América Latina

Los mercados no validan la recuperación de México

Los indicadores económicos mexicanos dan indicios de que se está produciendo una recuperación de la economía a partir del segundo trimestre de este año, permitiendo presuponer que el país azteca puede haber tocado fondo en el primer trimestre.

El avance productivo está apoyado principalmente en la industria, liderado por el sector exportador manufacturero, cuyos envíos foráneos responden a la recuperación de la demanda estadounidense, destino del 85% de las exportaciones. Pero no sólo el sector externo da señales de reactivación. Las importaciones de bienes de consumo han registrado crecimientos en los dos últimos meses, mientras que la construcción muestra un elevado dinamismo.

Sin embargo, estos indicios de recuperación económica no han sido suficientes para frenar las caídas de los activos financieros mexicanos.

En abril, el Banco Central incentivó en parte la caída del peso a través de una relajación de su política monetaria. El mercado no valoró la incidencia de tal movimiento en un aumento de las expectativas inflacionarias y las tasas de interés se mantuvieron en niveles mínimos históricos.

Sin embargo, la continuidad del movimiento depreciador del peso, actualmente muy cerca de las 10 unidades por dólar, pone en duda el cumplimiento de la meta de inflación del 4,5% para el año. Cabe valorar, por lo tanto, la posibilidad de un endurecimiento monetario que podría frenar la incipiente reactivación de la demanda interna.

La difícil situación en la región, en donde Brasil sigue teniendo una posición destacada, empieza a contagiar los mercados mexicanos. Recientemente, el riesgo-país brasileño, afectado por la incertidumbre ante las elecciones presidenciales de octubre, ha presionado al alza los diferenciales de las referencias de deuda mexicanas.

Simultáneamente, el índice de la Bolsa mexicana ha perdido un 15% en el último trimestre, en tándem con otros índices regionales y la fuerte caída de los índices bursátiles norteamericanos. Todo esto se produce en un contexto en el que persisten otros factores que no ayudan al sentimiento de los inversores hacia la región, como las crisis económicas y políticas en Argentina y Venezuela.

En el ámbito interno, las confrontaciones entre los principales partidos políticos dificultan el consenso entre el Gobierno del presidente Vicente Fox y el legislativo para consolidar las reformas estructurales necesarias. Las perspectivas para la inversión extranjera directa continuarán limitándose debido a la ausencia de cambios en el marco regulador del sector energético que actualmente impide la entrada de capital privado en el sector. Quizás, el mayor problema del Ejecutivo a estas alturas es que los políticos están enfrascados en la lucha de cara a las elecciones legislativas de 2003, limitando su capacidad de diálogo para conseguir la aprobación de las reformas estructurales indispensables para potenciar el crecimiento a largo plazo.

Las perspectivas en el corto plazo no son del todo alentadoras. Sin embargo, de afianzarse la recuperación vista en el primer trimestre en Estados Unidos, las dudas pueden diluirse y permitir que México recupere una senda de fuerte crecimiento hacia finales de este año.

Los riesgos no son menores, ya que nadie está dispuesto a hacer una apuesta por la consolidación de la recuperación en Estados Unidos, a lo que hay que sumar el riesgo impuesto por Brasil y el resto de la región.