleración sufrida el año pasado, se ha reflejado en la evolución mensual. Hasta marzo, las importaciones aumentaron un 1,6%, mientras que las exportaciones moderaron la caída hasta un leve 0,7%, frente al último trimestre de 2001.

Uno de los países más beneficiados por el incremento de la demanda desde EE UU es Japón. Las ventas al país norteamericano han sido un balón de oxígeno para sus exportaciones, que habían sucumbido a la desaceleración mundial. El volumen de exportación del país asiático registró una subida del 0,2% con respecto al trimestre anterior, aunque aún refleja un descenso del 2,9% frente a los tres primeros meses de 2001.

Peor comportamiento tuvieron las dos principales economías europeas. Alemania, que también cayó en recesión, vio descender un 9,5% sus importaciones con respecto al trimestre anterior, mientras que sus exportaciones lo hicieron un 3,4%. Las importaciones de Francia se contrajeron un 11,7% y las exportaciones, un 1,5%.

En su conjunto, el volumen del comercio de las economías del G-7 (los siete países más industrializados del mundo) registró números negativos. Las ventas al exterior disminuyeron un 2,3% y las importaciones, un 3,7%.

El leve repunte del comercio se corresponde con la modesta recuperación económica mundial, que ha hecho que la Organización Mundial del Comercio (OMC) augure en su informe anual, publicado ayer, una suave recuperación, después de registrar una caída del comercio de mercancías del 1% en volumen y del 4% en valor, hasta seis billones de dólares (6,12 billones de euros) durante el año pasado. Un ejercicio pésimo si se tiene en cuenta que en el año 2000 se alcanzaron niveles récords al crecer un 12%. Ya en mayo, la OMC vaticinó un crecimiento del 1% del comercio mundial para este año.

En 2001 tres fueron los factores que lastraron el comercio: 'El pinchazo de la burbuja tecnológica, la debilidad de la actividad en Europa occidental y, en mucha menor medida, los acontecimientos del 11 de septiembre', afirma la OMC.

Pinchazo tecnológico

El primero de ellos ha tenido un impacto dramático en los países asiáticos dependientes de las exportaciones de productos de alta tecnología. Las ventas mundiales de semiconductores cayeron en 2001 un 29%, hasta los 146.000 millones de dólares (149.000 millones de euros).

En cuanto a Europa, la OMC dice que su desaceleración se debió 'a factores domésticos y no debería atribuirse a la debilidad de EE UU o de la demanda global'. De hecho, 'las exportaciones de EE UU a Europa occidental disminuyeron más que las importaciones' desde esa zona. La caída de las exportaciones de EE UU fue mayor que la de las importaciones.

Las ventas al exterior se contrajeron un 5%, debido a la también débil economía de sus principales socios comerciales y a la fortaleza del dólar.

Los efectos del 11-S, a su vez, se han hecho notar sobre todo en el turismo, por lo que los países del Caribe han sido de los más afectados. En Latinoamérica las importaciones se mantuvieron estables y las exportaciones aumentaron casi un 3%, aunque con grandes diferencias. Frente al aumento del 9% de Brasil, las ventas de México se mantuvieron estables. En Argentina, la crisis se cebó en las importaciones, que se contrajeron un 20% en valor.

Por el contrario, las economías en transición fueron las que mejor comportamiento tuvieron. 'El aumento en los flujos de inversión y sustanciales incrementos de los ingresos por las exportaciones de crudo en los años anteriores son elementos que han hecho de las economías en transición las más dinámicas' comercialmente hablando. En 2001 el precio del crudo se situaba un 40% por encima del de 1995 y las importaciones de África y Oriente Próximo se han beneficiado por ello.