COMERCIO EXTERIOR

Las pymes españolas pujan por consolidarse en México

El Foro de Inversiones organizado por el Icex en México reunió a más de un centenar de pymes españolas que intentan colocar sus productos en el país que mejor puede abrirles la puerta de EE UU.

Desde un director de puerto hasta un fabricante de ambulancias, pasando por un confeccionador de trajes de novias. El foro inversor organizado la semana pasada en México por el Instituto de Comercio Exterior (Icex) ha sido lugar de encuentro de un centenar largo de pequeños y medianos empresarios españoles.

Para intentar vender las ambulancias que su empresa fabrica en la madrileña población de Fuenlabrada, José Carlos García Soto ha viajado a México, donde ha comprobado en su propia carne que la inseguridad ciudadana no es un tópico al uso. Después del susto reconoce que no le merece la pena instalar aquí una fábrica de producción propia, entre otros motivos añadidos por la galopante burocracia que genera la implantación en un país donde las empresas están obligadas a pagar un sobreprecio del 15%, según la consultora PriceWaterhouseCoopers, para eludir las múltiples trabas administrativas previas a la puesta en marcha de cualquier negocio.

Estos problemas obsesionan también a Moisés Amselem, modisto de trajes de novia, que ha participado en el foro de México para intentar exportar la producción que elabora en Madrid. Con cinco años de experiencia en Latinoamérica, afirma: "Aquí o te integras en el sistema y asumes el coste de la corrupción o mejor que te vayas. Hay que incorporar esta variable como un coste más que se traslada al cliente", afirma el responsable de Creaciones Nupciales.

José María Aznar, que inauguró el Foro junto al secretario de Estado de Comercio, Juan Costa, ha abordado estas dificultades con el presidente Vicente Fox. Costa ha anunciado que las conversaciones dieron resultado pues el mandatario mexicano se comprometió a reducir las trabas burocráticas. De la complejidad de estos trámites se derivan, en buena medida, las prácticas corruptas de una parte de la Administración mexicana.

Visión contradictoria

El pulso que las pymes españolas han tomado estos días a la economía de este país es contradictorio. Mientras que el discurso que Fox pronunció ante Aznar ofrece una versión optimista del futuro, los analistas internacionales, entre ellos la consultora Merrill Lynch, advierten que el país transita por su momento más débil. Este año el crecimiento del PIB no superará el 2,5% frente al 7% de 2000. También prevén una tendencia aún más negativa para los próximos meses.

En la otra cara de la moneda, la agencia estadounidense Moody's ha ratificado el grado de inversión para la deuda mexicana y ha calificado de estable la perspectiva crediticia del país pese a la desaceleración económica en Estados Unidos.

Además de esta visión contradictoria de la economía de México, las empresas españolas que aspiran a conquistar el país chocan con una realidad no demasiado halagüeña. Gran parte de las empresas mexicanas no han establecido aún códigos éticos de conducta entre su personal, no han tomado medidas contra el pago de sobornos y todavía no han adiestrado a sus empleados en los principios de la transparencia.

El objetivo que ha traído a México a la modista española Margarita Llorens ha sido contactar con fabricantes nativos para abrir mercado. Salvando las distancias, comparte una ambición similar Bartomeu Bestard, director del Puerto de Alcudia, interesado en dar a conocer su experiencia en la gestión integral de las marinas.

En cualquier caso, unos porque realmente han hecho negocio y observan con optimismo su proceso de internacionalización; otros porque sencillamente han sido incorporados por el Icex en la lista que les ha dado la oportunidad de asomar sus iniciativas en México, la mayoría está satisfecha por haber cruzado el Atlántico.

Las autoridades españolas confían en ayudar con estas iniciativas a dar la vuelta a una balanza comercial deficitaria. Las importaciones sumaron 280.000 millones de pesetas en 2000 frente a unas exportaciones de 250.000. No va a ser fácil invertir estas cifras, puesto que el 60% de los productos comprados a México son derivados del petróleo. Sin embargo, en el Foro de Inversiones se han asomado nuevos sectores que han puesto sus ojos en México, como el agropecuario, el de automoción, el del calzado y el de consultoría, lo cual deja margen a la esperanza.