La juez Palacios pide al Arzobispado de Valladolid la contabilidad entre 1996 y 2000

La juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios tomó ayer declaración como testigo al ecónomo del Arzobispado de Valladolid, Enrique Peralta. El interrogatorio duró 90 minutos, porque hacía escasas horas que el testigo había pasado por la comisión de investigación del Congreso y en el juzgado casi se limitó a ratificar todo lo dicho ante los parlamentarios.

La juez Palacios no se quedó muy conforme con las parcas explicaciones del ecónomo y al finalizar la comparecencia le pidió que aportara al juzgado todos los recibos, contabilidad y demás documentos de carácter fiscal del Arzobispado de Valladolid desde 1996 a 2000. Enrique Peralta le contestó: "Pero eso es mucho". La juez le respondió: "Será un taquito así", haciendo un gesto con los dedos índice y pulgar. El testigo dijo: "No, es mucho más. Si quiere, puedo traer el libro de bancos [entradas y retiradas de dinero]". La magistrada zanjó la conversación instándole de nuevo a aportar todo lo requerido, según informaron fuentes jurídicas.

Enrique Peralta declaró que en 1996 conoció a Javier Valenzuela y a José María García Tejerina, ambos representantes de Gescartera en Valladolid. Es entonces cuando decide invertir en la agencia donde le garantizaron una rentabilidad del 10%. Explicó que, al tiempo que iban venciendo las letras del Tesoro que el Arzobispado de Valladolid había adquirido en otro tiempo, se iba invirtiendo en Gescartera (bien en talones al portador cruzados bien en efectivo). La juez le preguntó de qué cantidades se trataba y el ecónomo respondió: "Poca cosa, 15 o 25 millones de pesetas". La juez matizó: "Eso no es poca cosa".

Se le interrogó sobre el origen del dinero y contestó que procedía de donaciones, legados y fundaciones. El Arzobispado de Valladolid también contaba con una aportación anual de la Conferencia Episcopal de unos 300 millones.

Contradice a Valenzuela

Enrique Peralta, condenado por la Audiencia Provincial de Valladolid por vender irregularmente una fincas de una herencia, manifestó en el juzgado que el 24 o el 25 de marzo le llamó el arzobispo al despacho y allí se encontró a dos inspectores de la CNMV. Sólo identificó a uno. Se trataba de David Vives. Le preguntaron que si había invertido en Gescartera y contestó que sí. A raíz de esta visita, el arzobispo y él deciden desinvertir en Gescartera. El dinero, según Enrique Peralta, se lo da el dueño de la agencia, Antonio Camacho. Después se traslada a Madrid con Valenzuela para mantener una reunión en la CNMV. Según declaró Valenzuela en el Congreso, aconsejó insistentemente al ecónomo que sacara el dinero de la agencia. Enrique Peralta aseguró ayer a la juez que durante el viaje no se habló de los problemas de Gescartera.

Enrique Peralta llegó a la Audiencia Nacional acompañado de dos abogados y del vicario de Valladolid. En la planta baja declinó hacer declaraciones a la prensa, a la que sólo espetó: "¿No tuvieron bastante ayer en el Congreso?". Subiendo las escaleras hacia la primera planta, se oyó decir a uno de sus acompañantes: "No te preocupes, los carroñeros se han quedado abajo", refiriéndose a los periodistas.