Aznar promete incentivar fiscalmente los planes de pensiones de empresas

José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero libraron ayer su primer gran duelo parlamentario con dos percepciones muy distantes de la realidad económica. El presidente mostró su satisfacción por el comportamiento de los principales indicadores, descartó "medidas improvisadas" contra la inflación, prometió incentivar fiscalmente los planes de pensiones de las empresas y reiteró su voluntad de acometer el año que viene su segunda reforma fiscal. El líder del PSOE le acusó de abandonar los servicios públicos y le ofreció cuatro grandes pactos para promover políticas de apoyo a las familias, aumentar la inversión en nuevas tecnologías, reformar el Senado y fomentar el uso del español en el mundo.

José María Aznar apeló ayer en dos ocasiones a los sindicatos y empresarios. La primera, para que pacten la reforma de la negociación colectiva y contribuyan con ella al objetivo del pleno empleo. La segunda, para animarles a fomentar los planes y fondos de pensiones en las empresas, paso que desde el Gobierno sería respondido con una mejora de su fiscalidad. La extensión de este tipo de planes en igual medida que en otros países del entorno contribuiría, a juicio del presidente, a promover el ahorro a largo plazo y a hacer frente a los problemas que representa para la Seguridad Social el envejecimiento de la población.

Salvo este anuncio, carente de otras precisiones, Aznar se limitó a recordar las líneas generales y la treintena de proyectos en los que trabaja el Gobierno desde el inicio de la legislatura, como si se tratara en realidad de su segunda investidura. Entre ellos destacó la supresión del impuesto de actividades económicas, la reforma del impuesto de sociedades y del IRPF, el Reglamento de Inmigración y la Ley de Servicios de Inteligencia.

El presidente se mostró satisfecho por la política de liberalizaciones emprendida en el sector energético y el de las telecomunicaciones y apenas exhibió inquietud por el aumento de la inflación. El Gobierno, advirtió, no improvisará medidas "a ritmo de publicación del IPC".

José Luis Rodríguez Zapatero se centró en la denuncia del "creciente abandono de los servicios públicos" por parte del Gobierno. La sanidad, la educación, la seguridad ciudadana y la política de vivienda sufren, en su opinión, un deterioro permanente. Aznar reprochó a Zapatero en su réplica que todas las medidas que había propuesto para fortalecer el Estado de bienestar lleven aparejado el aumento del gasto público.

Cuatro grandes pactos

El líder de la oposición ofreció al presidente cuatro grandes pactos que sumar al que ya ha firmado con el Gobierno sobre la lucha antiterrorista y la reforma de la justicia. Con el primero busca elaborar un programa de apoyo a la familia que tenga en cuenta la creación de nuevas plazas de guardería y potencie la ayuda a los ancianos a domicilio. El segundo abarca un horizonte de tres años, periodo durante el cual el PSOE quiere dar prioridad en los Presupuestos del Estado a las inversiones en nuevas tecnologías.

Rodríguez Zapatero emplazó también a Aznar a consensuar la reforma del Senado en un plazo de seis meses y a promocionar el uso del español en el mundo aprovechando que en el año 2005 se cumplen 400 años de la aparición de El Quijote.

Al presidente del Gobierno le pareció que la intervención de Zapatero fue "episódica y superficial". El líder del PSOE le refutó que prefiere "la esperanza a la experiencia engolada". "Conozco a gente con 50, 60 y 80 años que no madura y ha sido inconsistente toda la vida... Si lo que me quiere decir es que tengo empuje juvenil, se lo admito porque estoy satisfecho de ello", añadió Zapatero en su réplica al presidente del Gobierno.

El secretario general del PSOE también acusó a Aznar de emplear un talante arrogante con todos los colectivos sociales, incluidos los obispos, los empresarios, los banqueros y los jueces. El jefe del Ejecutivo recordó los pactos de Estado alcanzados recientemente con el PSOE como signo evidente de que hace un uso tolerante de su mayoría absoluta.

 

El Gobierno presentará el año que viene la nueva reforma del IRPF

El presidente del Gobierno reiteró ayer la promesa de presentar el año que viene en el Congreso una nueva rebaja del IRPF "para todos los españoles", en la que se simplificará el impuesto y se mejorará el tratamiento fiscal de las familias con hijos.

Aznar ironizó sobre la propuesta fiscal del PSOE, que considera incompatible con el aumento del gasto público que, en su opinión, defendió ayer Zapatero. El presidente elogió con ironía la rebaja tributaria que ahora proponen los socialistas. Su líder eludió entrar en este debate, a pesar de que fue requerido en varias ocasiones para ello.

El presidente recordó que hace tres años el PSOE se opuso a la primera reforma fiscal del Gobierno del PP y la condujo, incluso, hasta el Tribunal Constitucional. "Los firmantes de aquel recurso dijeron entonces que establecer un mínimo familiar y rebajar tramos reducía la progresividad del impuesto. Ahora la mitad de ellos sostiene exactamente lo contrario", señaló el presidente del Gobierno.

 

La "preocupante" situación del ministro Piqué

El secretario general del PSOE no hizo ayer sangre con el caso Piqué y ni tan siquiera mencionó el caso Formentera, que afecta también judicialmente al ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, por la presunta compra de voto emigrante en las elecciones autonómicas de 1999. Zapatero se limitó a recordar a Aznar que la situación del titular de Exteriores "nos debe preocupar a todos" a la vista de los compromisos internacionales que tiene pendientes España, entre ellos la presidencia de la UE en el primer semestre del año que viene.

"Resuelva esta situación", le dijo Zapatero al presidente del Gobierno, mientras a Piqué se le helaba la sonrisa en el escaño azul. Minutos antes acababa de rompérsele el escaño al ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, a punto de caer al suelo. Zapatero comentó divertido la escena. "Espero que no se empiecen a caer todos los sillones del banco azul...".

Quien sí sacó a colación con generosidad y profusión el caso Piqué fue el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, que aprovechó para solicitar tanto la dimisión del titular de Exteriores como la de Matas, a los que identificó como "puntas de iceberg" del inicio de la corrupción en el seno del Partido Popular.

Llamazares sugirió a Aznar que abra un debate para elaborar un "código ético del cargo público". También propuso al Ejecutivo que garantice la "plena autonomía" de la Fiscalía General del Estado, evitando que se utilice este órgano "para parar golpes" a las actuaciones del Gobierno "que rayan la ilegalidad. El portavoz de IU pidió también a Aznar que firme la convención penal contra la corrupción y que vigile especialmente el cumplimiento de la ley de incompatibilidades de cargos públicos.